(CNN) - Hubo un tiempo, no hace mucho tiempo, que los funcionarios rusos abiertamente parecían estar deleitándose en el caos político que envuelve a su rival geopolítico.

Apenas la semana pasada, el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, bromeó cuando se le preguntó acerca de la destitución del director del FBI, James Comey, amenazando con eclipsar sus conversaciones en Washington.

"¿Fue despedido?", preguntó Lavrov a la prensa, con sarcasmo.

"Están de broma", exclamó.

Los críticos con frecuencia acusan a las autoridades rusas de querer desacreditar la política de Estados Unidos. Pero ni el Kremlin puede ser culpado por la orquestación de la última controversia del presidente Donald Trump.

De hecho, parece tan molesto como la propia administración Trump.

Esta es la conversación telefónica de CNN con un claramente irritado Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin:

CNN: El Washington Post informa que Trump compartió información secreta con Lavrov...

Peskov: (interrumpe) Estoy listo para responder a su pregunta. Este no es un tema para nosotros, sólo más tonterías.

CNN: ¿Pero puede negarlo? No estamos recibiendo una respuesta directa...

Peskov: (interrumpe de nuevo) No quiero tener nada que ver con este absurdo. No hay nada para confirmar o negar.

El punto aquí es que no hubo ironía, no hubo burlas sobre el estado de la política de Estados Unidos. El Kremlin, al menos, está tomando esto en serio.

Y es que, a pesar de las declaraciones públicas acerca de tener bajas expectativas hacia la administración Trump, sigue habiendo alguna esperanza en Moscú de que esto todavía puede haber una relación transformadora.

Como candidato, Trump habló de "llevarse bien" con Moscú, cooperar en Siria y sobre el terrorismo internacional. Incluso dio a entender el reconocimiento de la anexión de Crimea por parte de Rusia. El Kremlin, agobiado por las sanciones de EE.UU., todavía quiere urgentemente esas cosas.

Y aunque algunos funcionarios se mofan de cómo Rusia se ha encontrado en el centro de la política de Estados Unidos, con cada nueva controversia las esperanzas del Kremlin de una nueva relación con Washington están en retroceso.