(CNN) - Una fiesta estalló en la capital francesa el domingo por la noche cuando los votantes parisinos celebraron la victoria de su nuevo presidente, Emmanuel Macron.

Miles de personas se reunieron frente al Louvre, agitando la bandera tricolor mientras se abrazaron entre sí bajo una ardiente banda sonora de música pop y luces de neón láser.

El espectáculo era tal vez poco convencional para una fiesta de victoria presidencial, pero de nuevo, esta no era una elección ordinaria, ni un electorado ordinario.

A lo largo de la campaña, Macron ni habló para la izquierda tradicional ni para la derecha, ayudando a sacudir a un electorado ya confundido buscando soluciones políticas fuera de la norma.

Ya con los resultados finales, Macron se impuso con el 65,68% de los votos asegurados, destruyendo cualquier posibilidad de que su oponente, la líder de extrema derecha Marine Le Pen, con el 34,32%, pudiera entrar en una esfera política superior, para regocijo de los parisinos. La participación fue del 75.34%.

Parecía como si la ciudad fuera liberada de la plaga de una decisión diferente a cualquier otra, abrazando colectivamente la alegría de vivir, manifestada en un nuevo presidente cuya victoria aplastante se celebró hasta las primeras horas de la mañana del lunes.

"Esta es una nueva historia y un nuevo comienzo para Francia", dijo Loic Victor, quien estaba en la fiesta, agitando una bandera francesa.

Víctor, de 30 años, funcionario de desarrollo internacional originario de Martinica, una isla del Caribe que es una región de ultramar de Francia, dijo a CNN que apoya a Macron desde el principio porque define una nueva clase política, que "no está ni a la derecha ni a la izquierda".

Macron, el más joven presidente entrante de Francia, fue una vez una arriesgada carta política. El centrista independiente, de 39 años, es un exbanquero de inversión que se convirtió en ministro del gobierno de François Hollande, y posteriormente entró en la carrera presidencial sin el apoyo de ningún partido establecido, pero obtuvo una base de apoyo sólida con su postura a favor de la Unión Europea y el compromiso a reformar los sistemas de bienestar y de pensiones de Francia.

Pero no hay duda de que su victoria también se debió en gran parte a la izquierda tradicional, un grupo que no tuvo ningún candidato en la segunda ronda de votación. Muchos en la izquierda votaron por Macron por temor a la otra opción: un país dirigido por Le Pen y su xenófobo y anti-UE Frente Nacional.

En la celebración de la victoria, Anas Ammounah, un refugiado sirio de 29 años, dijo que estuvo en vilo en las semanas previas a las elecciones.

Junto con su esposa y su hija, que se reunieron en Francia hace seis meses, Ammounah agitaba la bandera francesa con una amplia sonrisa. Habló de la generosidad y bondad que recibió en los 18 meses que lleva en el país como refugiado documentado, y del temor a ser expulsado del país bajo un gobierno de Le Pen.


Anas Ammounah, su esposa y su hija

"Estamos aquí para celebrar una victoria contra Le Pen", dijo a CNN. "Sabíamos que Le Pen detendría la inmigración y teníamos miedo".

"Esperamos que Macron detenga a (el presidente sirio) Bashar (al Assad), para que podamos volver a nuestra casa", añadió.

Regresar a su casa en Aleppo, ciudad devastada por la guerra, sigue siendo un sueño lejano para la familia de Ammounah, por lo que mientras disfruta de la victoria de Macron en su nuevo hogar en París. La victoria para ellos fue una victoria para Francia, pero también la sintieron suya.

Macron se enfrentará a una tarea de enormes proporciones para unir a una prácticamente destruida izquierda tradicional, junto con sus aliados de la derecha, que votaron por él simplemente en rechazo a Le Pen.

Durante las celebraciones de su victoria, Macron habló de esta fisura.

"Sé que el país está dividido y esto ha llevado a la gente a votar por los extremos", dijo Macron durante un discurso en la sede de su equipo la noche del domingo. "Entiendo la ira, la ansiedad, la duda que muchos de ustedes han expresado y es mi responsabilidad escuchar eso".

Más temprano en la noche, mientras llegaban las últimas encuestas, residentes del distrito 15 de París se concentraban alrededor de la fuertemente vigilada sede de campaña de Macron.

Sabine Gruhier era una de ellos.

Gruhier, de 47 años, dijo a CNN que a pesar de que la victoria de Macron era "sin duda la mejor opción" para su país, era una pena que sus conciudadanos fueran empujados a un extremo tan polarizante que les llevó a elegir una opción que no representa a ninguna de sus identidades políticas.

Cuando Macron declaró la victoria, Gruhier dejó escapar un suspiro de alivio, pero se comprometió a permanecer vigilante su candidatura. Pidió a Macron investigar la propagación de noticias falsas, algo que ella cree que con base en la "ignorancia" ayudó a impulsar la popularidad de Le Pen.

"Con esta elección creo que la gente se dio cuenta de que la democracia es algo frágil, y tenemos que seguir luchando para protegerla. Incluso con la victoria de Macron, todavía tenemos que luchar... Porque la situación en la que Le Pen nos puso era aterradora".

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