(Paul Morigi/Getty Images for Capital Concerts)

(CNN) - Correos electrónicos filtrados del ex secretario de Estado Colin Powell muestran sus fuertes críticas a Donald Trump.

"Trump es una desgracia nacional y un paria internacional", escribió Powell en un email en junio.

“Él apela al peor espíritu de la naturaleza del Partido Republicano y los blancos pobres”, escribió en otro email.

Incluso calificó de “racista” al movimiento “birther” (que cuestionaba la nacionalidad del Presidente Obama), al cual promovió el candidato republicano.

“Eso es lo que el 99% de la gente cree. Cuando Trump no pudo sostenerlo, dijo que además quería ver si el certificado decía que él (Obama) era musulmán”, escribió Powell en un email en agosto.

Los mensajes, reportados por primera vez por BuzzFeed y The Intercept, fueron publicados por DCleaks, organización ligada a otros hackeos recientes a figuras de alto perfil.

Peggy Cifrino, ayudante de Powell, dijo a CNN: "los emails son precisos. No hay más comentarios en este momento".

Los correos electrónicos son destacables por su franqueza sobre Trump. Powell, que supervisó el Departamento de Estado durante el inicio de la administración de George W. Bush, no ha respaldado Trump y ha eludido en gran medida preguntas acerca de su posición sobre el polémico candidato del Partido Republicano.

Powell también satirizó sobre la propuesta de Trump de que podía ganarse a la población afroamericana.

"Decir que dentro de cuatro años él tendría el 95% de los negros votando por él es fantasía", escribió Powell.

Cuando la ventaja de Trump en las primarias republicanas se solidificó, Powell se quejó en la cadena CNN sobre la cobertura política.

"Ustedes están jugando su juego, usted son su oxígeno", escribió Powell en diciembre.

También contra Clinton

Pero los mensajes también muestran el malestar de Powell respecto al manejo que Hillary Clinton tuvo de su correo electrónico personal cuando era secretaria de Estado.

Como reportó The Intercept, Powell escribió en 2015 que “todo lo que HRC (Hillary Rodham Clinton) toca lo arruina con su arrogancia”.

En julio y agosto el FBI reveló información de la investigación sobre el uso del email particular de Clinton y los apuntes que dio a conocer mostraban que Clinton señalaba que esa práctica era una indicación de Powell.

Powell lo refutó públicamente al decirle a la revista People en agosto que la gente de Clinton estaba tratando de colgarle el asunto.

Dijo algo similar en su email, escrito el 23 de agosto: “(Clinton) no necesitaba ni consejo ni aprobación míos; ella ya lo estaba haciendo. Yo le compartí una dirección escrita de por qué y cómo lo había hecho yo”.

Poco después Clinton apareció en CNN y le dijo a Anderson Cooper que la responsabilidad era solo de ella.

Cheryl Mills, exmiembro del equipo de Clinton, copió a Powell una transcripción de la entrevista en CNN, según muestra un mensaje filtrado.

Él respondió a Mills calificando los comentarios de “muy buenos”.

“Lo único que añadiría es simplemente decir que ella tenía una cuenta privada en un servidor público antes de ser secretaria de Estado y que siguió utilizándolo cuando se convirtió en secretaria de Estado. Por el otro lado, eso podría generar preguntas sobre los fundamentos”, dijo Powell.

El 28 de agosto, él le dijo a Clinton que “podría haber acabado con esto hace dos años simplemente diciéndole a todos con honestidad lo que había hecho en lugar de involucrarme. Le dije a su equipo hasta tres veces que no usara esa táctica”.

La filtración del miércoles no es la primera ocasión en que las opiniones privadas de Powell salen a la luz. En 2013, un hacker conocido como “Guccifer” infiltró el email de Powell. El hacker rumano, Marcel Lazar, también logró intervenir los espacios digitales de algunos miembros de la familia Bush y del confidente de Clinton, Sidney Blumenthal.

Lazar fue sentenciado a 52 meses de prisión el 1 de septiembre.

Estas filtraciones vinieron de DCleaks el mismo día que un hacker con el alias “Guccifer 2.0” reveló más información sobre el Comité Nacional Demócrata. Expertos han apuntado a elementos estatales de Rusia como los actores detrás de las filtraciones sobre los demócratas.