Jerusalén (CNN) - Solo cuatro días después de que Donald Trump prestara juramento como el presidente 45 de Estados Unidos, Israel aprobó este martes la construcción de cerca de 2.500 nuevas viviendas en la Ribera Occidental del Jordán, según una declaración del ministro de Defensa israelí Avigdor Liberman y del primer ministro de ese país, Benjamin Netanyahu.

“Estamos construyendo y seguiremos construyendo”, dijo Netanyahu en un tuit publicado este martes.

Las nuevas viviendas anunciadas por el gobierno israelí se convierten así en una de las expansiones más grandes de asentamientos israelíes desde el 2013, aseguró en un comunicado el movimiento pacifista israelí Peace Now (Paz Ahora).

La noticia llega cuatro días después de la posesión de Trump y solo dos días después de que el nuevo presidente estadounidense haya hablado con Netanyahu, en una conversación que Trump describió como “cálida” y durante la cual invitó al primer ministro israelí a visitar la Casa Blanca el próximo mes.

La mayoría de las unidades de vivienda están en los bloques de asentamientos más importantes, dijo Liberman, pero cerca de 100 de esas residencias se ubicarán en Beit El, un asentamiento a las afueras de Ramallah que recibió una donación de 10.000 dólares en el 2003 por parte de la Fundación Trump —la organización caritativa de Trump—, según una declaración fiscal de la fundación.

Trump hizo esa donación como homenaje a David Friedman, su abogado especializado en bancarrotas y a quien ha escogido como embajador de Estados Unidos en Israel. Friedman fue presidente de las Instituciones de Amigos Estadounidenses de Bet El, un grupo que se encarga de recaudar fondos para las actividades de los asentamientos israelíes.

Friedman, un judío ortodoxo, ha sido un declarado y activo defensor del movimiento de asentamientos.

Liberman también anunció que le pedirá al Gobierno la aprobación de una nueva zona industrial para palestinos cerca de Tarkumiya, en el sur de la Ribera Occidental.

El anuncio del nuevo asentamiento es el primero entregado por el primer ministro israelí desde que Trump se posesionó, el pasado 20 de enero. Y llega dos días después de que la municipalidad de Jerusalén informó de un plan para construir más de 550 unidades de vivienda en el este de Jerusalén.

Según Meir Turgeman, miembro del comité de zonificación de la ciudad, esos planes quedaron congelados por solicitud de Netanyahu a finales del año pasado, en vísperas del discurso en el que el secretario de Estado estadounidense John Kerry condenó la construcción de asentamientos.

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Netanyahu ha dejado claro que Israel no cumplirá con la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitida en diciembre pasado, en las últimas semanas del gobierno del entonces presidente estadounidense Barack Obama, que calificó a los asentamientos de la Ribera Occidental y del este de Jerusalén como una “flagrante violación al derecho internacional”.

Los asentamientos israelíes han sido declarados ilegales por Naciones Unidas y buena parte de la comunidad internacional. (GALI TIBBON/AFP/Getty Images)

Los asentamientos israelíes han sido declarados ilegales por Naciones Unidas y buena parte de la comunidad internacional. (GALI TIBBON/AFP/Getty Images)

‘Provocación’

El presidente palestino Mahmoud Abbas condenó la decisión, según una declaración de su vocero, Nabil Abu Rudeina.

“(La decisión) ha sido condenada y rechazada y tendrá consecuencias”, dijo. “Esta decisión desactiva cualquier intento de restablecer la seguridad y la estabilidad, promoverá el extremismo y el terrorismo y obstaculizará cualquier esfuerzo de cualquier partido para crear una marcha pacífica hacia la paz y la seguridad”, afirmó Rudeina.

El vocero también calificó la decisión de “provocación y menosprecio al mundo árabe y a la comunidad internacional”.

Hanan Ashrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), aseguró que Israel “se está aprovechando de la posesión del nuevo gobierno estadounidense para intensificar sus violaciones y evitar la existencia de cualquier Estado palestino”.

Presión

Con Trump en el poder, Netanyahu ha quedado ahora bajo la presión de su gobierno de derecha para acelerar la construcción de asentamientos.

El domingo pasado, el primer ministro israelí rechazó la propuesta de algunos algunos políticos de anexionar partes de la Ribera Occidental, incluyendo Maale Adumim, uno de los asentamientos más grandes, localizado justo afuera de Jerusalén.

El anuncio, además, llega menos de 24 horas después de que el gobierno de Trump pareció reducir las expectativas del inminente movimiento de la Embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.

El presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en una reunión anterior a la toma de posesión.

El presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en una reunión anterior a la toma de posesión.

En su primera rueda de prensa, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que las discusiones sobre ese tema estaban apenas comenzando y que hasta el momento no se ha tomado ninguna decisión al respecto.

El anuncio de la nueva construcción también ocurre nueve días después de la conferencia para la paz en Medio Oriente que se realizó en París, en la que se hizo un llamado a Israel y a los palestinos para aceptar la solución de los dos Estados y encontrar la forma de regresar a la mesa de negociaciones.

La conferencia, a la que asistieron representantes de 70 países, fue calificada de “inútil” por Netanyahu, y a ella no asistieron representantes ni de Israel ni de los palestinos.

Sin embargo, Netanyahu le dijo entonces a su gabinete que la conferencia había sido coordinada por los franceses y los palestinos y que buscaba “forzar a Israel en cuestiones que entran en conflicto con nuestras necesidades nacionales”.

En cambio, Netanyahu parecía estar muy pendiente de la posesión de Trump del pasado viernes, como cuando dijo que “esta conferencia es uno de los últimos movimientos del mundo de ayer. Mañana el mundo será diferente, y eso está muy cerca”.

James Masters, en Londres, contribuyó con este informe.