(CNN Español) - “Mário Sérgio está mirando a Dios y pasándole la pelota, sin mirar, a Jesús”, le dijo al diario O Globo el técnico Valdir Espinosa, triste por la manera en que partió hacia la eternidad este talentoso volante brasileño de la década de los setenta, primero devenido en técnico y luego en comentarista de la cadena Fox Sports Brasil. Mário es una de las 71 víctimas del fatal vuelo 2933 de LAMIA que se estrelló en cercanías de la ciudad colombiana de Medellín.

Mário Sérgio Pontes de Paiva había nacido el 7 de septiembre de 1950 en la Río de Janeiro que acababa de llorar el ‘Maracanazo’ del Mundial de ese mismo año contra Uruguay, pero que ya se había deleitado con la soberbia y extravagancia del ‘Príncipe Maldito’ Heleno de Freitas y que por esos años disfrutaba las diabluras de Mané dos Santos “Garrincha”, el “Crack de las Piernas Torcidas”.

Como futbolista profesional tuvo una particularidad rara en el fútbol de antaño: ser estrella en equipos rivales clásicos de una misma ciudad. En el fútbol carioca, fue el Flamengo (1969-71) el que lo vio despuntar, pero también llevó su talento al Botafogo (1976-79) y al Fluminense (1975-76). Y en Porto Alegre vistió las camisetas de Gremio (1983) e Internacional (1979-81).

También lo hizo en el fútbol paulista, si acaso el más competitivo del país. Se puso los colores del São Paulo (1981-82) y del Palmeiras (1984-85). El fútbol bahiano también disfrutó de su talento cuando jugó con los dos grandes de la región: Vitória (1971-75) y Bahía (1987). En Brasil sólo le faltó jugar en la liga de Minas Gerais, en Cruzeiro o en el Atlético Mineiro, para haber hecho un completo as de equipazos.

También tuvo pasajes por el exterior. En 1979 jugó en el Rosario Central argentino y en 1986 fichó por el Bellinzona suizo.

Con la selección brasileña jugó ocho partidos entre 1981 y 1985. Estuvo en el proceso de preparación de la ‘verdeamarelha’ para el Mundial de España’82, pero en el último corte de convocatoria hecho por Telé Santana fue reemplazado por Eder, del Atlético Mineiro, quien a la postre haría uno de los mejores goles de la Copa en el partido contra la Unión Soviética.
Durante su carrera como futbolista, Mário Sérgio desarrolló una jugada por la cual se le pasó a conocer como “O Vesco” (“El Bizco”), que consistía en pasar la pelota a un lado mientras miraba hacia otro, maniobra que décadas después perfeccionaría, y con mucho estilo, Ronaldinho Gaúcho.

Se retiró del fútbol activo en 1987, año en el que tomó las riendas del Vitória. Comenzaría una carrera en la que orientaría a Vitória (1987), Corinthians (1993-95), São Paulo (1998), Vitória (2001), Atlético Paranaense (2003-04), Atlético Mineiro (2004), Figueirense (2007), Botafogo (2007), Atlético Paranaense (2008), Figueirense (2008), Portuguesa (2009), Internacional (2009) y Ceará (2010).

Tras su retiro comenzó a coquetear con el comentario deportivo, comenzando a ser invitado a medios como SporTV. En el 2012 se unió al equipo de comentaristas de la cadena Fox Sports Brasil y, por esa condición, estaba en el equipo que se iba a desplazar a Medellín a cubrir el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana entre el Atlético Nacional colombiano y el Chapecoense brasileño. Mário Sérgio, “O Vesco”, tenía 66 años.

“Hay noticias que nos impactan, que nos duelen, no encontramos razones para entenderlas. Esta tragedia del Chapecoense nos duele a todo el mundo, especialmente a la gente del fútbol. Particularmente he perdido a dos personas que quería mucho. Uno de ellos es Mário Sérgio, que jugué con él”, aseguró en un video en su cuenta de Twitter el actual seleccionador argentino, Edgardo Bauza.