Washington (CNN) - La inmigración fue el eje central de su campaña y, 100 días después de haber llegado a la Casa Blanca, la aplicación de las leyes inmigratorias es una de las áreas en las que el presidente Donald Trump ya puede cobrar algunas victorias.

Aunque todavía le falta lograr un gran éxito legislativo, a través de un serie de decretos ejecutivos, retoques administrativos y una agresiva retórica, Trump se las ha arreglado para marcar una notable diferencia respecto de la política inmigratoria de Estados Unidos, en solo tres meses de mandato.

Pero los éxitos que ha logrado no han estado exentos de reveses y obstáculos. La repetida promesa de Trump de construir un muro en la frontera de EE.UU. con México todavía sigue sin encontrar financiación, y las cortes han bloqueado la implementación de otras medidas que el presidente ha tratado de poner en marcha.

Sin embargo, Trump ha sabido reaccionar rápidamente para cumplir su promesa de darles más herramientas a los agentes de inmigración para que puedan luchar contra los inmigrantes indocumentados, con evidencia que ya se ha visto en estadísticas conocidas durante su incipiente gobierno.

Tanto en febrero como en marzo, el número de arrestos de personas que cruzan ilegalmente la frontera suroeste se ha reducido drásticamente. Aunque es normal que haya fluctuaciones de mes a mes, la caída de enero a febrero y luego de febrero a marzo desafió 17 años de tendencias recopiladas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Una fuente que sabe del tema dijo que la información de abril se perfila para continuar con esa tendencia.

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Aunque existen varios factores que influencian el flujo de inmigrantes que tratan de entrar ilegalmente a Estados Unidos a través de México, como las condiciones que los llevan a dejar sus países y que los empujan a EE.UU., los expertos atribuyen al menos parte de la reducción a la ‘mano dura’ de Trump en política inmigratoria.

Incluso antes de que muchas de sus políticas estén completamente implementadas, los expertos afirman que el mensaje que se transmitió es que los inmigrantes indocumentados enfrentarán más dificultades para ingresar a Estados Unidos, lo que disuadirá a muchos de hacer el intento, al menos a corto plazo.

Además de la información sobre los cruces de la frontera, la información preliminar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) también muestra un repunte en los arrestos de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, especialmente aquellos sin antecedentes penales.

Los agentes del ICE arrestaron a 21.362 personas en los dos primeros meses del gobierno de Trump, incluyendo a 5.441 no criminales, según las estadísticas entregadas a CNN. Aunque esas cifras se quedan atrás del pico que tuvo el gobierno de Barack Obama, representan un aumento sustancial frente a los dos últimos años de mandato del ahora expresidente, cuando estableció una mayor discreción y priorización de quiénes debían ser detenidos y deportados.

El gobierno Trump ha arrestado casi un tercio más de inmigrantes indocumentados y más del doble de los inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales que en el mismo periodo del 2016.

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Dan Stein, presidente del grupo antiinmigración Federación para la Reforma de la Inmigración Estadounidense, afirma que su organización califica con un 9 sobre 10 a Trump en sus 100 primeros días, aunque le hubiera gustado ver que avanzaban más leyes a través del Congreso.

“Hay que darle buenas calificaciones a este gobierno por haber contratado a grandes talentos, por haber salido de la caja y haber establecido un tono muy fuerte y directo que ya ha tenido un impacto sustancial en configurar expectativas en todo el mundo, y eso podemos verlo en los cruces fronterizos del sur”, le dijo Stein a CNN.

Un asistente republicano del Congreso afirma que tomará un tiempo ver los efectos de las políticas de Trump, dado que muchas de sus iniciativas todavía se están poniendo en marcha.

“No estamos necesariamente haciendo algo distinto de lo que hacíamos hace 100 días, aparte de que es muy claro, o debería ser muy claro para la gente, que hay un nuevo sheriff en la ciudad y está abordando este tema de manera distinta a como lo hizo el pasado gobierno”, dijo el asistente del Congreso, quien pidió que no se revelara su nombre.

“Es un cambio de tono que les da los agentes de la Patrulla Fronteriza y a los agentes del ICE la capacidad de hacer lo que las leyes les permiten hacer. Y cuando los agentes pueden cumplir la ley, se ven los resultados”.

Agenda de mano dura

Una de las primeras acciones para cumplir su promesa de luchar contra la inmigración fue la postulación del senador por Alabama Jeff Sessions, veterano defensor de las políticas inmigratorias de línea dura durante su paso por el Congreso, para ser secretario de Justicia.

Luego, Trump sumó a John Kelly como secretario de Seguridad Nacional, un exgeneral de la Marina que estuvo un tiempo al frente del Comando Sur, donde se familiarizó íntimamente con los carteles de las drogas y la violencia en Centroamérica.

Durante su primera semana en el cargo, Trump firmó tres decretos ejecutivos de ‘mano dura’ con la inmigración. Sin embargo, su controvertido decreto de prohibición de entrada a Estados Unidos ha sido bloqueada de manera indefinida por las cortes.

Pero otros dos decretos siguen prácticamente intactos: el primero refuerza la seguridad fronteriza y el segundo se enfoca en la aplicación de la ley al interior de Estados Unidos.

Musulmanes locales y activistas a favor de la inmigración en Nueva York protestan el viernes 27 de enero contra las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump. (Foto: Spencer Platt/Getty Images)

Algunas piezas del rompecabezas siguen sin ser implementadas, como la construcción del muro en la frontera y la contratación de 10.000 nuevos agentes de inmigración y 5.000 nuevos agentes de la Patrulla Fronteriza. Pero incluso estimaciones internas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) aseguran que contratar a miles de nuevos agentes podría tardar una década.

En cambio, otros de los elementos de su política de ‘mano dura’ sí han tenido un impacto inmediato, entre ellos la revocatoria de las prioridades que el gobierno Obama había dado para la aplicación de las leyes inmigratorias.

Aunque el gobierno de Trump afirma que está más enfocado en los peores criminales, las actuales prioridades de arresto de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos podrían incluir, virtualmente, a cada uno de las 11 millones de personas que se calcula viven en Estados Unidos sin autorización para hacerlo.

Uno de los decretos le entrega una amplia discreción a los agentes del ICE y a las oficinas para determinar qué constituye una amenaza a la seguridad pública, y las comunidades de inmigrantes y sus defensores han descrito un temor casi constante de que incluso los inmigrantes que han vivido en Estados Unidos por muchos años y tienen hijos y familiares con ciudadanía estadounidense podrían ser arrestados y deportados rápidamente, aunque no hayan cometido ningún crimen.

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Sin embargo, Trump si rompió una de sus promesas al respecto en estos 100 primeros días: dejar intacto el llamado Plan de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). Hace poco, el presidente habló sobre lo simpáticos que le parecen los beneficiarios del programa, que son inmigrantes indocumentados que llegaron a EE.UU. siendo niños y, casi siempre, no conocen otro hogar que el que han tenido en este país.

Sin embargo, los defensores también han criticado los arrestos y deportaciones de algunos de los exbeneficiarios del DACA, sobre los cuales del Departamento de Seguridad Nacional ha dicho que ya no son elegibles para el programa.

Donald Trump en el Pentágono, durante la firma del decreto sobre inmigración. (Foto: Olivier Douliery-Pool/Getty Images).

Retoques sutiles

Además de los decretos ejecutivos, el gobierno de Trump ha encontrado maneras de hacerle retoques sutiles a la política inmigratoria, que tienen grandes implicaciones.

Los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, que son una filial del Departamento de Seguridad Nacional, lanzaron sin hacer mucho ruido unos planes actualizados para los agentes encargados de autorizar el estatus de refugiado o asilado, lo que ha hecho cada vez más difícil que los que buscan refugio o asilo en Estados Unidos logren conseguirlo.

Muchos de los inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos fueron puestos en libertad vigilada cuando entraron porque buscaban asilo, pero sus fechas de audiencia estaban programadas para un futuro lejano.

En otros retoques sutiles, el Departamento de Seguridad Nacional expandió el criterio de quienes son elegibles para ser deportados más rápidamente y cambió las condiciones de las visas para personas altamente cualificadas.

Los defensores de los inmigrantes deploran que los 100 primeros días de Trump en el poder hayan sido tan productivos, pero en lo que consideran un sentido negativo.

“El gobierno de Trump lanzó un ataque sin precedentes sobre la idea estadounidense de que debemos recibir a los inmigrantes y refugiados, y construyó un país más fuerte en ese proceso”, dijo Frank Sharry, director ejecutivo de la asociación proinmigrante America’s Voice Education Fund en una teleconferencia. “Están usando la coartada de los ‘bad hombres’ (malos hombres) como una cortina de humo para una estrategia que declara abierta la temporada para todos y cada uno de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos”.

El muro... está en el Congreso

Sin embargo, la agenda de Trump no ha estado exenta de reveses y el único muro que Trump ha tenido que enfrentar hasta el momento es uno que hay en el Congreso.

A pesar de haber pedido miles de millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México, el Congreso está listo para aprobar un proyecto de ley del gobierno sobre financiación que básicamente establecería que no habrá dinero para ese tema en este año fiscal.

Y aunque Trump ha dicho varias veces que el muro cubriría toda la frontera con México, y ha dicho también en repetidas ocasiones que de alguna manera será México el que pague o reembolse a Estados Unidos lo que cueste, Kelly ha afirmado que Estados Unidos será mucho más estratégico en el establecimiento de barreras, incluyendo algunos cercados en áreas claves.

“Es poco probable que construyamos un muro, una barrera física, de un mar radiante al otro”, les dijo Kelly a los senadores durante su audiencia de confirmación, este mes.