Nota del editor: Monzer Akbik es miembro del comité político y vocero oficial del movimiento sirio Tomorrow. También fue integrante de la Coalición Nacional Siria. Las opiniones expresadas aquí son exclusivas del autor.

Se ha oído que hay que estar optimista acerca de la paz mientras los civiles sirios mueren, son desplazados o les han destruido sus casas en desastre no natural causado por la mano del hombre. Lo que comenzó como unas protestas pacíficas a favor de la apertura democrática, fue aplastado por un dictador.

Las acciones y omisiones de actores internacionales poderosos han hecho de Siria un terreno para sus guerras de poder y le permitió florecer a los grupos terroristas islamistas. Los lectores podrían ser perdonados por pensar que no hay esperanza, especialmente dada la catástrofe en Aleppo.

Existe aún una vía creíble para una paz significativa y duradera y es tal vez más viable ahora, a la luz de la elección de Donald Trump. El movimiento sirio Tomorrow, el cual ayudó a fundar a inicios de año, aboga por una estrategia diferente a aquella que hace la oposición oficial, la Coalición Nacional Siria (SNC, por sus siglas en inglés ). Somos liderados por Ahmed Jarba, expresidente de la SNC, quien comparte los objetivos de ésta en cuanto a la transición de una dictadura a una Siria plural y democrática. Pero diferimos en el hecho de que esos ideales de largo plazo solamente pueden lograrse por medio de un práctico realismo que acepte la situación geoestratégica prevalente y los hechos en el terreno.

El status quo es el resultado de una letanía de errores de todos los bandos. La oposición falló en formar instituciones políticas y militares coherentes y en separarse formalmente del frente Al Nusra.

Bashar Al Assad falló en la búsqueda de políticas, escogiendo en vez de eso la clásica respuesta de las dictaduras desde tiempos inmemoriales: una guerra brutal contra su propia gente.

Los países de la región erraron en establecer una estrategia coordinada para ayudar a la oposición, en vez de competir el uno con el otro, llevando a la fractura de los grupos de oposición.

Occidente falló en adoptar una estrategia exitosa para lograr un cambio democrático en Damasco y la protección de los civiles.

Irán y Rusia fallaron en sus intentos de permitirle a Al Assad consolidar su poder sobre la mayor parte del país para luchar contra los terroristas, pero en ello se hizo a muchos sirios de enemigos. Las víctimas de estas fallas están en campos de refugiados o, lo que es peor, en tumbas.

Si no aprendemos las lecciones del pasado, el futuro continuará siendo terrible, como lo muestra el caso de Aleppo. La tregua negociada por Estados Unidos y Rusia está más que muerta y los actores continúan cada uno desempeñando sus roles. El presidente francés, François Hollande, ha amenazado a su homólogo ruso, Vladimir Putin, con tener que "pagar" ante la Corte Penal Internacional (CPI), mientras que un exministro del gabinete británico ha sugerido que las fuerzas occidentales deberían reforzar una zona de prohibición de vuelos y quiere que se esté listo para confrontar los planes de guerra rusos.

Todos sabemos que Occidente no se arriesgará (y no lo debería) a una guerra contra Rusia por sus preocupaciones por los civiles sirios. Dada esta realidad, si cada bando sigue leyendo su propio y ensangrentado libreto, Siria continuará siendo el terreno trágico en el que Rusia y Occidente seguirán su nueva versión de la Guerra Fría.

El movimiento sirio Tomorrow cree que la única vía creíble para que haya una vía de escape a esta esta espiral es que rusos y estadounidenses lleguen a un acuerdo. Aunque los dos bandos parecen ser estar en posiciones diametralmente opuestas, sus demandas son superables. En repetidas ocasiones, Rusia ha urgido a Estados Unidos a que ayude a separar a los grupos terroristas, como lo definió el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de la oposición moderada. Por otro lado, los estadounidenses insisten en que los rusos se adhieran a los compromisos de presionar a Al Assad para que cese los bombardeos y el sitio a áreas civiles y para que acepte la transición política.

La elección de Donald Trump hace más probable ese acuerdo, dada su agenda política emergente de acercamiento a Rusia, el enfoque en la destrucción de ISIS, la hostilidad hacia Irán y las pinceladas según las cuales él podría acabar con el apoyo a los grupos moderados porque la actual estrategia arriesga un conflicto entre Estados Unidos, Rusia y Al Assad al mismo tiempo que combate a ISIS.

La precaución es necesaria, no obstante, ya que Trump parece haber aceptado la falsa propaganda de Al Assad y sus aliados internacionales de que ellos sólo están atacando a ISIS. Sus esfuerzos por apoyar a los rebeldes moderados para doblegar a Estado Islámico tampoco acabarán con la guerra, ya que los sirios continuarán resistiendo hasta que se resuelvan las causas de sus diferencias.

Cualquier futuro acuerdo sobre Siria debe ser completo, más allá de estar enfocado solamente en el terrorismo. Debe ponerle fin a las condiciones que le han permitido infiltrarse a los terroristas y persistir a la dictadura. Debe resolver los asuntos políticos o el resultado será la continuación de la rabia y la frustración que alimentan el extremismo.

A pesar del atolladero, hay un gran consenso internacional, sobre todo en lo que respecta al Comunicado de Ginebra (negociado por Rusia y Estados Unidos en el 2012), en el que se establece un mapa de ruta para una transición política. Aunque el punto de llegada está aún lejano, se pueden dar pasos prácticos para despejar los bloqueos del camino hacia la paz.

Nosotros, en el movimiento sirio Tomorrow, estamos haciendo lo que podemos a este respecto: hemos mantenido conversaciones con el gobierno ruso, con los estadounidenses y otros. Creemos en el diálogo entre sirios más que en una guerra sin fin. Durante dos rondas de las negociaciones de Ginebra, vimos que la única motivación de Al Assad es una victoria militar decisiva.

Sectores de las sociedad aún consideran que Al Assad los protege a pesar del creciente número de muertos entre su juventud masculina. Deberíamos sentarnos a hablar con aquellos de sus representantes que estén interesados en la reconciliación nacional para sacar del poder a Al Assad. Hemos dicho públicamente que la oposición moderada debería cortar de una vez por todas cualquier alianza o contacto con el frente Al Nusra y aceptar el plan del enviado especial de las Naciones Unidas, Staffan de Mistura, para que Al Nusra abandone Aleppo.

Si se dan estos pasos, sería muy posible un cambio de enfoque entre rusos y estadounidenses y un entendimiento en cuanto a la transición política. Para que sea aceptable para todas las partes involucradas, cualquier eventual acuerdo debe incluir un alto el fuego, el fin de la dictadura, una transición a la democracia, el imperio de la ley y el respeto a los derechos humanos, la expulsión de los extremistas como Al Qaeda y las milicias chiíes iraníes y la derrota militar de Estado Islámico.

Este parece un acuerdo imposible, pero el hecho de que la Casa Blanca pronto será ocupada por el autor de The Art Of The Deal causa optimismo. Debemos hacer todo lo que podamos para crear las condiciones para que esto pase, trabajando con la realidad y aprendiendo de los errores del pasado.

Trump parece haber aceptado la falsa propaganda de Al Assad y sus aliados internacionales de que ellos sólo están atacando a ISIS

Monzer Akbik