(CNN Español) - “Me sentí muy alegre con mi hijo, pero siempre la ausencia de mi hija siempre va a estar aquí en mi corazón”.

La escena era agridulce: Juvencio Samboní recibió a su hijo recién nacido en medio de una tragedia familiar. Hace cuatro meses su hija Yuliana, de 7 años, fue brutalmente violada y asesinada por Rafael Uribe Noguera, quien este miércoles fue condenado a 51 años y 10 meses de prisión.

Samboní, un hombre de pocas palabras, dijo esto en un aparente tono de tranquilidad ante una multitud de periodistas que lo esperaban antes de su ingreso a un juzgado en Bogotá, Colombia, donde en pocos minutos iba a conocer la suerte del asesino de su hija.

Samboní, que pedía una condena de 60 años de cárcel para Uribe Noguera, les dijo a los periodistas que esperaba que se hiciera justicia, “o sino no valdría la pena tanta prueba y tanta cosa para nada”.

Antes de seguir su camino hacia los juzgados, dijo que su esposa se sentía bien, “aunque adolorida”, y que más tarde les daría a los periodistas más información.

Él había llegado a la capital colombiana desde Popayán, donde el pasado 24 de marzo nació Julián Andrés, una nueva luz de esperanza en medio de la dolorosa tragedia que inundó a su familia el pasado mes de diciembre.

El bebé tuvo dificultades respiratorias al nacer pero fue dado de alta este martes hacia las 2 p.m., junto con su madre, Nelly Muñoz, quien estuvo “muy amorosa con su hijito”, según le contó a CNN en Español Gloria Martínez, coordinadora de pediatría del Hospital Universitario de Popayán donde nació Julián Andrés.

“[La mamá] está lactando su bebé obviamente con su dolor con la pérdida de Yuliana y con esperanza por lo que pudiera ocurrir el día de hoy con lo de Rafael Uribe Noguera”, dijo la pediatra Gloria Martínez.

Martínez dice que el personal del hospital evitaba tratar el tema de la muerte de la niña con la madre, pues para ello estaban los sicólogos encargados de este tema. Sin embargo, según cuenta, la mamá estaba muy emocionada por la llegada de su bebé.

“Estaba muy contenta y nos llamó muchísimo la atención porque nos agradecía en una forma muy insistente por haber atendido al bebé”, dijo la pediatra. “Nos daba muchas gracias por todo lo que habíamos hecho por él”.

Cuatro años antes de la tragedia, la familia Samboní —que provenía de una humilde vereda del departamento de Cauca, al sur occidente del país— había llegado a Bogotá buscando una mejor vida.

Se ubicaron en el asentamiento irregular de Bosque Calderón, al noreste de Bogotá, muy cerca de una exclusiva zona de la capital bogotana donde estaba ubicado el apartamento de asesino de la niña.

Yuliana Samboní fue raptada de su casa el pasado 4 de diciembre. Horas después su cuerpo fue encontrado en un apartamento de Rafael Uribe Noguera con signos de violencia.

Uribe Noguera inicialmente se declaró inocente y luego confesó haber violado y asesinado a la niña.

Un grupo de personas pide justicia por el asesinato de Yuliana Samboní, la niña de 7 años que fue secuestrada y brutalmente asesinada por Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años que confesó el crimen de la menor ante las autoridades. (Crédito: GUILLERMO LEGARIA/AFP/Getty Images)

Los hermanos de Uribe Noguera, Francisco y Catalina, también han sido imputados por entorpecer la investigación del homicidio de Yuliana Samboní.

A los hermanos del acusado se les imputó cargos como coautores del delito de “ocultamiento, alteración o de destrucción de elemento material probatorio”, según indicó la Fiscalía en un comunicado el pasado 15 de marzo.

La familia vive actualmente en el departamento del Cauca, lugar al que volvieron después de esta tragedia, según reportan medios locales.

A Rafael Uribe Noguera le dieron una pena de 622 meses de prisión como autor responsable del delito de feminicidio agravado, afirmaron las autoridades este miércoles, una condena con la que Samboní no quedó tranquilo pues, dice, esperaba la pena máxima.

Su pedido fue vehemente: “Que se haga justicia… porque justicia a medias no sirve”, dijo Samboní a periodistas luego de la audiencia.

“Estamos destrozados porque es muy difícil asimilar la muerte de mi hija”, puntualizó el padre de la menor antes de seguir su camino.