(CNN) - Gran Bretaña se ha unido a Estados Unidos para evitar que los pasajeros de algunos países de Medio Oriente y de África transporten dispositivos como computadores portátiles y tabletas en las cabinas de los aviones. Las restricciones afectan a 14 aerolíneas, seis de las cuales tienen como base el Reino Unido.


Al igual que en EE.UU., la prohibición abarca todos los dispositivos electrónicos más grandes que un smartphone típico. "Las medidas de seguridad adicionales pueden causar una cierta perturbación tanto para los pasajeros como para los vuelos, y entendemos la frustración que causarán, pero nuestra máxima prioridad siempre será la de mantener la seguridad de los ciudadanos británicos", aseguró el gobierno en un comunicado.

Las aerolíneas afectadas son British Airways, EasyJet, Jet2.com, Monarch, Thomas Cook, Thomson, Turkish Airlines, Pegasus Airways, Atlas-Global Airlines, Middle East Airlines, Egyptair, Royal Jordanian, Tunis Air y Saudia.

EgyptAir es una de las aerolíneas afectadas por la medida británica.

Las regulaciones estadounidenses y británicas afectarán a diferentes países que sirven como punto de partida. Las nuevas restricciones a los vuelos directos al Reino Unido incluyen vuelos desde Turquía, Líbano, Jordania, Egipto, Túnez y Arabia Saudita.

Pero algunos aeropuertos cubiertos por la prohibición estadounidense, como los Abu Dhabi y Dubai (Emiratos Árabes), Doha (Qatar), Ciudad de Kuwait y Casablanca (Marruecos), no se ven afectados por las restricciones británicas.

La primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, tiene acceso a la misma información e inteligencia que los funcionarios estadounidenses, le aseguró una fuente del gobierno a CNN antes de que se anunciaran las restricciones. Ella ha discutido el tema de la seguridad varias veces con funcionarios estadounidenses durante las últimas semanas, afirmó la fuente.

"Hemos estado en estrecho contacto con los estadounidenses para entender plenamente su posición", dijo el Gobierno británico en un comunicado.

El gobierno de Trump ha ordenado a nueve aerolíneas que vuelan desde diez aeropuertos en Medio Oriente y África que eviten que los pasajeros lleven la mayoría de sus dispositivos electrónicos en cabina en vuelos hacia Estados Unidos. En lugar de ello, tendrán que facturarlos. La prohibición cubre todos los dispositivos más grandes que un teléfono inteligente, entre ellos iPads, Kindles y ordenadores portátiles.

La prohibición indefinida por parte de Estados Unidos afectará a más de 50 vuelos diarios desde los aeropuertos de países con mayoría de población musulmana, incluyendo grandes centros como Dubai y Estambul, según altos funcionarios del gobierno estadounidense.

Las nueve aerolíneas afectadas por la prohibición estadounidense fueron notificadas de los procedimientos por la Administración de Seguridad en el Transporte a las 3:00 am (hora de la costa este) y deben cumplirla en el plazo de 96 horas.

No está claro si otros países seguirán a Estados Unidos y a Gran Bretaña en la prohibición de grandes dispositivos electrónicos. Alemania no está considerando medidas similares, según Annegret Korff, portavoz del Ministerio del Interior del país. Korff aseguró que Alemania tenía un previo aviso de las medidas estadounidenses.

Las autoridades francesas no respondieron inmediatamente a una solicitud de comentario.

Esta no es la primera vez que los dispositivos electrónicos han sido prohibidos en ciertos vuelos. En el 2006, a los pasajeros que viajaban desde Gran Bretaña a Estados Unidos se les permitía transportar sólo artículos esenciales en las cabinas luego de que funcionarios de inteligencia descubrieran una trama para hacer explotar aviones que volaban entre los países.

Los pasajeros tuvieron que hacer revisar todos los artículos excepto los elementos absolutamente esenciales, como pasaportes, billeteras y gafas. Todos los artículos personales tenían que ser llevados en una bolsa de plástico transparente y todos los aparatos electrónicos tenían que ser revisados.

Las restricciones, que se suavizaron luego de cinco días, hicieron que los tiempos de seguridad en los aeropuertos se multiplicaran por cuatro y causaron demoras y cancelaciones significativas.

Carol Jordan y Alanna Petroff contribuyeron a este artículo.