(CNN) - Por una noche, Mike Pence puso la cara más tranquila de la fórmula republicana de 2016. Y el estilo de Tim Kaine le ayudó a hacerlo.

Kaine, número dos de Hillary Clinton, pasó la noche echándole en cara a Pence las frases más políticamente perjudiciales de Trump y pidiéndole una explicación.

Estos son cinco destacados del debate presidencial:

El temperamento de Pence se llevó la noche

El gobernador de Indiana estuvo en modo de conversación toda la noche.

Por su parte, las interrupciones de Kaine, una tras otra, eran tan molestas que a menudo le restaron valor a la sustancia del debate e hicieron la conversación muy difícil de seguir.

El senador de Virginia estaba tratando de imitar el estilo del vicepresidente Joe Biden contra Paul Ryan en 2012, pero Pence sabía exactamente cómo lidiar con él.

Un Pence imperturbable se benefició del contraste y ganó la noche: el 48% de los que vieron el debate dijo que fue el mejor, frente al 42% que opinió que Kaine ganó, según una encuesta de CNN/ORC entre los espectadores.

Pero Kaine sí 'golpeó' a Trump

Kaine se pasó la noche tirando de muchas de las controvertidas e incendiarias declaraciones de Trump.

Y al mismo tiempo que Pence acusaba a Clinton y Kaine de impulsar una "campaña del insulto", Trump estaba atacando en Twitter a la conductora de Fox News Megyn Kelly y retuiteando a sus partidarios que decían que Kaine parecía un "tonto" y un "ladrón malo de las películas de Batman".

Kaine pasó gran parte del debate lanzando las propias palabras de Trump a Pence.

En un momento dado, Kaine acusó a Trump de "pegarse un tiro en el pie" al atacar a una latina ex Miss Universo; al afirmar saber más que los generales sobre la lucha contra ISIS; al demeritar el servicio militar del senador John McCain, y creer "el mundo será más seguro si más países tienen armas nucleares".

Trump en efecto dijo esas cosas.

Pence se desvió, diciendo que el ataque de Kaine tenía "una gran cantidad de líneas creativas".

Kaine replicó: "A ver si se puede defender alguna".

División en la agenda de política exterior republicana

En cuestiones de política exterior, el candidato a la vicepresidencia marcó una línea independiente de lo planteado por Trump.

El ejemplo más claro: Rusia.

Pence llamó a Vladimir Putin un líder "pequeño", y negó que Trump lo haya elogiado, a pesar de que el candidato republicano se ha referido con amables palabras al presidente ruso a lo largo de toda la campaña, etiquetándolo en repetidas ocasiones como un "líder fuerte".

Kaine también recordó que Pence alabó a Putin también. El gobernador dijo a CNN el mes pasado que era "indiscutible" que Putin era un líder más fuerte que el presidente Barack Obama.

Pence también dijo que "lo que Estados Unidos debería hacer en este momento es establecer inmediatamente zonas de seguridad" para proteger a los refugiados sirios, una desviación de lo defendido por Trump, quien ha alabado la idea de las zonas de seguridad, pero poniendo la carga en los países de Medio Oriente.

Pence no mordió el anzuelo

Pence hizo algo que Trump no fue capaz en el primer debate presidencial: no mordió el anzuelo.

Cuando Kaine lanzó una letanía de ataques sobre Trump a su candidato a vicepresidente, Pence a menudo se burlaba o los eludía, nunca se dirigió a ellos directamente y siempre giró la conversación hacia Clinton.

El problema: parte de la función de Pence es defender Trump.

Y aunque el debate del martes ayudó Pence, no está claro si eso se pueda transferir a Trump.

Estados Unidos no aprendió nada más sobre los candidatos a vicepresidente

El debate dejó en claro que todo sobre la elección de 2016 se centra en las dos figuras principales: Trump y Clinton.

La moderadora Elaine Quijano, de CBS, ni siquiera abordó dos de los temas en los que Pence y Kaine se han pronunciado o han legislado, como el acuerdo Trans-Pacífico o los derechos de los homosexuales.

La historia política de ambos ni siquiera se tocó.