(CNN) - Las primeras semanas de una presidencia de Estados Unidos suelen estar llenas de optimismo: una nueva cara con un tablero limpio se instala en la Casa Blanca y traza una visión para los próximos cuatro años.

Pero este período para el presidente Donald Trump ha sido uno bien complicado, dominado por los crecientes problemas con Rusia. El escándalo sobre comunicaciones entre los principales asesores de Trump y funcionarios rusos antes de la toma de posesión del presidente se ha ampliado una vez más, esta vez para incluir al secretario de Justicia, Jeff Sessions.

Las simpatías de Trump por Putin le están causando un serio dolor de cabeza a Donald Trump. (Crédito: MICHAEL KLIMENTYEV/AFP/Getty Images)

Las simpatías de Trump por Putin le están causando un serio dolor de cabeza a Donald Trump. (Crédito: MICHAEL KLIMENTYEV/AFP/Getty Images)

La revelación se produjo sólo dos semanas después de que el principal asesor de seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, se vio obligado a dimitir luego de engañar al vicepresidente Mike Pence sobre una conversación con el embajador de Rusia en Washington, Sergey Kislyak, el mismo diplomático con el que Sessions se reunió dos veces el año pasado, según el Departamento de Justicia.

Sessions se inhibió este jueves de las investigaciones sobre la campaña electoral.

He aquí un resumen de los últimos temas relacionados con Rusia que persiguen al gobierno Trump.

El embajador

Sergey Kislyak (c), embajador ruso en Estados Unidos, al llegar al discurso de Trump ante el Congreso. (Crédito: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images)

Sergey Kislyak (c), embajador ruso en Estados Unidos, al llegar al discurso de Trump ante el Congreso. (Crédito: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images)

Kislyak está resultando venenoso para el gobierno de Trump. Se descubrió que dos altos funcionarios nombrados por el presidente hablaron con el embajador antes del primer día de Trump en la presidencia y luego no revelaron esas conversaciones cuando se les preguntó acerca de las comunicaciones con Rusia.

Kislyak es considerado por la inteligencia estadounidense como uno de los principales espías de Rusia y reclutadores de espías en Washington, según los actuales y antiguos funcionarios del gobierno estadounidense. Funcionarios rusos cuestionan esta caracterización de Kislyak.

En una conferencia telefónica con periodistas este jueves, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró: "Nadie ha escuchado una sola declaración de los representantes de las agencias de inteligencia de Estados Unidos con respecto a nuestro embajador. De nuevo, estas son suposiciones despersonalizadas de los medios que están constantemente tratando de sacar esta situación de sus proporciones".

Cuando se le preguntó sobre Rusia durante su audiencia de confirmación, Sessions respondió que "no tenía comunicaciones con los rusos". Pero un funcionario del Departamento de Justicia confirmó más tarde que el actual secretario de Justicia se había reunido en dos ocasiones con Kislyak: en julio, al margen de la convención republicana, y en septiembre en su oficina cuando era miembro del Comité de Servicios Armados del Senado.

Sessions respondió rápidamente a las acusaciones este miércoles, asegurando que él "nunca se reunió con funcionarios rusos para discutir asuntos de la campaña", diciendo que los señalamientos eran "falsos".

La portavoz de Sessions, Sarah Isgur Flores, dijo que no había nada "engañoso sobre su respuesta", ya que no se le preguntó específicamente sobre "las reuniones que tuvo como senador y miembro del Comité de Servicios Armados".

Los demócratas de la oposición se han apresurado a pedir la renuncia de Sessions, señalando que él supervisa al Departamento de Justicia y al FBI, que han liderado una investigación sobre las actividades rusas en Estados Unidos.

La historia con Flynn es similar. El Washington Post informó en primera instancia que Flynn había hecho varias llamadas al embajador en diciembre, antes de que Trump asumiera el cargo, incluidas algunas el mismo día en que el gobierno de Barack Obama había impuesto nuevas sanciones a Rusia por la presunta intromisión electoral. Funcionarios de inteligencia y de la ley también le dijeron a CNN que las llamadas fueron hechas ese mismo día, pero le había dicho al entonces vicepresidente electo Mike Pence en un comunicado que no había estado en comunicación con funcionarios rusos, afirma la Casa Blanca.

Flynn admitió haberle dado a Pence "información incompleta" sobre sus "llamadas telefónicas con el embajador ruso" y se vio obligado a dimitir el 13 de febrero después de sólo 23 días en el cargo.

Un funcionario estadounidense le confirmó a CNN que Flynn y Kislyak hablaron sobre las nuevas sanciones impuestas a Rusia por el gobierno de Obama.

Agencias de inteligencia

Una investigación en curso sobre las actividades de Rusia en Estados Unidos, luego de la supuesta interferencia del país en las elecciones del 2016 en Estados Unidos, ha abierto una caja de Pandora para el gobierno de Trump.

La renuncia de Flynn se produjo después de que surgieran informes según los cuales el Departamento de Justicia había dicho a la Casa Blanca sobre las llamadas telefónicas de Flynn con el embajador. Sólo dos días después, oficiales de la policía y funcionarios del gobierno y de inteligencia le dijeron a CNN que los asesores de alto nivel cercanos a Trump estaban en constante comunicación con los rusos conocidos por la inteligencia estadounidense durante la campaña electoral.

Ellos mencionaron a Flynn, así como al entonces presidente de la campaña, Paul Manafort, quien niega las acusaciones. "Eso es cien por ciento falso, al menos en lo que a mí respecta", aseguró Manafort. "No puedo creer que me incluyan en algo así, no he estado involucrado en ninguna de estas actividades".

Flynn no respondió a la solicitud de CNN para comentar el informe. La frecuencia de sus comunicaciones durante el comienzo del verano "levantó una bandera roja" de la comunidad de inteligencia de EE.UU. y de las agencias de la aplicación de la ley, de acuerdo con los funcionarios con los que habló CNN.

Las comunicaciones fueron interceptadas durante la reunión rutinaria de inteligencia dirigida contra funcionarios rusos y otros ciudadanos rusos conocidos por agencias estadounidenses.

Trump descartó las acusaciones en un tuit, diciendo que "el sinsentido de la conexión rusa es simplemente un intento de ocultar los muchos errores cometidos en la campaña perdedora de Hillary Clinton".

El presidente se quejó de las fugas que salían de las agencias de inteligencia, calificándolas de amenazas a la seguridad y calificando de propagadores de "noticias falsas" a los medios que cubrieron la información.

El dossier

Un poco más de una semana antes de que Trump fuera juramentado como cuadragésimo quinto presidente estadounidense, CNN informó que Trump y el ahora expresidente Barack Obama fueron informados sobre la existencia de un expediente que hacía acusaciones condenatorias pero infundadas, incluyendo que los agentes rusos tenían información comprometedora sobre Trump.

En febrero, investigadores estadounidenses dijeron que habían corroborado algunos detalles en el documento de 35 páginas, compilado por un exagente de inteligencia británico, a través de comunicaciones interceptadas, dando cierto peso a la veracidad de algunas partes del documento mientras se investigan otras acusaciones.

Los investigadores no confirmaron algunas de las acusaciones más picantes, pero sí detallaron alrededor de una docena de conversaciones entre altos funcionarios rusos y otros individuos de ese país mencionados en el documento, le dijeron a CNN varios funcionarios estadounidenses con conocimiento directo de los informes.

La sinopsis de dos páginas presentada originalmente a Trump y a Obama incluyó acusaciones de un intercambio continuo de información durante la campaña entre los representantes de Trump y los intermediarios del gobierno ruso, según dos funcionarios de seguridad nacionales. La Casa Blanca ha negado las acusaciones hechas en el expediente y también las ha descartado como "noticias falsas".

El presidente ruso, Vladimir Putin, también rechazó las acusaciones como "basura".

El misil

Tanto el equipo de Trump como los funcionarios rusos habían abogado por mejores relaciones entre los antiguos adversarios de la Guerra Fría, y Trump y Putin intercambiaron elogios abiertamente durante la campaña.

A pesar de los llamamientos del Kremlin para unas relaciones más cálidas, Rusia ha hecho una serie de movimientos provocativos desde que Trump asumió el poder. El 14 de febrero, un alto funcionario militar le dijo a CNN que Rusia había desplegado un misil de crucero en una aparente violación del tratado. El Kremlin negó haber violado el tratado.

Moscú también ha puesto un barco de espionaje frente a la costa de Delaware y realizó vuelos cerca de un buque de guerra de la Armada estadounidense, los que inquietó a funcionarios estadounidenses. El gobierno en Washington no ha establecido oficialmente ningún vínculo entre los tres eventos. El misil de crucero lanzado desde tierra parece ir en contra del tratado de 1987 sobre las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, dijo el funcionario militar. El New York Times informó del lanzamiento en primera instancia.

Aunque se negó a hablar sobre asuntos de inteligencia, un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que Rusia estaba violando el tratado.  Mark Toner, portavoz interino, dijo que Rusia estaba obligada a "no poseer, producir ni probar un misil de crucero lanzado desde tierra con una capacidad de alcance de 500 a 5.500 kilómetros, o poseer o producir lanzadores de tales misiles". Dijo que la Casa Blanca había "aclarado nuestras preocupaciones sobre la violación de Rusia".

Se cree que Rusia probó uno de esos misiles en 2014. El 10 de febrero, un buque de guerra de la Marina de Estados Unidos en el Mar Negro tuvo el viernes pasados tres encuentros considerados inseguros y poco profesionales con aviones rusos, debido a lo cerca que volaron éstos, según un alto funcionario de defensa. Moscú rechazó la acusación, con el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, asegurándole a los medios de comunicación estatales que no había habido tal incidente.

La península de Crimea

El gobierno de Trump y el Kremlin ya se han entrelazado en una polémica sobre la anexión de Crimea por parte de Rusia. Mientras crece el escrutinio sobre los vínculos de Washington con Rusia, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que Trump, por el contrario, había sido "increíblemente duro con Rusia".

"Él continúa insistiendo sobre la cuestión de Crimea, una región la cual el gobierno anterior permitió que fuera anexionada por Rusia. Su embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, se presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU en su primer día y denunció enérgicamente la ocupación rusa de Crimea", le dijo a periodistas en una rueda de prensa.

Afirmó que Trump había dejado claro que esperaba que el gobierno ruso "desescale la violencia en Ucrania y devuelva a Crimea", mientras que al mismo tiempo persigue mejores relaciones con Rusia.

Trump había impulsado la reclamación del Kremlin sobre Crimea. El Kremlin respondió a los comentarios de Spicer. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova, dijo que Rusia "no devolverá nuestro territorio, y Crimea es parte de la Federación Rusa".

Rusia se anexó Crimea, un territorio en la antigua república soviética de Ucrania, en marzo del 2014 luego de las tensiones con su vecino. Estados Unidos, la Unión Europea y varios países occidentales impusieron sanciones a Rusia por la anexión.

Jeremy Diamond, Pamela Brown, Jim Sciutto, Evan Perez, Marshall Cohen, Tal Kopan, Kevin Liptak, Ryan Browne, Barbara Starr, Sara Murray, Gloria Borger, Stephen Collinson, Joseph Netto, Euan McKirdy, Evan Perez, Shimon Prokupecz, Eli Watkins, Elise Labott y Jim Acosta, de CNN, contribuyeron a este artículo.