(CNN Español) - El gobierno de Panamá les dio este jueves un ultimátum a decenas de inmigrantes varados en su territorio para que “definan su futuro” y salgan del país.

El presidente de ese país, Juan Carlos Varela, le dio un plazo de 30 días a la organización de pastoral social Caritas —que le da atención humanitaria a los cubanos varados en Panamá— para que cierre su albergue.

“Ellos [los cubanos], sencillamente, tienen que definir su futuro. Mi recomendación ha sido que regresen al país de donde vienen o sean deportados a Cuba. Inclusive, el albergue de Caritas se le ha dado 30 días para operar. No puede operar más de 30 días porque nosotros no podemos estar incentivando ese tipo de migración ilegal al país”, dijo el presidente de Panamá Juan Carlos Varela, este jueves, a medios de comunicación, según cita la cadena local TVN, afiliada de CNN.

'Cáritas sigue funcionando'

Víctor Berrío, secretario ejecutivo de la pastoral social Cáritas, le dijo a CNN en Español que no cerrará el albergue en el que atienden a unos 292 cubanos indocumentados aunque sea una orden del propio presidente.

“Yo no puedo cerrar el albergue de Cáritas porque el presidente me lo ordena. Yo no trabajo para el presidente, yo trabajo para la iglesia”, le dijo Berrío a CNN en Español. “Nosotros estamos obligados a darle albergue al que lo necesita”.

“No creo que podemos nosotros arrojar a nadie a la calle y nosotros les mantendremos dando todo el apoyo que se le puede dar en nuestras instalaciones”, agregó Berrío.

El secretario ejecutivo de Cáritas en Panamá cree que Varela “estaba pasando por un momento de mucha presión” cuando hizo estas declaraciones porque, dice, “él no es así; en términos generales su conducta no ha sido de esa manera”, por lo que pide una rectificación por parte de Juan Carlos Varela.

“La verdad que da dolor lo que ha sucedido. Yo espero que haya una rectificación por parte del gobierno, del señor presidente, para que esta gente se le dé un trato humanitario. No son ganado que podamos tratar así, montarlos en un camión y llevarlos de un lado para otro”, dijo.

Imagen de archivo. Miles de cubanos huyen de la isla espoleados por una ola de rumores sobre la inminente desaparición de la Ley de Ajuste Cubano debido al acercamiento entre La Habana y Washington. (Crédito: EZEQUIEL BECERRA/AFP/Getty Images)

“Tendrían que mandar a la fuerza pública para allanarnos, en ese caso. No se trata de rebeldía, se trata de cumplir la misión de Dios, del evangelio”

El representante de Cáritas describió la actual situación de los inmigrantes cubanos como de incertidumbre, angustia y desesperación, pues, explica, son ciudadanos que “no tienen país” ya que huyeron de su lugar natal y ahora no hay quién los acoja.

“Hay muchos que nos saben ni para dónde coger: si tirarse al mar Pacífico, tirarse al mar Atlántico o regresar a la Selva o irse para Costa Rica. Realmente ellos han quedado en un estado de angustia y desesperación.

A principios de marzo de este año, los gobiernos de Cuba y Panamá firmaron un Memorando de Entendimiento para contribuir a "garantizar un flujo migratorio regular, ordenado y seguro entre ambas partes e incrementar la cooperación bilateral en la lucha contra el tráfico ilegal de migrantes y la trata de personas".

Para entonces, según información del Servicio Nacional de Migración, habían 383 cubanos en los albergues de Cáritas en Ciudad de Panamá; 92 en el sector de Lajas Blancas, en la frontera con Colombia; y 24 más en el albergue del Servicio Nacional de Migración.

Las autoridades migratorias de Panamá anunciaron en marzo que iniciarían la deportación masiva de cientos de cubanos que permanecen irregularmente en territorio panameño, pero no se estableció cuándo empezará ese proceso.

Crisis migratoria

Entre finales de 2015 y gran parte de 2016 se produjo una crisis migratoria y humanitaria por el éxodo masivo de miles cubanos que huían de su país para llegar a Estados Unidos buscando una mejor vida.

Muchos de ellos quedaron varados en diferentes países de esta región como Panamá, Costa Rica, Nicaragua y México, que endurecieron sus medidas migratorias para contener el flujo ilegal de inmigrantes que pasan por sus territorios.

Tras el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba en el anterior gobierno de Barack Obama, la ruta centroamericana se popularizó entre los cubanos que dejaron la isla para llegar a Estados Unidos.

Miles de cubanos que abandonaron sus hogares esperaban aprovechar los privilegios especiales de inmigración concedidos a los que llegaban a las fronteras de Estados Unidos, la llamada política "pies secos, pies mojados". Pero Obama eliminó esa política el 12 de enero días antes del final de su mandato.

Luego la terminación de la política de “pies secos, pies mojados” 499 cubanos quedaron varados en Panamá, según información del Servicio Nacional de Migración.