(CNN) - Minutos después de su discurso de aceptación como presidente electo de Francia, Emmanuel Macron reconoció la “rabia, ansiedad y duda” que hay entre las personas que votaron por su rival, la populista de extrema derecha Marine Le Pen.

Al dirigirse a sus seguidores tan directamente y tomar en serio sus preocupaciones, el nuevo presidente francés demostró que sabe que su histórico triunfo no ha aplastado al populismo, sino que lo mantiene a la raya.

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El margen de victoria de Macron —66% frente al 34%— fue decisivo. Su logro, desde la creación de un nuevo partido para llegar al Palacio del Eliseo en un año, es extraordinario. El centralismo, en todas sus formas — internacionalismo, liberalismo, europeismo, Blairismo, democracia social— parece estar de vuelta. De hecho, nunca se fue realmente, solo que las victorias de Donald Trump y del Brexit fueron tan inesperados y perturbadores para las causas populistas que su ruido ahogó la música centralista que sonaba de fondo.

Emmanuel Macron, del movimiento político En Marcha, da su discurso de victoria frente a sus seguidores en el Museo de Louvre el 7 de mayo de 2017 en París, Francia. (Crédito: David Ramos/Getty Images)

En marzo, hubo un golpe liberal al populismo de derecha en Países Bajos. Luego de la victoria de Macron, el ministro de Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel, tuiteó que Francia “está y permanecerá en el medio y en el corazón de Europa”, subrayando la alianza binacional pro Unión Europea que había estado amenazada por el Brexit y por Le Pen.

Denis MacShane, exministro de Europa de Gran Bretaña y autor de la biografía de François Miterrand, el presidente francés que más tiempo estuvo en el cargo, describió el logro de Macron como “la victoria más grande en Europa en dos décadas” que demuestra que “Francia está dispuesta a resistir las olas de populismo nacionalista extremista de la derecha y de la izquierda chavista de Podemos, representada por Jean-Luc Mélenchon”.

“Es una gran victoria para Angela Merkel y para otros que buscan reformar y redinamizar la Unión Europea sobre bases que favorezcan reformas del mercado, empresariales y laborales. Macron enfrentará muchos problemas, pero son problemas de gobierno y de poder”, agregó.

Los resultados de Le Pen muestran que el populismo sigue siendo una fuerza electoral potente.

Ese 34% de votos es casi el doble de lo que ganó su padre Jean Marie Le Pen en 2002.

El progreso de largo plazo del Frente Nacional muestra una trayectoria en aumento constante, y el partido cree que puede ganar hasta 40 sillas en el parlamento, cuyas elecciones son el próximo mes. La victoria de Macron no ha eliminado de golpe todos los temas que Le Pen fue capaz de convertir en votos: inmigración, terrorismo, desempleo e identidad.

El profesor Matthew Goodwin, investigador senior en Chatham House, dijo: “A pesar de la aplastante victoria de Macron, el hecho de que uno de cada tres votantes respaldara a Marine Le Pen, debe recordarnos el atractivo persistente del populismo”.

“Parece poco probable en el largo plazo que un liberal económico como Macron vaya a satisfacer a los trabajadores que han sido dejados atrás y que han votado por la familia Le Penn desde 1990. Es probable que se mantenga una importante reserva de apoyo para Le Pen en el futuro”, agregó el analista.

Populismo, un término fluído

Le Pen —cuyas políticas son ampliamente vistas como racistas y fascistas— fue apoyada por el partido que impulsó el brexit en Gran Bretaña y su antiguo líder Nigel Farage.

Incluso Dominic Cummings, director de Vote Leave, la campaña oficial de la causa populista pro-Brexit en el referendo para dejar la Unión Europea, dejó claro este domingo en la noche que su organización quería que Macron venciera a Le Pen al tuitear “partidos semi/proto-fascistas con historia negando el Holocausto ganando elecciones son muy malos para la humanidad”.

En Gran Bretaña, Theresa May ha tomado la causa populista del brexit duro, pero a diferencia de Le Pen en Francia y Trump en Estados Unidos, ella no tiene una agenda proteccionista del comercio y contra la globalización.

Sin embargo, la marca de populismo de Le Pen ha entrado en la corriente principal. Si ella hubiera ganado la presidencia, su victoria habría sido registrada como un terremoto político, pero cuando pasó a la segunda ronda presidencial el mes pasado, pocos estaban sorprendidos.

Brian Klass, investigador del London School of Economics y exconsejero de campaña de Estados Unidos, dijo que “la victoria de Macron es una aplastante derrota del impulso del populismo extremista en Europa”.

“Sin embargo, la exhibición de Le Pen es relativamente fuerte y señala la incorporación de puntos de vista anteriormente marginales. Esto está pasando en todo lado. En Estados Unidos, por ejemplo, los comentarios de derecha fueron usados para ocupar una oscura esquina de internet. Ahora, algunos de sus arquitectos están en la Oficina Oval”, dice Klass.

“Esa es la espada de doble filo de la derrota de la noche anterior contra el populismo xenófobo. Cortó el impulso del momentum forjado por las victorias del Brexit y de Trump. El pragmatismo centrista ganó. Pero al alcanzar más de la mitad de los votos anoche, Le Pen se aseguró de que nadie pueda tratar su movimiento como un movimiento político ‘marginal’”, añade.

Nadie sabe más de esto que el propio presidente francés, quien en su discurso de victoria en el Louvre les dijo a los seguidores de Le Pen que haría “todo lo posible en los cinco años para que no tenga más razones para votar por extremos”.