(CNN Español) - En las elecciones primarias de Honduras este domingo, el actual presidente Juan Orlando Hernández obtuvo la mayoría de los votos para convertirse en el candidato presidencial de su partido, el Partido Nacional.

La nueva candidatura de Hernández contraviene la constitución hondureña, que prohíbe la reelección presidencial. Pero dos fallos emitidos por la sala de lo constitucional de la Corte Suprema de Justicia en 2015 —a petición de varios diputados del partido oficialista— declararon la inaplicabilidad del artículo 239 constitucional que prohíbe la reelección.

Para tratar de frenar las pretensiones reeleccionistas de Hernández, la oposición busca establecer una alianza para quedarse con la presidencia en las elecciones generales de noviembre.

El expresidente Manuel Zelaya, que fue derrocado el 28 de junio de 2009 por querer hacer una consulta popular para modificar la Constitución y permitir la reelección en el país, es el que promueve la alianza luego que su esposa Xiomara Castro ganara las elecciones internas y se convirtiera en la candidata presidencial de su partido político, Libertad y Refundación (Libre). Ya están unidos a esta iniciativa el Partido Anticorrupción y el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata.

El candidato del Partido Liberal, Luis Zelaya, que no tienen ningún parentezco con el expresidente Manuel Zelaya, dice que una alianza multipartidaria entre la oposición al actual gobierno pasa por un beneficio de país y no un objetivo en particular.

En entrevista con Patricia Janiot, presentadora principal de CNN en Español, Luis Zelaya dijo que su prioridad tras la victoria en su movimiento es conseguir la unidad del Partido Liberal y que será en la convención en abril de ese grupo político cuando se determine si hay alianza con otros partidos.

Luis Zelaya dijo que aún no ha conversado con Manuel Zelaya y Salvador Nasralla (Partido Anticorrupción) sobre una posible alianza.

Para el candidato liberal, el hecho de que Hernández vaya a aspirar a la reelección muestra que se "ha debilitado la institucionalidad del país" y dijo que los hechos que eran ilegales en 2009 (cuando derrocaron a Manuel Zelaya) también lo son ahora.