Centro de votación en Teherán (BEHROUZ MEHRI/AFP/Getty Images)

(CNN) - Los iraníes acuden este viernes a las urnas en lo que parece que va a ser una apretada carrera en la que el presidente Hassan Rouhani busca un segundo mandato contra un grupo de oponentes conservadores de línea dura.

Rouhani fue un arquitecto clave del acuerdo nuclear de 2015 con EE.UU., la UE y otros socios. La elección se ve, al menos en parte, como un referéndum sobre el acuerdo, que hasta ahora ha dado resultados económicos mixtos para los iraníes.

Su oponente más cercano es el clérigo conservador Ebrahim Raisi, quien ha puesto en duda los beneficios del acuerdo nuclear.

El líder supremo iraní, el gran ayatolá Ali Jamenei, fue de los primeros en depositar su voto. Raisi está considerado como el candidato preferido de Jamenei, de hecho, a menudo se le menciona como su posible sucesor.

Rouhani está esencialmente siendo respaldado por el campo reformista iraní.

Para muchos en Irán, especialmente en las zonas ricas de la capital, Teherán, ha proporcionado una visión de lo que muchos han deseado durante mucho tiempo: un compromiso con el mundo exterior, sin los tipos de restricciones bancarias y de visados, así como las sanciones económicas, que les hacían sentir tan aislados.

Los partidarios reconocen que Rouhani no es perfecto, después de todo, es también un clérigo. Pero es visto ampliamente por los reformadores como su mejor esperanza para el cambio.

Raisi, de 56 años, fue miembro de la llamada "Comisión de la muerte", que presidió las ejecuciones sumarias de miles de presos políticos en el verano de 1988.

Su historial puede puede disuadir a algunos votantes, pero Rouhani no se beneficiará necesariamente, y más bien muchos no se molestan en votar. En una contienda apretada, la tradicionalmente alta participación entre los conservadores podría ser suficiente para dar la victoria a Raisi.

Sin embargo, Rouhani tiene la historia de su lado: ningún presidente no ha logrado ganar un segundo mandato desde 1981.

Principales cuestiones

El acuerdo nuclear está en la parte superior de la agenda, con una gran pregunta: ¿ha mejorado la vida de los iraníes?

El presidente ha tenido que defender el logro de su mandato y sus adversarios lo han acusado de no hacer cumplir sus promesas. Los debates presidenciales de Irán se han centrado en gran parte en el acuerdo nuclear.

El acuerdo nuclear fue anunciado como un empuje que abriría las puertas de la oportunidad económica, sacaría al país de su aislamiento y crearía millones de puestos de trabajo para los iraníes.

El pacto ha traído acuerdos por mil millones de dólares con empresas occidentales para aviones y la exploración de petróleo en Irán.

Pero los beneficios fueron bloqueados en gran medida por una caída de los precios del petróleo a nivel mundial y la elección del presidente de EE.UU. Donald Trump, que provocó incertidumbre en los inversores -Trump ha amenazado varias veces con finalizar el trato-. Para el promedio de Irán, los resultados han sido mediocres, y Raisi acusó a Rouhani de sacrificar la soberanía iraní por un pacto tonto.

El desempleo sigue siendo alto, a pesar de que se redujo de 15,5% a 10,7% durante el primer mandato de Rouhani.

En caso de ganar Raisi, se espera que Irán se retire del compromiso internacional.

Rouhani simplemente declaró: "Nuestra nación anunciará si continúa en el camino de la paz, o si quiere elegir la tensión".

Los resultados oficiales serán anunciados por el Ministerio del Interior de Irán a finales de este fin de semana. Si ningún candidato logra la mayoría absoluta -más del 50% de los votos- habrá una segunda vuelta el 26 de mayo.