(CNN) - “Me golpeé la cabeza en el piso del baño”, dice un presidente Barack Obama sangrante y vendado, “me impactó la detonación de la bomba de hidrógeno de Corea del Norte”.

Es comedia satírica estilo Pyongyang. Un episodio reciente del programa llamado La etapa de optimismo presentada por Songun — Volumen 11, que se sintoniza en la televisión pública Korea Central Television (KCTV), satiriza al mandatario de Estados Unidos y los “oprimidos” surcoreanos luego de la prueba nuclear llevada a cabo este mes por Corea del Norte.

“Entonces, señor presidente, ¿estaba usted probando la dureza de su cráneo mientras Corea del Norte probaba su bomba de hidrógeno?”, pregunta un actor interpretando al secretario de Obama.

Luego en el programa, el representante de Seúl en Estados Unidos es descrito como una “zorra en fuga”, mientras que su contraparte japonés es llamado “mono”.

De acuerdo con NK News, un sitio web especializado en Corea del Norte, “es la primera vez que Norcorea ha usado explícitamente sátira relacionada con Estados Unidos y Corea del Sur en sus programas cómicos”.

Aunque el show salió al aire el 1 de septiembre, según NK News, antes de la prueba nuclear, el tono que utiliza es consistente con la retórica agresiva de Corea del Norte respecto a su programa nuclear.

El miércoles, Pyongyang minimizó el vuelo de un bombardero B-1 de Estados Unidos sobre Corea del Sur calificándolo de “engaño” y “fanfarronería” de Washington, y advirtió a Estados Unidos para “detener sus acciones temerarias”.

En marzo, Pyongyang publicó un video que muestra al país enfrascándose en una guerra nuclear con Estados Unidos.

“Esta es la última oportunidad de Estados Unidos”, advertía el video, con imágenes de un misil impactando en Washington DC y la bandera estadounidense en llamas.

La fiera propaganda norcoreana -dirigida a los hogares- no siempre va según lo planeado.

Un documental que pretendía retratar a una feliz familia de Corea del Norte se convirtió en una pesadilla de Relaciones Públicas para Pyongyang cuando el cineasta utilizó su inusual acceso al país para producir una película sobre los trabajos internos de su maquinaria propagandística.