(CNN) - Los atletas paralímpicos han estado rompiendo barreras por años, pero cuatro hombres consiguieron una marca impresionante cuando superaron los tiempos establecidos en la final de la carrera de 1.500 metros en los Olímpicos el mes pasado.

En la competencia paralímpica de 1.500 m hombres T13 el lunes para los atletas con discapacidad visual, los primeros cuatro corrieron más rápido que el campeón olímpico de 1.500 m, Matthew Centrowitz Jr.

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Abdellatif Baka de Argelia se llevó el oro con un tiempo récord de 3:48.29, seguido por Tamiru Demisse de Etiopía en la plata y Henry Kirwa de Kenya con el bronce. Además, es notable que el hermano de Abdellatif, Fouad, quien se quedó por fuera del podio en el cuarto lugar, terminó con un tiempo de 3:49.84, que de todas maneras habría sido un tiempo suficiente para ganar el oro olímpico.

"No fue fácil ganar esta medalla de oro", dijo Abdellatif Baka. "He estado trabajando uno o dos años sin parar, ha sido muy, muy difícil para mí".

Una carrera táctica

La clasificación T13 es la menos severa de las tres clases para los atletas con discapacidad visual en los Paralímpicos de Río 2016.

A diferencia de otras categorías, los corredores no utilizan vendas en los ojos ni guías.

Mientras la final de la carrera T13 tuvo un alto ritmo desde el inicio, en la carrera olímpica de los 1.500 m fue una carrera táctica que empezó inusualmente lenta y empezó a acelerarse en la última vuelta.

Centrowitz ganó el oro con un tiempo de 3:50.00, el tiempo más lento de una olimpiada desde 1932.

El estadounidense , quien controló la carrera prácticamente desde el inicio mientras detuvo todos los intentos de superarlo, había hecho su marca personal en los 1.500 m el año pasado en Mónaco que fue más de 20 segundos menor que su tiempo en Río.

El récord en esa carrera es de 3:26.00, del marroquí Hicham El Guerrouj en 1998.

Eso en todo caso no le resta importancia a lo que los cuatro atletas paralímpicos consiguieron, pues ambas carreras se realizaron en el mismo lugar en el Estadio Olímpico de Río de Janeiro y la del lunes no involucró sillas de ruedas o prótesis para correr.