(CNN Español) - Edward Snowden, el exagente de la inteligencia de Estados Unidos que reveló cómo funcionaba el programa de espionaje de su país para vigilar las comunicaciones de millones de personas en todo el mundo, es considerado por unos como un traidor y por otros un héroe ciudadano. Snowden lleva tres años refugiado en Rusia mientras la justicia de su país lo reclama para juzgarlo.

El hombre que destapó el modo en que EE.UU. espía a millones en todo el mundo, incluidos algunos de sus aliados y mucha gente inocente —según él mismo asegura—, le concedió en algún lugar de Moscú una entrevista a nuestra colega Ana Pastor.

La entrevista se emitió en marzo en el programa el 'Objetivo', que pastor conduce en la cadena española La Sexta.

Estos videos son un resumen de lo que dice —y calla— el hombre, que con apenas 29 años puso contra las cuerdas al país más poderoso del planeta.

"Nunca fue mi intención acabar en Rusia"

Snowden llegó a Rusia el 24 de junio de 2013, procedente de Hong Kong, tras permanecer más de un mes en un aeropuerto de Moscú. Obtuvo un permiso de residencia temporal en Rusia, un país que Washington no mira con buenos ojos. Ese permiso vence en 2017.

El excontratista de la NSA dice que cuando pasó la información a los periodistas, su intención no era terminar en Rusia, sino que pidió en otros países —incluso Latinoamericanos— pero que durante su vuelo le revocaron el pasaporte. "Mi gobierno me critica por estar en Rusia pero fueron ellos los que me atraparon aquí", dijo.

Snowden afirma haber dado toda su información a los periodistas sin guardar nada consigo para evitar ser blanco del interés de Rusia o de cualquier otra nación.  Asegura que no ha colaborado de ninguna manera con el gobierno de Rusia. "Planeé el proceso de modo que no pudiera ser influenciado por ningún gobierno".

"No soy de valor"

Además reitera que él no revela información sino que la entregó a los periodistas para que ellos lo hicieran y menciona el espionaje que Estados Unidos realizó a los líderes de países aliados.

Snowden dice que esa ha sido su forma de asegurar su seguridad: no tener nada. "Esa es la forma de de garantizar tu propia seguridad, asegurándote de que no eres de valor".

Este 16 de septiembre se estrena en Estados Unidos Snowden, la película que Oliver Stone ha dedicado al hombre que reveló en 2013 qué es y cómo funciona el programa PRISM, que permite penetrar en las "vísceras" de las principales empresas de internet en Estados Unidos.

PRISM lo puede todo o casi todo: desde fisgonear en los correos electrónicos, hasta seguir lo que sucede en los medios sociales, usando las contraseñas de los propios usuarios.

El gobierno estadounidense dice que el programa se diseñó para enfrentar la amenaza terrorista. Snowden sostiene que la vigilancia incluye a ciudadanos que no deberían estar bajo sospecha.

Tras las filtraciones de Snowden, medio mundo volvió a recelar del difícil maridaje entre lo privado y lo público en un ecosistema en el que todo está conectado y que solo de ese modo se garantizará la actividad productiva.

Snowden quiere salir de las sombras

Esta semana, Snowden expuso los motivos por los cuales debería recibir un indulto presidencial, al afirmar que sus filtraciones llevaron a un muy necesitado cambio.

"Si no fuera por esas revelaciones, podríamos estar peor", dijo Snowden al periodista Ewen MacAskill de The Guardian en una entrevista en video publicada el martes.

Snowden ahora vive en Rusia, a donde huyó luego de compartir con MacAskill y otros periodistas una extensa base de datos de documentos que revelan el alcance de los esfuerzos de vigilancia de la NSA en Estados Unidos y el exterior.

Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de un perdón presidencial, Snowden dijo que el proceso legal, en su mayoría usado por presidentes cuando dejan el cargo, era apropiado para su caso.

Reforma a la ley de vigilancia

En junio de 2015, el Congreso de Estados Unidos reformaba la polémica ley de vigilancia de su Agencia de Seguridad Nacional.

Tras un acalorado debate en el Senado  —que se saldó con 67 votos a favor y 32 en contra— el presidente Barack Obama promulgó la llamada "ley de libertad de EE.UU", que desde entonces —junio de 2015— dispone que sea el Gobierno y no únicamente una de sus agencias, el que recolecte directamente los datos telefónicos de millones de ciudadanos.

James Clapper, que en 2013, el año de las revelaciones de Snowden, era el director de Inteligencia Nacional de EE.UU., admitió que, en secreto, Washington rastreó millones de registros telefónicos. Pero aseguró que todo se hizo bajo el respeto irrestricto de los derechos civiles y la privacidad de los ciudadanos.

Con información de Charles Riley y Camilo Egaña