(CNNMoney) – Venezuela se está hundiendo en una crisis, mientras los ciudadanos se preparan para las megamarchas a favor y en contra del presidente Nicolás Maduro, convocadas para este miércoles.

Y en medio de ese escenario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reveló, sin atenuantes, sus perspectivas actualizadas sobre la economía del país.

“Venezuela permanece atrapado en una profunda crisis económica”, escribieron los autores del FMI en su documento de Perspectivas Económicas Mundiales.

Está previsto que el desempleo en la nación latinoamericana supere el 25% este año y llegue al 28% para 2018. En 2015, este indicador registraba apenas un 7,4%.

Además, la economía venezolana se contrajo un 18% en este último año, que es el tercero en recesión: se espera que tanto el 2017 y el 2018, también continúen estando en rojo.

La predicción del FMI sobre la inflación es bastante preocupante, pero no tanto como las expectativas anteriores. Se calcula que se disparará en un 720% este año, lo que de alguna manera representa apenas la mitad de las previsiones anteriores. Sin embargo, si Venezuela continúa por el mismo rumbo, la organización internacional sostiene que la inflación aumentará por encima del 2000% para 2018.

Y estas cifras son sólo la punta del iceberg.

Los manifestantes se han tomado las calles en las últimas semanas, después de que el gobierno de Maduro inhabilitara al líder opositor Henrique Capriles para ejercer cualquier cargo político por los próximos 15 años.  Al menos cuatro personas han muerto en medio de violentas protestas desde el pasado 1 de abril.

Otra mega marcha está programada para este miércoles y Maduro ha pedido al ejército patrullar las calles.

Durante varios años, los venezolanos han luchado por la escasez de alimentos y medicinas y, más recientemente, por la subida de los precios de todos los tipos de bienes, ya que la hiperinflación anula los salarios y el valor de la moneda: el bolívar.

La oposición le exige a Maduro renunciar a la Presidencia del país, ya que cualquier signo de democracia se ha desvanecido. El Tribunal Supremo de Justicia, que ha respaldado al mandatario, intentó despojar a la Asamblea Nacional de sus poderes, donde hay una mayoría opositora. Sin embargo, en poco tiempo el órgano judicial revirtió el fallo, después de que se despertara una fuerte protesta pública.

Además, Maduro también está enfrentando presiones extranjeras.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó en su Twitter durante febrero pasado que Maduro debía liberar a su rival más importante, Leopoldo López, quien ha estado en la cárcel desde julio de 2014. Adicionalmente, Estados Unidos ha sancionado al vicepresidente de Maduro, Tareck El Aissami, por presunto narcotráfico.

La Organización de Estados Americanos, en la que están incluidos todos los gobiernos del hemisferio occidental, le exigió en marzo a Venezuela celebrar elecciones democráticas. De lo contrario, el país enfrentara a la suspensión del grupo.

Los homónimos de Maduro en Latinoamérica, que han mantenido un largo silencio sobre la crisis del país, empezar a manifestar sus posiciones.

“No están cumpliendo lo que consideramos derechos humanos", dijo el presidente argentino, Mauricio Macri, a CNN a principios de abril. "Estoy realmente preocupado por lo que está pasando”, insistió.