Las Vegas (CNN) - Para Hillary Clinton y Donald Trump es el momento de empezar los alegatos finales.

Ambos candidatos llegarán al debate presidencial de este miércoles —el último momento decisivo de la temporada electoral— con cifras históricamente altas de desfavorabilidad y necesitan convencer a los votantes indecisos de por qué el país podría ser peor con su oponente en la Casa Blanca.

El encuentro llega en momentos en los que Trump ha dado tal vez su argumento más excéntrico: que la elección presidencial de 2016 está amañada para ayudar a ganar a Hillary Clinton. Ella, entre tanto, tendrá que responder una nueva serie de preguntas sobre los correos electrónicos hackeados y nuevas revelaciones sobre el uso de su servidor privado de correo mientras era secretaria de Estado.

Si los dos debates anteriores no fueron suficientes, el de este miércoles promete ser polémico, teatral e impredecible. Esto es lo que hay que ver:

¿Insistirá Trump en que la elección está ‘amañada’?

Con sus cifras en las encuestas nacionales cayendo y los demócratas haciendo jugadas fuertes en fortalezas republicanas como Arizona, Trump está enviando nuevas advertencias a sus seguidores: si pierdo, no crean en los resultados.

Con el mensaje de que la elección está “amañada” y que el sistema político está sesgado para garantizar la victoria de Clinton, Trump quiere mostrar su desconfianza con los medios de comunicación y su tendencia a alimentar teorías de la conspiración más allá de lo que había hecho antes.

Es una estrategia  que es probable que el nominado republicano presente ante millones de televidentes en la noche del miércoles, a pesar de que muchos de sus colegas republicanos han repudiado que se hable de una elección amañada.

Las críticas de Trump y su insistencia en que la elección está manipulada simplemente revelan el creciente pesimismo del candidato sobre los prospectos para el día de la elección.

En una conferencia en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el presidente Barack Obama dijo este martes que Trump “está lloriqueando antes de que se acabe el juego”.

El teatro de Trump… ¿Podrá superarlo Clinton?

Trump logró sorprender a casi todo el mundo en el segundo debate en St. Louis el fin de semana pasado.

A menos de dos horas del evento, Trump convocó a una rueda de prensa para presentar a cuatro mujeres que acusaron a Bill Clinton de comportamiento inapropiado en el pasado. Después Trump invitó a esas mujeres a sentarse en la sala de debate, sin duda un movimiento destinado a sacar a Clinton del juego.

El espectáculo entero fue un recordatorio de que no hay nada predecible en el comportamiento de Trump, y no hay ninguna pista que indique a qué recurrirá el republicano en Las Vegas. Su campaña ya anunció que llevará al debate al medio hermano del presidente Obama, Malik, que nació en Kenia, y a Patricia Smith, madre de Sean Smith, una víctima de Benghazi.

Trump podría estar de un ánimo especialmente volátil pues tratará de devolver el golpe por la cantidad de acusaciones que lo señalan de haber besado o tocado inapropiadamente a mujeres y está a la defensiva por sus pobres cifras en las encuestas.

Hasta el momento Clinton ha respondido a la grandilocuencia de Trump con una famosa estrategia que dijo Michelle Obama: “Cuando ellos van por lo bajo, nosotros vamos por lo alto”. Al parecer la nominada demócrata podrá recurrir a esta frase el miércoles en la noche.

Al menos los altos asesores de Trump han dicho que preferirían que el debate final estuviera enfocado en el contenido y la política, en vez de en las problemáticas acusaciones que han agobiado a su candidato.

“Si estuviera en mis manos esta conversación entera podría ser sobre lo que sé que a la gente le gustaría saber, que son los temas”, dijo la jefa de la campaña de Trump, Kellyanne Conway a Wolf Blitzer de CNN este lunes. “Ellos quisieran que este debate fuera sobre salud y terrorismo y economía e impuestos y corrupción y gobierno”.

A pesar de los comentarios de su propia jefa de campaña, a Trump le ha costado repetidamente estar enfocado en los temas políticos y en cambio ha elegido dar rienda suelta contra varios rivales como el presidente de la Cámara Paul Ryan o la ex Miss Universo Alicia Machado.

Firme y experimentada: ¿funcionará otra vez para Clinton?

Si las actuaciones de Trump en los debates han sido impredecibles y las preparaciones para ellos, inusuales, Clinton se ha apegado al más tradicional manual de estrategia: práctica, práctica, práctica.

La candidata demócrata ha tenido un horario extenuante de preparación antes de cada uno de los tres debates, incluso ha cancelado eventos de campaña días antes de ellos. (Por ejemplo el domingo tuvo una sesión de preparación de seis horas en un hotel cerca de su casa en Nueva York).

Todo el tiempo que gastó con sus consejeros pareció dar resultado en los dos primeros debates, pues Clinton ha evitado grandes metidas de pata, consistentemente ha verificado información sobre su oponente y se ha apegado a un comportamiento calmado en el escenario.

Pero el terreno político de este miércoles será difícil de navegar incluso para una experimentada veterana política.

En las últimas semanas, WikiLeaks ha seguido publicando cientos de páginas de supuestamente emails hackeados del jefe de campaña John Podesta. Los documentos incluyen lo que al parecer son transcripciones de Clinton en Goldman Sachs (la campaña no ha hecho ningún comentario sobre la autenticidad de las transcripciones).

En uno de los discursos, Clinton dice que es necesario que el Congreso fortalezca las regulaciones financieras “por razones políticas”, comentarios que no cayeron bien en los críticos que creen que la exsecretaria se siente muy cómoda con Wall Street.

Otros temas que tendrá que enfrentar la candidata demócrata son el uso de su servidor privado de correo electrónico —un tema recurrente en la campaña— y el papel de Rusia en las elecciones de Estados Unidos.

La monumental tarea de Chris Wallace

El presentador de Fox News, Chris Wallace tiene la prestigiosa tarea de moderar el debate final de la elección, pero también enfrenta una tremenda presión de mantener en línea a los candidatos.

Los debates pasados han aumentado la presión en los moderadores para que no jueguen un papel de árbitro pasivo. Se espera que Wallace llame a los candidatos en caso de que hagan falsas afirmaciones y los mantenga agresivamente bajo control, particularmente si se desvían de las preguntas que se les está haciendo.

Y en un momento en la campaña en el que las teorías de conspiración y acusaciones sin fundamento amenazan con ser más que ideas al margen, Wallace, más que nunca, deberá recordarles a los televidentes qué es y qué no es confiable.

Una de las cosas complicadas para Wallace es el hecho de que Trump ha cazado algunas peleas con otros de sus colegas de Fox News.

Wallace sabe la gran responsabilidad que enfrenta, por eso dijo el domingo: “Esto no es un show de televisión”.

El presentador anunció seis temas de debate, incluyendo el de política que no ha sido incluido en los dos anteriores. Los temas son: deuda y beneficios, inmigración, economía, Corte Suprema, temas internacionales polémicos e idoneidad para ser presidente.

 

Cierre de alegatos: Clinton…

El mayor reto de Clinton este miércoles en la noche no es muy diferente de lo que ha enfrentado en los últimos meses: presentar al país con una visión positiva durante su presidencia, que es diferente a sus argumentos contra Trump.

La contienda diaria de la nominada demócrata con Trump ha hecho que a veces oscurezca su propio mensaje.

Sus ayudantes reconocen abiertamente que el proceso de enfrentarse a un candidato tan poco convencional como Trump ha hecho difícil para Clinton pegarse a sus puntos de conversación y compartir su historia personal, que es en parte la razón por la cual la candidata ha hecho una serie de discursos “Stronger Together” (Juntos somos más fuertes) en las últimas semanas que se centra en sus décadas de vida pública junto a su esposo Bill Clinton.

Y Trump…

El reto de Trump es aún más significativo. El debate final es una oportunidad para tratar de convencer a los votantes escépticos de que el candidato novato es capaz de asumir la presidencia y voltear la profunda narrativa incrustada de que le falta temperamento para ser el comandante en jefe.

Pero no solo eso será difícil para acercarse al día de las elecciones. No es claro si Trump se alejará de su usual posición de animar a su base existente de seguidores.

En un evento de campaña en Colorado el día antes de debate, Trump repasó su usual lista de quejas —como cuestionar la exactitud de las encuestas y acusar a la prensa de tener una inclinación hacia Clinton— y se presentó a sí mismo como un ‘outsider’.

“Décadas de fallos en Washington y un interés especial en los negocios deben y llegarán a su fin”, dijo Trump. “Incluso si ganamos esta elección o perdemos nuestro país”.

¿Habrá apretón de manos?

Por supuesto, la gran pregunta de la noche: ¿se saludarán con un apretón de manos Clinton y Trump esta vez?

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