(CNN Español) - Graham Hill, un nombre que podría resultar desconocido por gran parte del planeta, pero no por los amantes del automovilismo. Hablar de Graham Hill es llamar a los románticos de los motores a que expliquen porque su leyenda se encuentra escrita en piedra en la historia del automovilismo y la conversación podría tomar su tiempo.

Hill no sólo ganó el campeonato de la Fórmula Uno en dos oportunidades (1962, 1968), su legado trascendió una generación y su hijo Damon, también conquistó la máxima categoría del automovilismo. Una proeza que apenas hasta el año pasado pudo ser emulada cuando Nico Rosberg se proclamó campeón, 24 años después que lo hiciera su padre Keke Rosberg.

Pero una marca de Hill que nadie ha podido alcanzar es conquistar la "Triple Corona". Es decir ganar el gran premio de Mónaco en la Fórmula Uno, las 500 millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans.

Triunfos de Hill en las tres grandes carreras:

-Mónaco: (5) 1963, 1964, 1965, 1968, 1969.

-Indianápolis: (1) 1966.

-Le Mans: (1) 1972.

Varios pilotos lo han intentando sin suerte y de quienes se encuentran en actividad el colombiano Juan Pablo Montoya tiene pendiente solo la asignatura en territorio francés.

Ahora en el horizonte aparece Fernando Alonso; el considerado para muchos como el mejor piloto de las dos últimas décadas, el mismo que ganó dos títulos con Renault apenas en su cuarta temporada en el "gran circo", el mismo que alcanzó tres segundos lugares con Ferrari y que con McLaren-Mercedes vivió una temporada con altibajos que lo dejaron en el tercer lugar.

Palmarés de Alonso en F1:

-Campeonatos: (2) 2005, 2006.

-Triunfos: 32.

-Podios: 97.

Alonso vive un presente aciago con McLaren, tres temporadas para el olvido que se terminarán seguramente en este 2017, pero que no agotan su espiritu competitivo y es por ello que las 500 millas de Indianápolis podrían ser un bálsamo, al menos desde lo anímico, porque la IndyCar es diferente y él lo tiene claro.

¿Cuál es el objetivo de Alonso? "Representa un reto y una oportunidad para mí de cambiar disciplina y subirme a otros coches, de conducir en un óvalo y disfrutar de una carrera mítica como las 500 millas de Indianápolis", le dijo a Luis Gerardo Bucci de CNN.

Aunque dice que está al final de su extensa carrera en la F1, Alonso no se va a ir de esa categoría.

"Han sido años complicados, de frustración. Pero hay que tener paciencia", dice en referencia a su sequía de títulos.

"Cada año intentas que sea el último de no estar ahí (en una mala posición) (...) Lo más importante en este punto de mi carrera es ser feliz, y para mí eso significa ganar", concluyó el piloto español.

El corredor asturiano ganó en Mónaco en dos oportunidades (2006, 2007), nunca ha corrido en las 24 Horas de Le Mans y mucho menos en Indianápolis, al menos en el "Superspeedway", porque con la F1 estuvo en el circuito en seis ocasiones. El podio lo visitó en una con un segundo lugar en el 2007, eso ya hace hace una década.

¿Posibilidades reales?

Como las tiene cada uno de los 33 pilotos participantes. Pero el español cuenta con el apoyo de un equipo tan grande como Andretti Autosport, la escudería que defiende el título en la catedral del automovilismo estadounidense, y como motivación extra lo logró con un piloto novato.

En el 2016 Alexander Rossi le dio a Andretti la gloria en Indianápolis por cuarta ocasión en su historia y el indiscutible talento de Alonso lo ubica en otro hemisferio: en el de la sorpresa.

Pero aun con la gran acogida que ha tenido y el revuelo por renunciar a correr en Mónaco, por lo que seguramente será otro papelón de McLaren, Alonso no tendrá un camino despejado para cruzar el "Brickyard" y saborear en este caso la leche del triunfo.