(CNN) - A lo largo de los años, los miembros de la pandilla internacional MS-13 han sido condenados por varios crímenes cometidos en Estados Unidos, que van desde la extorsión hasta el asesinato.

La MS-13, también conocida como la Mara Salvatrucha, es también una de las organizaciones criminales más grandes de Estados Unidos, según la oficina del fiscal en Massachusetts.

Así funciona esta pandilla que obligó a la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés), a crear un grupo especial de trabajo para luchar contra las empresas criminales.

Los orígenes

Un grupo de inmigrantes salvadoreños que huyeron de la guerra civil de su país comenzó la MS-13 en la década de 1980, en la ciudad de Los Ángeles.

Hoy, entre sus miembros también hay inmigrantes de México, Honduras, Guatemala y otros países de Centroamérica y Suramérica, según el informe del FBI sobre evaluación de amenazas de esa pandilla. 

Los integrantes de la Mara Salvatrucha suelen vestir prendas o tener tatuajes que incorporan el MS-13 o el número 13, asegura el FBI.

La pandilla ha ampliado su alcance a través del reclutamiento y la migración, agrega el FBI. Sus miembros suelen desplazarse para conseguir trabajo y estar cerca de sus familias.

Además, la MS-13 recluta nuevos integrantes a través de internet y le ‘roba’ a pandillas rivales algunos de sus miembros.

La MS-13 se ha vuelto tan poderosa, que en el 2004 el FBI creó la Fuerza Nacional de Trabajo contra Pandillas MS-13. 

Los integrantes de la Mara Salvatrucha suelen vestir prendas o tener tatuajes que incorporan el MS-13 o el número 13, según las autoridades.

Los integrantes de la Mara Salvatrucha suelen vestir prendas o tener tatuajes que incorporan el MS-13 o el número 13, según las autoridades.

Una empresa del crimen ‘transnacional’

En el 2012, la Mara Salvatrucha se convirtió en la primera -y sigue siendo la única- pandilla callejera designada por el gobierno de Estados Unidos como “organización criminal transnacional”, según la oficina del fiscal en Massachusetts.

De hecho, la MS-13 es una de las organizaciones criminales más grandes del país, con más de 6.000 miembros en al menos 46 estados y el Distrito de Columbia, de acuerdo con la misma oficina.

Además, según la misma fuente, tiene a otros 30.000 miembros operando internacionalmente, la mayoría de ellos en El Salvador, Honduras y Guatemala.

En Massachusetts, la MS-13 está compuesta prácticamente en su totalidad de inmigrantes y descendientes de inmigrantes de El Salvador.

La huella criminal de la MS-13

La MS-13 recurre a la violencia para intimidar a pandillas rivales, usando todo tipo de armas, desde armas de fuego hasta machetes, según el informe del FBI sobre evaluación de amenazas de esa pandilla del 2008.

Los miembros de la MS-13 le han cercenado los dedos a sus rivales con machetes, han matado a sospechosos de ser informantes y han cometido violaciones, asaltos y otros crímenes, asegura el FBI.

En Nueva York, más de una docena de presuntos miembros de la MS-13 fueron imputados este jueves por siete asesinatos, cometidos en Long Island durante un periodo de tres años, incluyendo la muerte de tres estudiantes de bachillerato en el 2016, informó la Oficina del Fiscal del Distrito Este de Nueva York.

Dos estudiantes —una joven de 15 años y otra joven de 16 años— fueron golpeadas hasta la muerte con bates y con machetes, dijeron los agentes federales. La tercera víctima —un joven de 18 años— era un miembro de la MS-13. Según las autoridades federales, fue asesinado porque los demás integrantes de la pandilla pensaban que estaba colaborando con las autoridades y había violado otras reglas de la Mara Salvatrucha.

Cuatro meses después de su muerte, sus restos fueron hallados en una zona boscosa que la MS-13 utilizaba como cementerio, afirman las autoridades.

Un miembro de la pandilla Mara Salvatrucha posa en una prisión de Ciudad Barros, a 160 kilómetros al este de San Salvador, en 2012. (Crédito: Jose CABEZAS/AFP/GettyImages)

Un miembro de la pandilla Mara Salvatrucha posa en una prisión de Ciudad Barros, a 160 kilómetros al este de San Salvador, en 2012. (Crédito: Jose CABEZAS/AFP/GettyImages)

En Houston (Texas), dos supuestos miembros de la MS-13 —Diego Rivera, de 18 años, y Miguel Ángel Álvarez-Flores, de 22 años— comparecieron ante la corte este jueves, acusados por el secuestro de una joven y el asesinato de otra mujer en un ritual satánico.

Los fiscales dijeron que ambos pandilleros secuestraron a una adolescente de 14 años durante varios días. La joven, que fue abusada sexualmente, les dijo a las autoridades que los hombres tenían una estatua satánica a la que le rendían culto.

La joven también le dijo a la policía que Álvarez-Flores, el líder de la pandilla, le ordenó a Rivera que le disparara a otra mujer que también tenían cautiva, que había hecho comentarios despectivos sobre la estatua porque la “bestia” quería un sacrificio humano.

Las autoridades están tratando de identificar a la víctima, que fue asesinada con arma de fuego el 16 de febrero. Su cuerpo fue encontrado en South Houston.

Dos hombres sonrieron y saludaron con la mano a la cámara de KTRK, la afiliada de CNN, antes de que les leyeran los cargos, según reportó esa cadena. Se les estableció una fianza de 15.000 dólares a cada uno.

El profesor de sociología de la Universidad de Houston Luis Salinas le dijo a KTRK que los miembros de la MS-13 suelen ser muy jóvenes, y que algunos incluso son todavía adolescentes.

“Son extremadamente violentos”, dijo Salinas. “Son tan violentos que sus acciones llaman mucho la atención. Hasta los carteles de las drogas los contratan”.

Los supuestos miembros de la MS-13 enfrentan cargos en otros estados.

En Massachusetts, 56 presuntos miembros de la MS-13 fueron imputados en enero del 2016 bajo cargos federales de extorsión, incluyendo cargos relacionados con asesinato y conspiración para cometer asesinato, según la oficina del fiscal en Massachusetts.

La acusación afirma que varios imputados son responsables de al menos cinco asesinatos desde el 2014 en los barrios de Chelsea y East Boston, así como del intento de homicidio de al menos 14 personas, según las autoridades federales.

Las deportaciones

A lo largo de los años, las autoridades han deportado a muchos miembros de la MS-13. Pero esas deportaciones solo han alimentado el crecimiento de las pandillas en otros países.

En el 2005, Rodrigo Ávila, viceministro de Seguridad de El Salvador, le dijo a Los Ángeles Times que las deportaciones habían ayudado a comenzar “una cadena interminable” de pandilleros que se movían entre Estados Unidos y Centroamérica.

La política de deportación que buscaba luchar contra las pandillas fue contraproducente y ayudó a que se expandieran en Centroamérica y en otras partes de Estados Unidos, reportó entonces ese diario.