Nota del editor: Dean Obeidallah, exfiscal, es el presentador de "El Show de Dean Obeidallah" en SiriusXM Radio, y columnista en The Daily Beast. Síguelo en @TheDeansreport. Las opiniones expresadas en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN) - Puede que Jared Kushner sea muchas cosas, pero definitivamente ingenuo no es una de ellas. Sin embargo, después del reportaje del Washington Post en el que se publicó que él mismo sugirió en una reunión en diciembre con el embajador ruso, Sergei Kislyak, que se creara un canal secreto de comunicación entre el equipo de transición de Trump y el Kremlin, muchos preguntaron abiertamente "¿podría Kushner ser tan ingenuo?". Lo escuchamos de expertos e incluso hasta de exagentes del FBI y la KGB.

Aunque los detalles exactos de lo que Kushner le dijo o no al embajador ruso todavía están siendo determinados, una cosa sí es cierta: Kushner no es ingenuo. El diccionario define "ingenuo" como una persona que es "inocente" y que muestra una "falta de experiencia, sabiduría o juicio".

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Aunque Kushner carece de la experiencia política de un asesor tradicional de la Casa Blanca, su conducta no puede de ninguna manera ser descartada como de simple ingenuidad. Es un abogado de 36 años y magnate de bienes raíces y medios de comunicación. Tras graduarse en Harvard, fue a la facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, una de las diez mejores escuelas de derecho de Estados Unidos, donde obtuvo un título de abogado y un MBA.

Incluso antes de graduarse de la facultad de Derecho, Kushner había comprado The New York Observer, un respetado medio, por 10 millones de dólares. Además, compró poco después 666 Fifth Avenue, un prestigioso edificio de oficinas de la ciudad de Nueva York, por 1.800 millones de dólares.

Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (Crédito: MANDEL NGAN/AFP/Getty Images)

Y está claro que Kushner jugó duro en el despiadado mundo de bienes raíces de Nueva York. Como informó el Washington Post este domingo, Kushner utilizó The Observer para perseguir a los que se interpusieron en su camino. Según una fuente del Washington Post, cuando un prestamista trató de frustrar los objetivos inmobiliarios de Kushner, este le dijo al editor del Observer que publicara una historia que revelara "detalles potencialmente embarazosos sobre ese prestamista poco cooperativo". Un exeditor del Observer señaló que Kushner quería un "trabajo" en contra de otro enemigo de negocios en una fecha posterior.

Kushner también usó sofisticadas estrategias financieras, así como todos los contactos que tuvo, entre ellos a su suegro Donald Trump, para salvar el 666 Fifth Avenue de una ejecución hipotecaria durante la Gran Recesión. En última instancia, hizo un trato con varios de sus principales acreedores que le permitió aliviar su carga de la deuda, ofreciéndoles una mayor participación en la propiedad, aunque fue capaz de mantener el control de la mayoría.

Ahora, además de las recientes revelaciones sobre un Kushner que acuñó la idea de un canal secreto de comunicación con el Kremlin, parece que el yerno presidencial también falló en revelar en su búsqueda de autorización de seguridad que se reunió en diciembre con el embajador ruso, así como con la cabeza de un banco estatal ruso que estaba bajo sanciones estadounidenses.

Sólo después de que los medios de comunicación hicieron pública esta omisión, Kushner modificó su formulario de aplicación para incluir estas reuniones.

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Y, este viernes, Reuters informó que Kushner tenía "por lo menos tres contactos previamente no revelados con el embajador ruso en Estados Unidos durante y después de la campaña presidencial del 2016". En respuesta a esta revelación, el abogado de Kushner, Jamie Gorelick, le dijo a CNN la noche del mismo viernes: "El señor Kushner participó en miles de llamadas en este período de tiempo". "Él no recuerda las llamadas como han sido descritas", añadió.

Un día antes, Gorelick afirmó que Kushner estaba dispuesto a comparecer voluntariamente ante el Congreso para compartir los detalles de las reuniones con el diplomático y el banquero ruso que originalmente no había incluido su solicitud de seguridad. Pero con la avalancha de atención de los medios de comunicación sobre el "Russiagate", es sorprendente el por qué Kushner ocultaría esta información en lugar de divulgarla y evitar una tormenta mediática.

Teniendo en cuenta la historia familiar de Kushner, es aún más sorprendente que se exponga a siquiera una pizca de maldad. Kushner es consciente de que a veces los ricos y poderosos realmente van a la cárcel en Estados Unidos. Eso se debe a que su padre, Charles, fue condenado a dos años en una prisión federal en el 2005 por evasión de impuestos, al hacer contribuciones ilegales a campañas y manipular a un testigo. El Jared de sólo 23 años no solo vio a su padre ir a la cárcel, sino que lo visitó cada fin de semana en el centro penitenciario de Montgomery, Alabama.

¿Ingenuo? No, esa no es la palabra que me viene a la mente cuando pienso en Jared Kushner.