(CNN Español) - Oslo está vestida de fiesta. Se acerca navidad y hay alumbrados por doquier como un pesebre gigante, pero esta semana, la fría capital noruega está adornada con los colores de Colombia.

La bandera nacional ondea imponente sobre el techo del Grand Hotel, en pleno centro de la ciudad, allí donde se hospeda tradicionalmente el premio Nobel de la paz, este año otorgado al presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Este domingo, para cerrar casi una semana de actividades relacionadas a este prestigioso premio, se celebró el concierto en homenaje al Nobel de Paz. Una tradición que tiene lugar cada año desde desde 1994. Hasta 2014 se llevaba a cabo en el Oslo Spektrum pero desde el año pasado el escenario escogido es el Telenor Arena, a las afueras de la ciudad. Con este cambio la organización buscaba alcanzar un público más amplio y joven. Una apuesta que dio resultado pues este domingo 8.000 personas llenaron ese estadio. Además, el concierto fue transmitido por primera vez en realidad virtual.

El presidente Juan Manuel Santos llegó al concierto acompañado por su esposa e hijos quienes hicieron su entrada junto a los príncipes herederos de Noruega, Haakon y Mette-Marit, y miembros del Comité Noruego del Nobel, entre ellos su vicepresidente Berit Reiss-Andersen, quien le entregó el premio en la ceremonia del pasado sábado en el ayuntamiento de la capital.

El norteamericano Conan O'Brien fue el maestro de ceremonias seleccionado para esta edición. Reconocido por su programa de conversación nocturno 'Conan', dio comienzo al concierto con un corto monólogo en el que brilló por su humor mordaz. Se refirió directamente al presidente Santos para quien pidió un aplauso. Exaltó el hecho de que el ganador del Nobel de la Paz de este año haya logrado reunir a un país terriblemente dividido. Y agregó: “Por favor venga a Estados Unidos a hacer lo mismo, lo necesitamos. Yo mismo me encargo de los gastos de viaje. Puede que tome 100 años pero aún así, venga”, agregó, haciendo alusión a la victoria de Donald Trump en la elección presidencial del pasado noviembre, en medio de las risas de los asistentes.

El concierto lo abrió el duo sueco Icona Pop, quien se dio a conocer por su éxito "I don’t care". Luego subieron al escenario la norteamericana Halsey acompañada de la Orquesta de la radio noruega y el grupo de indie pop local Highasakite. La organización quiso dar espacio al talento joven, mostrando así que las nuevas generaciones también se unen a la celebración y construcción de la paz. Los gemelos noruegos Marcus y Martinus, de tan solo catorce años, trajeron frescura al escenario de la Telenor Arena con su pop en inglés. Se dijeron muy honrados por estar en este homenaje al presidente Santos y al pueblo colombiano.

Swedish band Icona Pop perform during the 2016 Nobel Peace Prize Concert at Telenor Arena in Oslo, Norway, December 11, 2016. / AFP / NTB Scanpix / Vegard Wivestad GROTT (Photo credit should read VEGARD WIVESTAD GROTT/AFP/Getty Images)

(Crédito: VEGARD WIVESTAD GROTT/AFP/Getty Images)

O’Brien, quien estuvo presente ayer en la ceremonia de entrega del premio, volvió al escenario para felicitar al presidente Santos por su discurso de aceptación y recalcar que el legado más maravilloso para las futuras generaciones es la paz. Palabras que sirvieron para presentar un video que retrata tanto al presidente Santos como al pueblo colombiano. Las fotografías de una niña haciendo una siesta en un campamento de las FARC o de campesinos que cultivan coca llenaron las cuatro pantallas gigantes del auditorio. Estas imágenes, tomadas por el reconocido fotógrafo noruego Mads Nissen y el periodista Dorris Saietz durante los últimos dos frenéticos meses que vivió Colombia desde el resultado del referendo y el anuncio del premio Nobel, son un abrebocas de "Hope over fear", exposición fue inaugurada que abrirá sus puertas al público desde el 12 de diciembre hasta noviembre de 2017 en el Nobel Peace Center de Oslo.

(Crédito: Natalia Ruiz)

De izquierda a derecha: Highasakite, Halsey, Sting, Conan O’Brien, Juanes, Icona Pop, Marcus y Martinus (Crédito: Natalia Ruiz)

Luego de los aplausos del público se dio paso a las presentaciones de los dos artistas más esperados de la noche. El colombiano Juanes, quien por tercera vez participa en el concierto en honor al Nobel de la Paz, puso a bailar a todos los presentes desde las primeras notas de su éxito "A Dios le pido". La delegación colombiana fue la primera en ponerse en pie y alzar las palmas. Al término de la canción el cantante se dirigió al público diciendo: “El futuro es difícil pero es el momento para que todos construyamos la paz”.

Aunque Juanes ha sido un abanderado de esta causa, en su misma familia encontró oposición cuando se discutía sobre el proceso de paz. Durante una rueda de prensa que tuvo lugar el domingo en la mañana, el artista contó que de su madre y sus seis hermanos él es el único que apoya el proceso y que esa división ilustraba lo que estaba sucediendo en el seno de muchas familias colombianas.

Colombian singer Juanes performs during the Nobel Peace Prize concert on December 11, 2016 in Oslo, Norway. / AFP / NTB Scanpix / Vegard Wivestad GROTT (Photo credit should read VEGARD WIVESTAD GROTT/AFP/Getty Images)

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Continuó su presentación al ritmo de su nuevo sencillo "Fuego" y terminó con "La camisa negra", tema que incluso puso a bailar a Olav Njølstad, director del Instituto Nobel. Con su presentación, Juanes y su banda impregnaron el concierto de una calidez que faltaba en esta noche.

El colombiano fue también el encargado de presentar al presidente Juan Manuel Santos, quien subió al escenario en medio de aplausos. Mientras, las pantallas mostraban imágenes que hicieron brotar lágrimas entre los presentes. Se trataba de videos de las distintas marchas por la paz que se llevaron a cabo en Colombia luego de la cerrada victoria del no en el referendo del pasado 2 de octubre y que puso en vilo el acuerdo con la guerrilla de las FARC.

Sin embargo, hay para quienes esta celebración tenía un sabor amargo a miles de kilómetros de distancia. En la esfera de Twitter, los trinos de varios miembros del Centro Democrático, partido de oposición al gobierno colombiano y encabezado por el expresidente y hoy senador Alvaro Uribe Vélez, no se hicieron esperar. Incluso se convirtió en tendencia el hashtag #NobelComprado, dejando entender que el premio se le otorgó al mandatario como contraprestación de un contrato de explotación dado a la petrolera estatal noruega Statoil en el 2014. El presidente colombiano se pronunció al respecto, tildando de "vergonzosos" tales acusaciones.

El encargado de cerrar la velada fue Sting quien con sólo pisar el escenario rompió con la solemnidad ambiente y puso a los miles de asistentes en pie. Interpretó cuatro de sus grande éxitos, entre ellos "Fragile", cuya letra en este particular contexto tomaba todo sentido, convirtiéndose casi en la banda sonora de este momento histórico para Colombia: “Perhaps this final act was meant / To clinch a lifetime's argument / That nothing comes from violence and nothing ever could” y colmando este concierto de una atmósfera de esperanza, con un juego de luces que alegró y trajo serenidad como cuando llega la calma después de la tormenta.

 

British singer Sting performs during the Nobel Peace Prize concert on December 11, 2016 in Oslo, Norway. / AFP / TOBIAS SCHWARZ (Photo credit should read TOBIAS SCHWARZ/AFP/Getty Images)

(Crédito: TOBIAS SCHWARZ/AFP/Getty Images)

El cantante británico, un férreo defensor de los derechos humanos y quien contribuye con Amnistía Internacional desde 1979, ha vehiculado a través de su música un mensaje de tolerancia y paz. En la mañana antes del concierto, CNN en Español le preguntó cómo a través de su música puede un artista como él construir un camino hacia la reconciliación. “Me preguntan a menudo si puedo cambiar el mundo con una canción. Yo les respondo que no. Pero cada noche cuando canto frente a diez mil, veinte mil, cien mil personas personas pienso que quizá una de esas personas en la multitud, uno de esos jóvenes puede llegar a ser miembro de la clase política, puede llegar a ser primer ministro o presidente. Y ahí tiene uno la oportunidad de sembrar una semilla en sus mentes sobre los valores, sobre derechos humanos que quizá en el futuro dé fruto. El mundo no se puede cambiar de la noche a la mañana con una canción, pero se puede sembrar una semilla”, respondió.

Esperando la cosecha de esas semillas y terminadas las celebraciones del Nobel este lunes será un día decisivo para el presidente Santos y para todos quienes le han apostado al acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. La Corte Constitucional tendrá que decidir de la legalidad o no del Acto legislativo por la Paz o fast track, que fue creado para la implementación de ese segundo acuerdo.

Natalia Ruiz Giraldo es una periodista colombiana radicada en París, Francia.