(CNNMoney) - Dalia Maldonado es considerada un salvavidas por su familia y amigos en México.

Pagó las cirugías de rodilla de su padre Francisco. Aportó con 400 dólares para el tratamiento de leucemia de su amiga Esmeralda. Y frecuentemente ayuda a pagar los alimentos y las facturas de sus padres y familiares.

Pero Maldonado no está con ellos en Sonora, México. Ella envía alrededor de 250 dólares casa cada mes desde Menifee, California, donde trabaja en bienes raíces, ganando alrededor de 35.000 al año. Sus padres tienen un ingreso combinado de 20.000 dólares en México.

El efectivo que Maldonado envía a su domicilio es una remesa, que se ha convertido en la mayor fuente de ingresos externos de México.

El año pasado, México recibió 27.000 millones de dólares en remesas, cifra récord y mucho más de lo que el país obtuvo de sus exportaciones de petróleo, 18.700 millones de dólares, según el banco central de México.

La gran mayoría de las remesas enviadas a México provienen de Estados Unidos y sirven para el soporte de millones de familias de bajos ingresos en México.

El presidente de EE.UU. Donald Trump podría hacer más difícil para Maldonado y millones de otros mexicanos en Estados Unidos enviar dinero a casa.

Durante su campaña, amenazó con gravar las remesas para pagar por el muro fronterizo. En enero, después de ser elegido, lo insinuó otra vez.

"México... nos reembolsará por el costo del muro, eso será ya sea con un impuesto o con un pago; es menos probable que sea un pago", dijo Trump en una conferencia de prensa el 10 de enero.

Aunque Trump no ha abordado el tema de las remesas desde que asumió el cargo, la amenaza sigue siendo muy real. El sábado, el ministro de Finanzas de México, José Antonio Meade, defendió el libre flujo de remesas en la cumbre del G20 en Alemania, argumentando que son un componente crítico para el crecimiento económico en los países en desarrollo.

Maldonado dice que un impuesto sobre las remesas significaría problemas para México.

"Si Trump hace más difícil que la gente envíe dinero a México, habrá más pobreza en México", dice Maldonado, de 33 años. Ahora con doble ciudadanía, vive en Estados Unidos hace 11 años. Usa una aplicación llamada Remitly para enviar dinero a casa.

Las remesas han ayudado a aliviar cierta pobreza en México. En 1995, el primer año completo después de que el tratado comercial TLCAN se convirtiera en ley, los mexicanos sólo enviaron 3.600 millones de dólares a su país de origen. Hoy, esa cifra se ha catapultado a cerca de ocho veces más.

Durante el mismo período, el nivel de pobreza de México ha caído. En 1994, había 9,2 millones de mexicanos que vivían en la pobreza. Hoy en día esa cifra se sitúa en 3,8 millones, según el Banco Mundial.

En los últimos meses, ha habido una oleada de remesas. Los economistas dicen que hay dos factores detrás de eso: el valor del peso mexicano está cerca de un mínimo histórico, así que es un buen momento para aprovechar la tasa de cambio enviando dólares a casa. En segundo lugar, Trump.

"También no descartamos que muchos remitentes puedan estar estratégicamente cargando estas transferencias anticipadamente en previsión de posibles restricciones... por parte de la administración estadounidense", escribió Alberto Ramos, jefe de investigación de América Latina en Goldman Sachs, en un investigación en marzo.

Alejandro, por ejemplo, recientemente ha comenzado a enviar más dinero a casa. Alejandro, padre de cuatro hijos en Manteca, California, al este de San Francisco, envía 400 dólares al mes a su hermana Carina y a una tía en la ciudad de León, México, a unas cinco horas al norte de la capital. Gana unos 3.000 dólares al mes como técnico de máquinas. (Alejandro pidió que su apellido no fuera usado porque sólo tiene residencia, no ciudadanía, en Estados Unidos).

El dinero ayuda a Carina a que sus tres hijos vayan a una escuela privada.

Las remesas "son muy importantes para nuestro país, en México hay mucha pobreza y los empleos no pagan bien ... [Sin remesas] habría más hambre", dice Alejandro.

Todavía no está claro cómo Trump pagará por el muro. El jueves, la propuesta presupuestaria de su administración sólo pidió 1.000 de dólares para la "primera entrega" del muro, una estructura que la Casa Blanca y funcionarios del Congreso estiman que costará entre 12.000 y  21.000 millones de dólares.

Matemáticamente, gravar o detener las remesas podría ayudar a pagar por el muro.

Pero Maldonado y otros mexicanos dicen que simplemente encontrarán otra forma de enviar dinero a casa en vez de pagar el posible impuesto de Trump. Muchos lo llevarán a casa a la antigua: llevándolo directamente a México.

"Si empieza a hacer eso, ahorraré dinero y lo traeré a casa cuando vea a mis padres", dice Maldonado.