Moscú (CNN) - Este miércoles hace 100 años, la escasez de alimentos en Rusia desencadenó disturbios en las calles de la capital, Petrogrado, y dio inicio a la Revolución rusa, una cadena de eventos que cambiarían el curso de la historia mundial.

Pero esas mismas calles, en lo que ahora es San Petersburgo, han estado tranquilas toda la semana, ya que no hay planes para un tipo de desfile como el que se hace para las conmemoraciones de la Segunda Guerra Mundial, y ciertamente no habrá ningún presidente alrededor para rendirle tributo a los caídos.

Eso es porque 1917 es un año incómodo en la historia para el Kremlin, especialmente para el presidente Vladimir Putin, quien supura nostalgia por los días de gloria del Imperio ruso y la Unión Soviética, pero prefiere no recordarle a su pueblo el poder de la disidencia.

"El gobierno ruso no conmemorará el centésimo aniversario", aseguró Sam Greene, director del Instituto de Rusia en el King's College de Londres. "Están tratando de construir un relato de poder ininterrumpido y de estabilidad. Es por eso que algo como lo ocurrido en 1917 es un hecho incómodo que no encaja con eso".

El primer ministro Alexander Kerensky (i) lideró el Gobierno provisional ruso tras la Revolución de Febrero.

La Revolución rusa en Twitter

La Revolución rusa se llevó a cabo en dos partes: la que comenzó en marzo y que se conoce como Revolución de Febrero, tal como lo muestra el calendario juliano. Pero la más conocida es la Revolución de Octubre que llevó a los bolcheviques al poder y dio paso al comunismo bajo la dirección de Vladimir Lenin.

Hay un temor de que esta primera fase, sin embargo, se pierda de la conciencia rusa. Muchos rusos, especialmente los jóvenes, creen que el país pasó directamente de un imperio bajo el régimen zarista al comunismo de Lenin, según el periodista y escritor Mikhail Zygar, quien está detrás del Proyecto digital 1917, que narra las historias de la revolución en tiempo real, en un formato de blog y en redes sociales a través de cientos de personajes históricos.

"Tratamos de presentarlo como si todo el mundo durante la Revolución rusa tuviera una cuenta de Twitter. Es un poco como seguir la revolución en vivo en un feed de noticias de Facebook", aseguró Zygar.

"Los jóvenes rusos no están leyendo libros de la misma manera en que lo hicieron los viejos, por lo que le estamos llevando estas historias a sus teléfonos móviles de una manera en que puedan entender".

El sitio se lanzó en ruso en noviembre y el sitio en inglés le siguió en enero. Desde entonces, se ha estado alimentando de sucesos hasta las protestas del 8 de marzo. El proyecto seguirá la revolución durante todo el año, pero Zygar quiere destacar el tiempo que siguió a la Revolución de Febrero, cuando Rusia fue gobernada por un gobierno provisional. Duró sólo ocho meses, pero muchos historiadores dicen que fue el período más liberal de la historia del país.

Ese gobierno abolió la pena de muerte, dio a las mujeres el derecho al voto y confirmó la libertad de expresión y la libertad de prensa.

"Es muy importante que las jóvenes generaciones conozcan esa parte de la historia rusa, esa república democrática que sólo existió durante ocho meses y el trágico fin de esa primera democracia rusa", dijo.

"Es ciento por ciento realidad", aseguró Zygar, añaiendo que él y su equipo habían estado recolectando diarios, cartas, telegramas y artículos durante el año pasado. Pero el Proyecto 1917 no es sólo una lección de historia: es una colorida celebración de los artistas, intelectuales y filósofos rusos de la época y un recordatorio de qué tan cosmopolita fue alguna vez la ciudad de San Petersburgo.

Día Internacional de la Mujer

La Revolución rusa comenzó cuando las mujeres manifestantes conmemoraron el Día Internacional de la Mujer, en las calles de Petrogrado, pidiendo pan y paz mientras la Primera Guerra Mundial, entonces llamada Gran Guerra, hacía estragos y las reservas de alimentos se acababan. Otros se unieron a ellos, llegando a ser 100.000 las personas que estaban protestando en las calles y enfrentándose a la policía.

Se refleja en el Proyecto 1917 cuando, el miércoles, el poeta francés Maurice Paleologue "publicó en vivo" que hubo "gran agitación todo el día en Petrogrado".

"Las procesiones han estado desfilando por las calles principales, y en varios puntos la multitud gritó: '¡Pan y paz!'", escribió.

Una semana después, el zar Nicolás II abdicó, poniendo fin a más de 300 años de gobierno autocrático zarista, dejando al Imperio ruso a punto de desmoronarse.

Vladimir Lenin lideró la Revolución Bolchevique de Octubre y se convirtió en cabeza del Partido Comunista.

Tras los ocho meses del gobierno provisional, los bolcheviques de Vladimir Lenin tomaron el poder, cambiaron su nombre a Partido Comunista y formaron la Unión Soviética. Después de la muerte de Lenin, Josef Stalin se convirtió en el líder de la nación, así como en uno de los dictadores más brutales del mundo en la historia moderna. Se cree que decenas de millones fueron asesinados bajo su dictadura de tres décadas.

Pero su gobierno también le trajo estabilidad a Rusia y la condujo a la victoria durante la Segunda Guerra Mundial, partes de la historia que el presidente Putin prefiere recordar.

"Este gobierno ha tratado muy arduamente de presentarse como el heredero de la Unión Soviética y la Rusia zarista", dijo Greene. "Pero no quiere tomar parte explícitamente a favor de bando alguno en la revolución, decir si fue justificada o no. Eso haría que se ganara amigos, pero también algunos enemigos".

Putin ha enviado mensajes contradictorios sobre sus sentimientos acerca del comunismo, pero su amor por una Rusia poderosa es claro. Él ha descrito la disolución de la Unión Soviética como "la mayor catástrofe geopolítica" del siglo XX y en el 2000 su gobierno revivió el himno nacional soviético, con la letra cambiada.

Rusos divididos

Un comité encargado de conmemorar los acontecimientos históricos en Rusia dijo que se estaba planeando algunos eventos culturales discretos y una conferencia hacia el final del año.

El miembro del Comité Konstantin Mogilevsky, integrante de la Sociedad Histórica Rusa, dijo que preferían considerar la revolución, la guerra civil que siguió y la formación de la Unión Soviética en su conjunto, tal como los estudiosos lo habían acordado hace varios años al rediseñar el currículo escolar de 1917.

Los miembros del Partido Comunista Ruso conmemoraron, el año pasado, el 99 aniversario de la Revolución de Octubre.

Aseguró que no era necesario conmemorar el comienzo de la revolución, ni celebrar el gobierno provisional de ocho meses como una época de liberalismo y democracia.

"No usaría este término "liberalismo" para referirme a este corto período: hubo una Duma Imperial funcionando en Rusia antes de 1917, durante once años, y ninguna ley podría pasar sin su aprobación", dijo, refiriéndose al Parlamento ruso.

"Unos meses bajo el mandato del gobierno provisional ruso no se comparan con esto".

Ignorar la Revolución de Febrero puede ser una decisión políticamente inteligente. Según una encuesta realizada por el Centro Levada, en enero, el 43% de los 1.600 encuestados dijo que nunca habían considerado la importancia de la Revolución de Febrero o que era "difícil decir" que pensaban en ella. Sólo el 13% dijo que era un progresivo paso hacia adelante.

El temor de Zygar de que muchos jóvenes rusos no conozcan estos eventos no es infundado. Yan Bakanov, un estudiante, de 17 años, de Ingeniería y Tecnología en el Instituto Tecnológico del Estado de San Petersburgo, admite que no sabe nada de la Revolución de Febrero. Cuando se le preguntó sobre el impacto de las revoluciones en Rusia, dijo: "Las revoluciones tienen ambas partes, yo diría que no han tenido un impacto positivo ni negativo".

Tim Lister, de CNN, contribuyó a este artículo. Darya Tarasova reportó desde Moscú, mientras que Angela Dewan lo hizo desde Londres.