Nota del editor: Dean Obeidallah, exfiscal, es el presentador de 'El Show de Dean Obeidallah' en SiriusXM Radio, y columnista en The Daily Beast. Síguelo en @TheDeansreport. Las opiniones expresadas en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN) - El sábado por la mañana, la mayoría de nosotros nos reímos de la tormenta que causó en Twitter el presidente Donald Trump al acusar al expresidente Barack Obama de intervenir sus teléfonos durante la campaña. Después de todo, como se observó ampliamente en los medios de comunicación, Trump no ofreció evidencia alguna de su extraña afirmación.

Pronto, las bromas se dispararon por cuenta de lo dicho por Trump. Esa noche, en Saturday Night Live, Michael Che, el copresentador del segmento Weekend Update, lo dijo de una mejor forma, con una referencia adicional a Ivanka Trump: "Bueno, este sábado por la mañana, mientras su enfermera estaba en el templo, el abuelo se escapó de la habitación y accedió de nuevo a su Twitter".
Todo lo que podía pensar en hacer era preguntarme qué es lo que sigue: ¿que Trump acuse a Obama de ser el que le dio a Warren Beatty el sobre equivocado en los Oscar? ¿O tal vez, incluso, que Trump acuse a Obama de haber asesinado a Tupac Shakur?

Dean Obeidallah

Pero este domingo por la mañana las bromas llegaron a su fin cuando Trump comenzó a exigir que el Congreso, controlado por los republicanos, le siguiera la corriente a su teoría conspiracionista. "El presidente Trump está pidiendo que, como parte de su investigación sobre la actividad de Rusia, los comités de inteligencia del Congreso ejerzan su autoridad de supervisión para determinar si se hizo un uso abusivo de los poderes de investigación de la rama ejecutiva en el 2016", dijo el vocero de Trump, Sean Spicer.

La "petición" del presidente Trump debería provocarle una sensación de escalofrío en la columna vertebral a cualquier persona que tenga alguna comprensión de cómo se comportan los dictadores. Ellos también usan el aparato del gobierno para darle rienda suelta a sus caprichos. Y lo que es peor, también buscan castigar a sus antecesores en el cargo y opositores políticos, como hemos visto en países desde Irán hasta Zambia y, por supuesto, Rusia.

¿Cuánto tiempo pasará hasta que oigamos de boca de los vicarios de Trump sugerir que Obama podría ser culpable de un crimen?

En este punto, entendemos que "Trump será Trump". Él usará Twitter como una válvula de escape para todo, desde las decisiones de Nordstrom hasta Saturday Night Live. Es nuestra nueva anormalidad. Por eso fue tan fácil reírse el sábado en la mañana de sus tuits sobre una historia que parece tomada directamente de las páginas de los medios de comunicación estatales de Trump... ¡uyyy! me refiero a Breitbart.com.

El presidente Donald J. Trump al regresar a la Casa Blanca de su fin de semana en su propiedad de Mar-a-Lago en Palm Beach. Florida. (Erik S. Lesser-Pool/Getty Images)

Y vale la pena persistir en el punto de que los tuits del sábado fueron realmente histéricos, en ambos sentidos de esa palabra. Nos hicieron reír, pero también evocaron un matiz de frenesí o locura. En uno de ellos, Trump invocó el Macartismo: "Terrible, acabo de enterarme de que Obama me tenía "pinchado" en la Torre Trump justo antes de la victoria. No encontró nada. ¡Esto es Macartismo!".

También invocó a Nixon y el escándalo Watergate mientras escribía mal la palabra "tap" ("pinchar") y describía a Obama como "un chico malo". "Qué bajo cayó el presidente Obama al "pinchar" mis líneas durante el muy sagrado proceso electoral. Esto es Nixon/Watergate. Es un chico malo".

Aunque se le dio poca credibilidad a esta historia desde el inicio, cualquier pedazo de esta se perdió cerca de una hora después cuando Trump atacó ferozmente a Arnold Schwarzenegger por sus ratings como presentador de El Aprendiz: "Arnold Schwarzenegger no está dejando voluntariamente El Aprendiz. Fue despedido por sus malos (patéticos) ratings, no por mi causa. Triste final para un gran programa".

Trump en realidad quiere que creamos que acaba de descubrir el mayor escándalo desde Watergate, pero que tuvo un efecto tan profundo en él que una hora más tarde se sintió obligado a tuitear sobre los ratings de televisión de Arnold Schwarzenegger. Poco tiempo después, la oficina de prensa de Trump dijo que él estaba de regreso en su propiedad de Mar-a-Lago en Florida para pasar el fin de semana y que "podría golpear unas bolas de golf" ese mismo día. ¿Alguien sabe si Bob Woodward y Carl Bernstein fueron al campo de golf después de desenmarañar toda la trama de la conspiración Watergate?

Si todo esto hubiera terminado con algunos tuits locos, podríamos apostar sobre que esta historia es otra mentira de Trump o un esfuerzo para distraernos del creciente escándalo sobre los lazos de su gobierno con Rusia. Pero ya que Trump, a través de Spicer, está exigiendo una investigación congresional financiada por los contribuyentes por una queja contra sus opositores sin una sola pizca de evidencia, estamos en un territorio nuevo y alarmante.

Aún más alarmante es el hecho de que el domingo el portavoz de Trump dejara en claro que, como un dictador, Trump y su gobierno se niegan a responder a cualquier pregunta de los medios de comunicación que buscan tal evidencia:

"Ni la Casa Blanca ni el presidente harán más comentarios hasta que se lleve a cabo esa investigación".

Es hora de que los líderes republicanos en el Congreso nos dejen saber si simplemente serán un tapete para la diabólica agenda de Trump, o serán patrióticos estadounidenses que se enfrenten a este dictador en ciernes. Mi esperanza es que escojan este último camino y se mantengan enfocados en la interferencia de Rusia en nuestras elecciones y en la posible connivencia entre el gobierno de Trump y los funcionarios rusos.

¿Cuál va a ser su elección, republicanos: Trump o Estados Unidos? Esperamos por su respuesta.