(CNN) - Y, de repente, quedaron sólo dos ciudades.

Budapest ha abandonado su candidatura para los Juegos Olímpicos de verano del 2024, una decisión que deja a Los Ángeles y París como las potenciales únicas ciudades anfitrionas.

La medida fue confirmada por un funcionario de la candidatura de Budapest 2024, quien dijo que la capital de Hungría se retira debido a la falta de apoyo político para el proyecto. Activistas habían recolectado cientos de miles de firmas de húngaros que no querían que su ciudad acogiera el evento.

Hay un gran motivo para la falta de apoyo: el alto costo de realizar unos Juegos Olímpicos.

"Muchas personas temen que el costo sea inconmensurable", aseguró Miklós Hajnal, uno de los organizadores de la candidatura, a los medios locales.

Las preocupaciones presupuestarias han llevado a que, ciudad tras ciudad, abandonen sus sueños olímpicos en los últimos años. Estocolmo (Suecia) y Cracovia (Polonia) retiraron sus candidaturas para los Juegos Olímpicos de invierno del 2022, que posteriormente fueron otorgados a Beijing.

Una ciudad anfitriona olímpica tiene que planificar, pagar y construir grandes instalaciones deportivas y proyectos de infraestructura. Los costos de seguridad pueden llegar a los miles de millones de dólares. Miles de habitaciones de hotel deben ser construidas para atletas y turistas.

La mayor parte de este gasto pasa al bolsillo del contribuyente, con poco beneficio económico discernible. Los investigadores de la Escuela de Negocios Saïd de Oxford estiman que el exceso de costos para los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro fue de 1.600 millones de dólares.

Líderes electos han argumentado que las ventas de entradas, los trabajos que genera la construcción y el aumento del turismo hacen que se alivien los costos. Pero los economistas dicen que el verdadero beneficio de ser anfitrión de los Juegos Olímpicos no es tan atractivo.

Montreal, ciudad anfitriona de los Juegos de Verano de 1976, da tal vez el mejor ejemplo del costo a largo plazo.

Antes de los juegos, su alcalde, Jean Drapeau, aseguró: "Las Olimpiadas no pueden seguir perdiendo dinero así como un hombre no puede tener un bebé".

Estaba equivocado. Los excesos de costos brutos dejaron a la ciudad con 1.500 millones de dólares de deuda, que no se pagaron sino hasta el 2006.

El estadio olímpico, conocido como el Big O, se convirtió en un estadio de béisbol y ahora se encuentra prácticamente inactivo. Los ciudadanos de Montreal ahora lo llaman Big Owe ("Gran Deuda").

Aunque el de Montreal es un caso extremo, los investigadores de Oxford han encontrado que los costos ascendientes son la norma.

"Todos los Juegos, sin excepción, han sobrepasado los costos", escribieron en un artículo del 2016. "El presupuesto se parece más a un mínimo ficticio que consistentemente supera los gastos".

La experiencia de Montreal asustó a posibles ciudades anfitrionas para 1984. Sólo una, Los Ángeles, hizo la apuesta y, en consecuencia, pudo ponerle condiciones al Comité Olímpico Internacional (COI).

El estadio usado para los juegos de voleibol en los Juegos Olímpicos de Atenas está actualmente abandonado.

El estadio usado para los juegos de voleibol en los Juegos Olímpicos de Atenas está actualmente abandonado.

Se persiguió un nuevo modelo que dependía en gran medida del financiamiento privado. Los Ángeles también utilizó estadios existentes como sedes, eliminando uno de los mayores costos asociados con la celebración de los Juegos Olímpicos. ¿El resultado? Una ganancia.

Las recientes ciudades anfitrionas han adoptado un enfoque diferente. Se dice que Rusia gastó unos increíbles 50.000 millones de dólares en los Juegos Olímpicos de Sochi del 2014. China no escatimó gastos para acoger los Juegos de Beijing en el 2008.

En Río, el anfitrión más reciente del evento de verano, los lugares construidos para los Juegos ya se encuentran en mal estado.

El COI sabe que tiene un problema: está llevando a cabo una serie de reformas encaminadas a reducir los costos de licitación y gestión de los Juegos.