(CNNMoney) – Casi 20 años después de que el Congreso la eliminara, la ley Glass–Steagall está por regresar en la era del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El problema: nadie sabe cómo pueda resultar la apuesta de revivir una legislación bancaria de la época de la Gran Depresión.

La ley original Glass–Steagall de 1933 prohibió a los banqueros tradicionales realizar también el trabajo arriesgado de los bancos de inversión. Sin embargo, el Congreso derogó esta legislación en 1999, allanando el camino para la creación de los gigantes bancarios como JPMorgan Chase, Banco de América y Citigroup.

Todos ellos tienen una importante presencia en la Main Street, lo que les permite recibir depósitos. Y al mismo tiempo participan en las actividades propias de Wall Street como la venta de acciones y los bonos a inversionista.

Las peticiones para revivir la ley de 1933 alcanzaron un punto máximo de fiebre después de la crisis financiera que ocurrió en 2008. Y ese impulso parece haber vuelto bajo el mandato del presidente Trump. La plataforma del Partido Republicano pidió explícitamente el regreso de la Glass-Steagall.

Sin embargo, en el ambiente hay mucha confusión sobre lo que eso significa porque a su alrededor flotan múltiples propuestas, incluyendo una del Senado y un regulador bancario.

Apenas la semana pasada, se le preguntó a Trump si apoyaba la idea de separar los bancos. “Algunas personas… quieren volver al sistema anterior, ¿cierto? Así que vamos a mirar”, sostuvo el presidente sin dar explicaciones adicionales.

Y cuando al secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, se le consultó por estos comentarios, el funcionario no hizo ninguna referencia sobre separar los bancos. Simplemente, le explicó a los periodistas que Trump está “mirando hacia una Glass-Steagall del siglo XXI”.

“Nada en común”

Las recientes declaraciones de los funcionarios del gobierno estadounidense demuestran que el nombre Glass-Steagall significa diferentes cosas para distintas personas.

“Todos usan las palabras ‘Glass-Steagall’, pero no tienen nada en común entre ellos. Estamos hablando de un pez, un ave y un reptil”, sostuvo Margaret Tahyar, socia de la firma Davis Polk que representa a los grandes bancos.

Aparte de los comentarios de la Casa Blanca, hay un proyecto de ley “Glass-Steagall del siglo XXI” que fue presentado de nuevo el mes pasado por los senadores Elizabeth Warren y John McCain. Esta propuesta tendría un enfoque agresivo de cara a evitar que los bancos actúen como prestamistas comerciales y bancos de inversión.

Un tercer proyecto fue planteado en marzo pasado por el vicepresidente de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos Thomas Hoenig, un admirador de la ley Glass-Steagall. Hoenig propuso que los grandes bancos modernicen sus estructuras internas con el objetivo de que sean menos riesgosos para el sistema.

“La ley Glass-Steagall del siglo XXI se ha convertido en el test de Rorschach. Diferentes personas están llenándolo de distintos significados”, insistió Tahyar.

Sólo un “eslogan”

Cualquiera de las ideas mencionadas podría llevar a resultados muy diferentes, especialmente en términos de si los bancos más grandes efectivamente serían separados.

“No sabemos lo que es una ley Glass-Steagall del siglo XXI. Está siendo usada como un eslogan”, sostuvo Trent Reasons, un exfuncionario de alto rango en el Departamento del Tesoro que ahora trabaja como director asociado del Grupo Boston Consoulting.

Incluso los directores ejecutivos de los grandes bancos dudan sobre lo que significa.

Sobre la pregunta por las ventajas de revivir la ley de Glass-Steagall, el director ejecutivo de Wells Fargo Tim Sloan le explicó recientemente a la periodista de CNN Poppy Harlow que “cuando las personas usan esa frase actualmente, creo que se están refiriendo a muchas cosas diferentes”.

Pero Sloan sí señaló que si significa un impulso para “separar a los grandes bancos”, eso sería “un error”.

Los funcionarios de Trump sueltan pistas

Los altos funcionarios económicos del gobierno Trump no han dado explicaciones sobre lo que quieren decir cuando hablan de una ley Glass-Steagall del siglo XXI. Sin embargo, han ido soltando algunas pistas que sugieren que puede tratarse de algo mucho más relajado que los dos enfoques propuestos por Hoenig y Warren-McCain.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, le ha dicho al Senado que una “línea brillante” entre la banca comercial y la de inversión podría afectar la actividad crediticia y los mercados de capitales que "apoyan una economía robusta".

Gary Cohn, el expresidente de Goldman Sachs que ahora es el principal asesor económico de Trump, le indicó recientemente a Bloomberg que una “ley Glass-Steagall moderna, del siglo XXI” podría permitir a Estados Unidos una mejor “regulación” para aumentar los créditos.

Isaac Boltansky, director de investigación de políticas en Compass Point Research & Trading, sostuvo que tiene “altas sospechas” sobre los comentarios de Trump frente a una ley Glass-Steagall del siglo XXI.

“No veo a Donald Trump venir aquí como Teddy (Roosevelt) consiguiendo el nombre de hombre confianza”, manifestó.

La estrategia agresiva de Warren y McCain

En comparación, el proyecto de ley presentado por Warren y McCain parece acercarse más a un intento de revivir la original ley Glass-Steaggal.

La propuesta prohíbe específicamente a los bancos que usan el seguro de depósito federal controlar o estar afiliados a entidades que negocian acciones y bonos. El proyecto de ley también sostiene que las personas que trabajan en entidades de valores no pueden trabajar en instituciones aseguradoras.

Tahyar, la abogada que representa a los grandes bancos, argumenta que este planteamiento va demasiado lejos.

"Warren-McCain no se devuelve a 1933", indicó, "se remonta a la última parte del siglo XIX".

Hoenig quiere divisiones más altas entre los bancos

Hoenig, de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, le apuesta a un punto medio. Lo que propone es pedirles a los bancos más grandes que aumenten el capital para poder absorber las pérdidas y "dividir sus actividades de banca comercial y de inversión", en lugar de separarlas en dos bancos.

Los bancos ya están obligados a tener una cerca de protección entre sus bancas tradicionales y las de inversión, pero la propuesta de Hoenig busca que estas divisiones "seam más altas, más anchas y más amplia", dijo Tahyar

Y, por supuesto, si esas cercas son lo suficientemente altas, algunos bancos pueden verse obligados a repensar completamente sus modelos de negocio.

No importa el significado detrás de las propuestas sobre la ley Glass-Steagall, la conversación sobre esta idea no desaparecerá a corto plazo.

“La ley Glass-Steagall tiene un enorme poder político", señaló Boltansky, de Compass Point. "Es uno de los temas en los que en principio se ve un acuerdo de la extrema izquierda y la extrema derecha".