(CNN) - La fila va creciendo poco a poco, en un atiborrado parque de Washington. Una paleta no cae mal para muchos en esta tarde de verano… y el negocio de Julia Padierna-Peralta parece ir viento en popa. Normalmente no lo hace, pero en el cálido fin de semana, ella está al frente de uno de los triciclos que posee.

"No importa la actividad, cuando se le inyecta calidad, cuando se trata de crear algo que te apasiona. Es lo que me ha permitido dar este paso, de poderme iniciar como empresaria", apunta Julia. Por 15 años ha ejercido Derecho Internacional y Aduanero en Estados Unidos. "Para mí, el hacer paleta me llena 100%, el practicar derecho me llena 99,9%", dice esta mexicana, quien asegura que sus paletas son artesanales, con la receta que le enseñó su madre en México.

Julia es parte del creciente número de latinas con título universitario en Estados Unidos.

Según el estudio exclusivo del Centro de Estudios Latinos, Latinoamericanos y Caribeños, del Centro de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York para CNN en Español, el 8,5% de las mujeres hispanas mayores de 25 años, tenía un título universitario en 1990. En 2014, ya era prácticamente el doble, 16%.

Pero para los hispanos en general, no es fácil alcanzar el sueño de la universidad.

Y para Kimberly Hernandez, de 23 años, casi se queda en eso, en un sueño. "Primero mis planes eran salir de la escuela secundaria e ir a trabajar", recuerda Kimberly, quien logró entrar en un programa federal, que le permitió entrar a un instituto técnico universitario. "Eso abrió puertas para mí y me dieron la oportunidad de hacer cosas que involucran liderazgo".

En el campo educativo, hay buenas noticias para las mujeres latinas. Hoy por hoy, se gradúan más mujeres de la secundaria. Incluso más que los hombres. El estudio encontró que en 1990, el 8% de las mujeres se graduaba, en comparación con el 10% de los hombres. Para 2014, un poco más del 13% terminó la universidad, mientras 16% de las mujeres habían obtenido un título.

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Perla, la madre de Kimberly, solo terminó la secundaria. Y en carne propia sufrió la dificultad de mantener a una familia con empleos de poca paga. "Tuve que trabajar día y noche. Unas veces trabajaba desde las 7 de la mañana, como a las 11 de la noche. Ha sido bien difícil buscando trabajo donde yo pudiera salir adelante", recuerda con lágrimas en sus ojos.

Perla es parte de la otra buena noticia. Hoy por hoy, son menos las hispanas que no terminan la secundaria. Según el estudio, en 1990, más de la mitad de los hispanos (hombres y mujeres) no terminaba la educación básica superior. En 2014, la cifra cayó a 36% entre los latinos y a casi 33% entre las latinas. Aun así, la tasa de deserción escolar sigue siendo elevada en todo el segmento.

Aunque Perla se dio cuenta de que la secundaria no era suficiente para mantener a sus 5 hijos. "Yo tenía ya como 20 años de haber salido de la secundaria. Entonces decidí ir a la escuela y me gradué de asistente médico", señala mientras muestra el hogar que hizo para sus pequeños y la posibilidad que tiene hoy de viajar a California con ellos cada año a visitar al resto de sus familiares, gracias a que su educación le da más comodidad económica.

El estudio también destaca que, entre subgrupos, las mujeres cubanas tienen la tasa de graduación universitaria más alta, con 27%. Le siguen las puertorriqueñas y las dominicanas con 20%. Entre la población mexicana, la más numerosa entre los hispanos de Estados Unidos, solo el 12% de las mujeres posee un título universitario y 10% de las salvadoreñas termina la universidad. En todos los grupos, las mujeres sobrepasan a los hombres en el logro de un título universitario

Y mientras Julia ahora está motivada con su nueva aventura vendiendo paletas por la capital, Kimberly sueña con ser una diplomática estadounidense. Pero las dos tienen claro que parte del avance femenino descansa en el poder de votar. Kimberly lo ha hecho ya dos veces. Y dice que "en esta elección es más importante que los latinos voten, especialmente porque hay muchas cosas sobre inmigración" que se definirán en noviembre.

Julia votará por primera vez, porque en 2014 obtuvo la ciudadanía estadounidense. Votar "es clave, porque creo que nuestra presencia en este país, al igual que nuestra capacidad diaria, ya sea desempeñándonos como madres, como profesionistas, nos permite jugar un papel importante, podemos influir en decisiones políticas, que son las que marcan el rumbo de este país", recalca Julia.