(CNN) - El presidente Trump quiere permitir que las grandes empresas exploradoras de petróleo perforen en el frágil refugio de vida silvestre del Ártico de Alaska.

El refugio nacional de vida silvestre de 19 millones de acres se ha cerrado a la exploración de petróleo desde 1980 debido a las preocupaciones sobre el impacto en la vida de los caribús de la región, los osos polares y otros animales.

Pero Trump, que ha prometido flexionar los músculos energéticos de Estados Unidos, quiere cambiar eso. La propuesta de presupuesto de la Casa Blanca hace énfasis en que se recauden casi 2.000 millones de dólares en ingresos durante la próxima década mediante la venta de arrendamientos de petróleo y gas en una rica sección sección rica en petróleo del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico (ANWR, por sus siglas en inglés).

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Abrir el refugio de Alaska a la perforación requiere una acción del Congreso y los ecologistas ya prometen una fuerte oposición. Dado los altos costos involucrados, no está claro que que las grandes empresas exploradoras quisieran perforar el desafiante terreno de Alaska en el mundo actual de los bajos precios del petróleo.

Pero con los republicanos en control del Congreso, esos argumentos pueden no tener mucha influencia.

"Es una cosa viva y real. Para los republicanos, es un grito de protesta similar al de Keystone", dijo Joe McMonigle, quien fue el jefe de gabinete del Departamento de Energía bajo el gobierno del presidente George W. Bush.

McMonigle, analista de política energética de Hedgeye Potomac Research, predijo que el Congreso aprobará la perforación en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico a través del proceso de reconciliación presupuestal, que requiere una mayoría simple para su aprobación.

Eso fue lo que ocurrió en 1995, pero el paquete de presupuesto fue vetado por el presidente Clinton.

Fotografía del 1 de abril de 1989 en la que se ve una operación de limpieza en el marco del desastre Exxon Valdez en Alaska. (Crédito: CHRIS WILKINS/AFP/Getty Images)

McMonigle, analista de política energética de Hedgeye Potomac Research, predijo que el Congreso aprobará la perforación en la ANWR a través del proceso de reconciliación presupuestal, que requiere una mayoría simple para su aprobación.

Eso fue lo que ocurrió en 1995, pero el paquete de presupuesto fue vetado por el presidente Clinton.

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Otros predicen que el apoyo público para preservar el refugio de Alaska volverá a bloquear el camino para perforar allí. "La apertura de la ANWR a la perforación tiene una probabilidad cercana al cero por ciento debido a la fuerte oposición de los grupos ambientalistas durante décadas", dijo Jason Bordoff, director del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

Los opositores notarán la ironía de un Trump que presiona para perforar en tierras protegidas cuando hay un excedente de petróleo sin explotar en la zona continental de Estados Unidos. La producción estadounidense, impulsada por la revolución del esquisto, se ha disparado en los últimos años y ha creado un exceso de petróleo global que incluso la poderosa OPEP está luchando para arreglar.

De hecho, el gobierno de Trump ha detenido el 'boom' petrolero de Estados Unidos como una razón por la que ahora es el momento de vender la mitad de la reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos, destinada a salvaguardar las emergencias.

Bordoff, exasesor del presidente Obama, señaló que las restricciones de la ANWR entraron en vigor pocos años después del embargo petrolero árabe que causó escasez de combustible.

"Si Estados Unidos restringiera el acceso a la ANWR durante épocas de escasez de petróleo, entonces es difícil imaginar que será derogada durante tiempos de abundancia", dijo.

Ambientalistas ya están manifestándose fuertemente, señalando que el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico sigue siendo uno de los pocos lugares que quedan en Estados Unidos no afectados por la actividad humana.

"Es una industria sucia que es propensa a fugas, derrames y catástrofes, y no puedes confiar en una industria como ésta con un ecosistema tan frágil", afirmó Athan Manuel, director del programa de protección de tierras del Sierra Club.

Manuel argumentó que el refugio sería dañado incluso si no hubiera un desastre como el infame del Exxon Valdez que derramó más de 10 millones de barriles de petróleo crudo frente a la costa de Alaska.

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Pero McMonigle no cree que los republicanos en el Congreso estén influenciados por esos temores. "Las preocupaciones ambientales son exageradas. No estamos hablando de minería a cielo abierto o algo que estropee el medio ambiente", aseveró, y agregó que incluso algunos demócratas moderados en el Senado podrían apoyar la legislación sobre la ANWR.

Fotografía del 3 de abril de 1989 en la que se ven varias nutrias muertas tras el desastre Exxon Valdez en Alaska. (Crédito: CHRIS WILKINS/AFP/Getty Images)

Pero no hay garantía de que la industria petrolera se precipite hacia Alaska si actúa el Congreso. Los precios son tan bajos hoy en día que es rentable perforar en pocos lugares en EE.UU. fuera de la cuenca del Pérmico, el supermercado barato del esquisto de Texas y Nuevo México. La perforación en Alaska, por el contrario, es notoriamente difícil y costosa de llevar a cabo.

"En última instancia será una decisión económica, y la economía allí puede ser un desafío", dijo Rob Thummel, un gestor de carteras de Tortoise Capital, una empresa de inversión centrada en la energía.

Thummel dijo que con el tiempo, si la demanda de petróleo sigue creciendo, podría tener sentido explorar en el refugio del Ártico. Pero incluso entonces, sólo las mayores empresas petroleras con los balances más fuertes serían capaces de soportar las enormes cantidades de tiempo y recursos requeridos. Eso incluiría a gigantes del petróleo como Chevron, BP y ExxonMobil, que fue dirigida previamente por el ahora secretario de Estado, Rex Tillerson. Últimamente, estos gigantes han hecho recortes de gastos.