Washington (CNN) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, trató de acercarse amistosamente al exdirector del FBI, James Comey, a través de llamadas telefónicas, reuniones privadas e incluso con un abrazo, según un relato publicado por un amigo de Comey.

Benjamin Wittes, quien dirige un blog llamado Lawfare y se describe a sí mismo como un confidente de Comey, compartió este jueves una extensa lectura en su sitio sobre lo que él asegura Comey le contó acerca de su relación con Trump. Wittes describe que Comey estaba preocupado por los esfuerzos de Trump por entablar cotorreos con él, cuando se supone que el director del FBI debe mantener una relación formal y claramente definida con el presidente.

Las afirmaciones de Wittes, informadas por primera vez al New York Times, se refieren principalmente a lo que Comey le dijo directamente a él durante un almuerzo en la sede del FBI a finales de marzo, según asegura Wittes.

"Aunque no tengo la costumbre de discutir con los periodistas las comunicaciones confidenciales que mantengo con mis amigos, decidí que lo que Comey me había dicho necesitaba ser público", escribió, agregando que no estaba hablando a "petición de Comey".

Wittes reclama que Comey trató varias veces de "entrenar" al gobierno de Trump para que sólo se pusiera en contacto con él a través de los canales apropiados y también dijo que la Casa Blanca era negligente acerca de qué tan involucrado debía estar un presidente en investigaciones específicas.

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"Comey estuvo preocupado durante todo este período por la necesidad de proteger al FBI de estas solicitudes en asuntos de investigación sobre la Casa Blanca", escribió Wittes. "Comey entendió que la gente de Trump no tenía ni conocimiento ni respeto por la independencia de la aplicación de la ley. También consideró que debía cumplir continuamente la tarea de proteger al resto de la agencia frente contactos e interferencias inapropiados por parte de un grupo de personas que él no consideraba honorables".

Las historias sobre la relación entre Comey y Trump han salido casi todos los días desde que el presidente lo despidió del FBI la semana pasada. Un hecho que condujo incluso a que por algo de presión de la opinión pública, se nombrara un fiscal especial. Cuando este jueves en una conferencia de prensa se le preguntó si alguna vez le había pedido a Comey que no investigara a su exasesor de seguridad nacional Michael Flynn, Trump prefirió no responder y dijo: "No, siguiente pregunta".

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Wittes aseguró que hay dos incidentes específicos en los que se configuraron los intentos de Trump de "comprometer (a Comey) o de implicarlo" al exponerlo como alguien demasiado cercano al presidente.

El primero fue cuando Trump invitó a los funcionarios encargados de las agencias de seguridad al Salón Azul para expresarles su agradecimiento por el trabajo que desempeñaron en la toma de posesión, ocurrida pocos días antes. Comey se mostró reacio a asistir, según Wittes, e hizo todo lo posible para no tener ninguna conversación personal con Trump, incluso cuando éste lo buscara. En un momento dado, continúa Wittes, Comey se ubicó de tal manera para que su chaqueta azul se mezclara con las cortinas azules de la sala, en un esfuerzo por evitar que Trump no lo notara.

Pero su táctica no tuvo éxito. Momentos después, el presidente lo llamó por su nombre propio, dando lugar a un saludo que fue capturado por las cámaras.

"Comey tomó el camino más largo, me contó, decidido a que no hubiera un abrazo. De por sí ya era malo para él estar ahí y tener que darle la mano, él enfáticamente no quería ninguna demostración de afecto", escribió Wittes. Trump lo abrazó de todos modos.

Trump abrazó a Comey durante una sesión fotográfica en la Casa Blanca poco después de su posesión.

"Comey estaba disgustado y consideró el episodio como un intento físico de mostrar cercanía y calidez de una manera calculada para comprometerlo ante los demócratas que ya desconfiaban de él".

Wittes también compartió la opinión de Comey sobre una llamada telefónica que el director del FBI había tenido con el presidente, que Comey describió como "rara por lo poco sustanciosa que fue" e incluyó "una corriente subterránea según la cual Trump trataba de hacerle besar el anillo".

Wittes también expone alguna posible tensión entre Comey y el vicesecretario de Justicia Rod Rosenstein, quien le recomendó a Trump el despido.

"Sus reservas eran palpables. 'Rod' es un superviviente", dijo", recuerda Wittes. "Y no se puede sobrevivir mucho en los gobiernos sin hacer concesiones. Así que tengo mis preocupaciones", cita Wittes a Comey.