Nota del editor: esta historia incluye lenguaje ofensivo

(CNN Español) - Motivadas por la estrella de las redes sociales y escritora Kelly Oxford, millones de mujeres han hablado por fin, o han hablado de nuevo, de la primera vez en que fueron acosadas o abusadas sexualmente.

Lo hicieron a través de Twitter, luego de que la bloguera canadiense radicada en Los Ángeles las invitó a contar su historia, indignada por el video del 2005 en el que el hoy candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, presume de intentar acostarse con una mujer casada y se jacta orgulloso de que “cuando eres famoso puedes hacer lo que quieras con las mujeres, incluso agarrarlas del coño... lo que quieras”. Fue en una conversación fuera de cámara con el presentador Billy Bush, quien en la grabación se ríe y se divierte al oír los comentarios de Trump. Hace unos días, ambos pidieron disculpas públicamente por sus palabras.

Para demostrar que detrás de esas palabras se esconde —y no sólo en Estados Unidos— una cultura generalizada de violencia contra las mujeres en la que muchas veces se tolera o se guarda silencio sobre las agresiones sexuales de las que son víctimas, Oxford escribió: “Mujeres, tuitéenme sobre sus primeros abusos. No son sólo estadísticas. Yo comienzo: un hombre viejo en el bus agarró mi vagina y me sonrió, tenía 12 años”.

A la invitación, añadió la etiqueta #NotOkay (no está bien). Y luego compartió con sus más de 760.000 seguidores otras agresiones que ha sufrido. La segunda vez, dijo, un niño cogió su vagina durante la clase de teatro, cuando tenía 13 años. La tercera fue con su dermatólogo, que la hizo desnudar en el armario de su consultorio a los 14 años.

Horrorizada y sorprendida por la cantidad y la velocidad con la que llegaban las historias (habló de dos tuits por segundo y hasta 50 por minuto), Oxford las animó con más fuerza a que hablaran, con la idea de que entre más fuerte se oigan las voces de las mujeres, menos toleradas serán las violaciones y agresiones de las que son víctimas, desde muy pequeñas. Incluso, recibió comentarios de hombres que se declararon avergonzados del machismo y la misoginia.

"Tenía 8 años. Mi primo me arrinconó en el cuarto y me cogió la vagina. Le pegué y traté de contarle a mi tía, pero ella me llamó mentirosa". "Primero, me cogieron los senos en una fiesta de Halloween a los 14 años. Luego me cogieron el culo en un almacén de vestidos de novia, tenía 27". "Un hombre viejo me coge el culo en el trabajo. Sigue haciéndolo. Le pego. El director me dice que me calme, que el tipo sólo estaba bromeando". "Tenía 18 años, estaba rompiendo con mi entonces prometido. Me violó para que quedara embarazada (no quedé) y tener que casarme con él". "Tenía 8 y un grupo de niños trataron de violarme. Le pegué en los testículos y corrí para salvarme".

Y seguían llegando. “Mi primer recuerdo. No voy a entrar en detalles, pero no podía tener más de 4 años”. “A los 14 años, un niño puso sus manos entre mis piernas cuando yo estaba sentada en clase. Me arrepiento de no haber dicho nada desde entonces”. “9 grado. Un hombre trató de meter su mano entre mis piernas en el centro comercial”.  “Tenía 10 años, un amigo de mi madre, un hombre grande, me agarró y me besó las mejillas sin avisar. Ambos se rieron de mi cara horrorizada”...

CNN en Español habló con Catalina Ruiz-Navarro, activista colombiana, columnista, feminista y codirectora de Estereotipas, quien en abril pasado lanzó una campaña como la de Oxford llamada #MiPrimerAcoso, en la que miles de mujeres de varios países de América Latina le contaron historias muy parecidas.

Esa campaña llegó después de una realizada en octubre del 2015 por la periodista y también activista y feminista brasilera Juliana de Faria, luego de que la gente empezó a tuitear que una concursante de Master Chef Junior de 12 años era "violable". De Faria tuiteó su primer acoso, cuando tenía 11 años, y de manera veloz la campaña se volvió viral en todo Brasil.

“Esto tiene un efecto muy importante, porque todas las mujeres en algún momento de nuestras vidas hemos sido acosadas, así sea por el tipo que nos grita algo en la calle. Y si ese es tu único acoso, es un privilegio. Es un acoso constante y permanente pero nadie nos ve y nosotras no se lo contamos a otras mujeres porque sentimos que entonces nos ponemos en un papel de víctimas muy complicado, pero si vemos que todas las mujeres lo cuentan eso nos da la fuerza de decirlo en voz alta", explica Ruiz-Navarro.

"Mi primer acoso era un ejercicio de memoria en donde como mujer adulta te ponías a pensar en la primera vez que te acosaron; en ese ejercicio pasas por todos tus acosos y luego cuando lo verbalizas les das a otras mujeres herramientas para reconocer ese acoso en su vida y llamarlo violencia".

De la campaña liderada por Ruiz-Navarro surgieron algunas conclusiones aterradoras: cerca del 40% de las agresiones y los abusos denunciados a través de Twitter con la etiqueta #MiPrimerAcoso ocurrieron en la casa de la víctima o, en general, en espacios seguros. Y el acoso comienza, en promedio, a los 7 u 8 años en América Latina.

Diez días después de que Oxford invitó a sus seguidoras a compartir sus historias, y aunque a un ritmo más lento, los testimonios no dejan de llegar.