(CNNEspañol) - Días después de que varias aerolíneas internacionales y el gobierno de Estados Unidos prohibieran a los usuarios llevar teléfonos Samsung Galaxy Note 7 en sus vuelos tras los reportes de que sus baterías se incendiaban, la compañía surcoreana anunció una nueva estrategia para sus clientes.

Samsung anunció este lunes en su página web que está trabajando de manera coordinada con aerolíneas y aeropuertos internacionales para “organizar puntos de servicio al cliente en las terminales aéreas de más alto tráfico donde los clientes que no están al tanto de las prohibiciones del Galaxy Note 7 puedan obtener un dispositivo alternativo en el aeropuerto”.

Aunque Samsung no anunció específicamente en qué terminales aéreas operará este servicio, su filial de Australia, por ejemplo, anunció que sus kioscos de intercambio estarán abiertos de 6 a.m. a 8 p.m. hora local y están ubicados antes del punto de chequeo de seguridad en los aeropuertos de Sydney, Melbourne, Brisbane, Canberra, Adelaida, Perth, y en el terminal doméstico del aeropuerto Gold Coast.

Según el diario Korea Times, los puntos de intercambio en Corea del Sur están disponibles en los aeropuertos de Incheon, Gimpo y Gimhae.

Los dueños de celulares Galaxy Note 7 pueden cambiar sus teléfonos por dispositivos Galaxy S7 Edge o recibir un reembolso total de su dinero. Antes de regresar el Note7, los clientes deben hacer un back-up de la información, borrar sus datos personales del dispositivo y luego apagar el celular, dijo Samsung.

Singapore Airlines, Qantas, Emirates, Virgin Atlantic, Malaysia Airlines, todas las aerolíneas japonesas y Air New Zealand ya han anunciado prohibiciones sobre llevar el teléfono a bordo.

El Departamento de Transporte y la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos publicó una orden de emergencia la semana pasada previniendo a los propietarios de un Note 7 para no llevar sus teléfonos en los aviones ni en el equipaje.

Samsung anunció que dejará de fabricar el Galaxy Note 7 en un intento por salvar la imagen de su marca y proteger sus otros teléfonos inteligentes. Las pérdidas de la compañía por esta catástrofe han superado los 5.000 millones de dólares.

La compañía aún trata de averiguar la razón del fallo en los Note 7, pues a pesar de que en principio dijo que se trataba de un fallo en las baterías, el problema se extendió a los teléfonos de reemplazo.

Al menos 2,5 millones de teléfonos que fueron reemplazados por una versión posterior.