Nota del editor: Este ensayo es parte de una columna titulada The Wisdom Project de David G. Allan, director editorial de CNN Health y Wellness. Esta es una serie sobre cómo aplicar a la vida diaria la sabiduría y filosofía que se encuentra en todas partes, desde textos antiguos hasta la cultura pop.

(CNN) - La primavera ha sido mi cuarta estación favorita.

Sin ofender a la primavera, pero le faltan días feriados, nieve, natación, caída de hojas, fuegos artificiales y mi cumpleaños, para empezar. En el verano hay escapadas a la playa y cocteles congelados. El otoño emite una energía eléctrica y tiene una belleza natural.

E incluso el invierno, con sus frías temperaturas y cielos grises, tiene el esquí y sólidas tradiciones de intercambio de regalos.

La primavera, por otra parte, siempre se siente como un corto y húmedo espacio entre el ponche de huevo y el helado.

Pero la primavera es la temporada favorita de mi esposa y como ella siempre está en lo correcto, tuve que repensar mi posición. Luego de hacer una reflexión seria y una investigación no tan seria, concluí que la primavera debe ser la más profunda de las estaciones. Su significado y promesa, y cómo se experimenta, es algo en lo que hay que detenerse.

Esta es la estación de la esperanza, que las cosas mejorarán después de empeorar. Que el cambio es venidero y será hermoso. La primavera nos recuerda apreciar lo que nos hace feliz al notar su ausencia.

“Si no tuviéramos invierno, la primavera no sería tan placentera”, escribió la poeta inglesa Anne Bradstreet. “Si no probáramos a veces la adversidad, la prosperidad no sería tan bienvenida”. La primavera no significaría salir de la oscuridad. Equilibramos el balance de noches más largas a días más largos. Equinoccio significa “noche igual” de luz y oscuridad, y metafóricamente, debemos también pasar más tiempo en la luz.

Incluso hay alguna ciencia en el disfrute de la primavera. Investigadores sugieren que para muchas personas, la prolongación de la luz del día aumenta el estado de ánimo, el bienestar y la energía. La dopamina —un neurotransmisor asociado con la atención, la motivación, el placer y el ánimo— parece incrementarse con más exposición a la luz solar.

La primavera es también el momento para limpiar y sacar de tu vida los desechos, aquellas cosas que no necesitas más y pueden tener malos espíritus. Limpiar el desorden también tiene sus propios beneficios mentales y metafóricos.

¡Feliz Año Nuevo!

Olvídate de los propósitos de enero. En algunas culturas y tradiciones el inicio de la primavera es el inicio del Año Nuevo. Es un gran momento para trazar una línea en la arena y renovar aquellas metas a largo plazo que pudiste haber dejado escapar. Es la hora de empezar un nuevo aire.

Y como la primavera es tan vieja como el planeta, las tradiciones religiosas antiguas han evolucionado alrededor de su significado. La primavera es el renacimiento luego de la larga muerte del invierno, y culturas tradicionales no daban por hecho el retorno de la comida y de un mejor clima, sino que oraban por ello.

Los chinos celebran su Año Nuevo luego de la segunda luna llena después del solsticio de invierno y finaliza con un desfile de dragones y fuegos artificiales que espantan los malos espíritus.

En Tailandia, una vez celebré el Songkran, el festival de Año Nuevo en el que se lanzan agua y que se celebra cada mes de abril, que es cuando los tailandeses también limpian sus casas para la buena suerte. El festival iraní de 13 días conocido como Nowruz ('Nuevo Día' o 'Nuevo Año') también se celebra limpiando las casas, llenándolas de flores y dar regalos, y el último día estando fuera.

En Rusia, el día feriado de primavera conocido como Maslenitsa (o mejor, ¡la semana del pancake!), es un festival de sol con canciones, bailes, bebidas calientes y toques de campanas, fogatas y muchos, muchos pancakes. La Pascua Judía es una celebración de primavera en la que se celebra la luz después de los días de oscuridad de la esclavitud. Y en la India, el festival Holi lleva el invierno a un cierre tecnicolor.

Los cristianos celebran un regreso literal de la muerte de Jesús en la Pascua, según su fe. Las raíces de esa celebración datan de la antigua diosa Eostre (de la región en la que ahora es Alemania) que fue acompañada por una liebre mágica que pone huevos. Los conejos y huevos coloridos son metáforas de procreación, nuevos inicios y la promesa de lo que está por venir.

Tomando una lección de nuestros ancestros, no deberíamos tomar por sentado el poder de la primavera. En cambio, abrazar la génesis que imparte sobre la Tierra. Mientras disfrutamos más de la luz del día, del florecimiento del pasto y de las flores, y la brisa en nuestra piel luego de ser cubiertos por mucho tiempo, deberíamos considerar qué tan vitales son esas cosas para nuestras básicas necesidades humanas.

“¿Sabes qué es la primavera?”, me pregunta retóricamente mi esposa, la poeta accidental. “Es levantarse en la mañana y ponerse en marcha. Es ir al aeropuerto y tomar el vuelo. Es la promesa de la aventura antes de que la realidad se imponga”.

Esta es la estación de la esperanza, de que las cosas mejorarán después de empeorar. Que el cambio es venidero y será hermoso. La primavera nos recuerda apreciar lo que nos hace feliz al notar su ausencia