Nota del editor: Kayleigh McEnany es comentarista de CNN y graduada de la Escuela de Derecho de Harvard. Estudió Política en la Universidad de Oxford. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor.

(CNN) - Mientras los políticos del sistema y la izquierda se burlan de la rueda de prensa del presidente Trump de este jueves, los votantes de Trump celebran una victoriosa muestra de confianza. Tras una semana de especulaciones desenfrenadas sobre filtraciones selectivas de la comunidad de inteligencia, Trump se dirigió audazmente al atril del Salón Este para pronunciarse ante una audiencia llena de periodistas inquisitivos.

Sin inmutarse con los críticos informes, Trump no se escondió en un secretario de Prensa con palabras cuidadosamente elaboradas, como lo haría la mayoría de los políticos. En vez de eso, él mismo le habló directamente al pueblo estadounidense, pasando por encima de los lentes interpretativos de los medios de comunicación.

Donald Trump durante su conferencia de prensa de este jueves en Washington. (Crédito: Mark Wilson/Getty Images)

Donald Trump durante su conferencia de prensa de este jueves en Washington. (Crédito: Mark Wilson/Getty Images)

Los votantes de Trump consideraron su conferencia de prensa un éxito por varias razones: tuvo las riendas de la conversación, se mostró inquebrantable al abordar duras preguntas y puso las cosas en su lugar.

Según la última encuesta de CNN, el 90 por ciento de los republicanos aprueba la forma en que Trump se ha desempeñado en la presidencia hasta ahora. La razón por la que piensan de esta manera es porque se sienten excluidos a menudo de la narrativa mediática. Los votantes republicanos observan al presidente y ven en él una letanía de logros: el alza en los mercados de valores, el retiro del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), la eliminación de las regulaciones que mataban el empleo, la aprobación acelerada de permisos, el congelamiento de contratación de trabajadores federales no esenciales y la implementación de un grupo de trabajo para reducir los delitos violentos, entre otros. Todo esto en sólo tres semanas.

Sin embargo, estos logros rara vez atraen la atención de los medios de comunicación, excepto este jueves cuando Trump los enumeró ante una audiencia de medios cautivos, diciendo: "Estoy haciéndole esta presentación directamente al pueblo estadounidense con los medios de comunicación presentes".

Además de darle luz a su trabajo, Trump mostró su voluntad de abordar preguntas difíciles en lugar de esconderse de ellas. Durante las primarias republicanas, Trump estaba abierto a entrevistas de todos los medios de comunicación, tanto hostiles como amables. Mientras que otros políticos concedieron pocas entrevistas y se reservaron en su acceso a los medios de comunicación, Trump fue conocido por su apertura sin precedentes hacia cualquier entrevistador.

Para los votantes primarios republicanos que aplaudieron la voluntad de Trump de irse de frente en contra de los críticos, lo de este jueves constituyó un regreso a la sincera y refrescante conversación directa por la que Trump se ha vuelto tan querido.

Pero quizás en lo más importante de todo, la conferencia de prensa de Trump proporcionó una respuesta necesaria a la avalancha de especulaciones alrededor de las filtraciones de información de inteligencia que ha consumido el ciclo de noticias. Desde la renuncia del asesor de Seguridad Nacional, Mike Flynn, ante las sugerencias filtradas de que miembros de la campaña de Trump se comunicaron con funcionarios de inteligencia rusos, a los estadounidenses se les dio un conjunto selecto y parcial de hechos proporcionados por los filtradores.

Muchas incógnitas persistían en medio de estas filtraciones. Por ejemplo, muy pocas personas han visto las transcripciones de la conversación de Flynn con el embajador ruso. Sin embargo, los comentaristas han especulado que Flynn actuó inapropiadamente en su discusión con el diplomático.

Trump, que presumiblemente había sido informado de la transcripción, usó su conferencia de prensa para defender a su exasesor de Seguridad Nacional, justificando el contenido de la llamada, mientras enfatizaba la forma errónea en que Flynn le habló de su conversación al vicepresidente.

Trump también proporcionó una respuesta a las nefastas suposiciones de que él y su personal de campaña tenían conexiones con Rusia. Hizo hincapié en que "nadie que yo sepa" ha tenido contacto con funcionarios de inteligencia rusos y refutó las siniestras sospechas que la izquierda ha sembrado sobre las grietas fácticas que dejaron las filtraciones.

En lugar de esquivar las preguntas sobre estas fugas de información, Trump les respondió de buena gana, no a través de un secretario de Prensa, con guión, sino directamente de la boca del presidente a los oídos del pueblo.

Aunque las fuerzas del sistema que subestimaron repetidamente a Trump vieron la rueda de prensa de este jueves a través de un prisma negativo, los votantes de Trump aplaudieron con la tranquilidad de que finalmente tenemos un "político" que gobierna de la forma en que hizo campaña.