(CNN Español) – José Vélez es un programador colombiano que creó un software para realizar pagos por internet hace 15 años. Su sueño era tener una gran empresa de tecnología. “Una empresa que fuera un ícono en la región”, cuenta Vélez. Para eso, hace ocho años se dio cuenta que debía ir más allá de Colombia y comenzar un proceso de expansión, a pesar de que contaban prácticamente con 80% del mercado local.

Esa cifra llamó la atención de Naspers, empresa sudafricana que invirtió en el proyecto y ayudó a que hoy PayU sea una plataforma de pagos que le permite a empresas y personas con página web recibir pagos por internet. Opera en siete países de América Latina y 16 a nivel mundial.

¿Qué te ha aportado esta sociedad?

El principal aprendizaje que yo he tenido es que hay que pensar en grande. Que uno no puede pensar en un único país. Incluso a veces me cuesta trabajo porque Naspers piensa todavía más en grande que yo.

¿Qué les aportas tú?

Primero, el hecho de que yo tenga un background técnico es valioso porque en el equipo directivo no hay muchos otros ingenieros y cuando se necesita una opinión sobre cómo desarrollar un producto o sobre qué es lo que está pasando en el mercado en términos de tecnología mi opinión aporta a la discusión. Y yo creo que en PayU también hemos aportado porque PayU hace unos años se dio cuenta de que existía una oportunidad muy grande de mercado en ofrecer medios de pago alternativos. No todas las personas tienen acceso a las tarjetas de crédito que América Latina y nosotros tenemos una gama de opciones muy grande de medios de pago alternativos. Nosotros le permitimos hoy en día a las personas que ni siquiera tienen una cuenta bancaria hacer transacciones por internet.

¿Cómo ve su operación el consumidor?

Cuando procesamos el pago, nuestro logo generalmente aparece en la pantalla donde se digitan los datos, o cuando enviamos el mail de confirmación de la transacción. Porque creemos que es importante que esos consumidores empiecen a conocernos y empiecen a tener una relación de confianza con nosotros. Yo creo que PayU a futuro va a dejar de ser una empresa puramente transaccional de procesar pagos por internet y vamos a entrar al mundo de los servicios financieros, de los servicios bancarios, a nivel global.

¿Te quita el sueño este tema de la seguridad? ¿Le quita el sueño a los consumidores y a los comercios ese tema hoy en día?

La seguridad evidentemente es muy importante. Es algo que casi que damos por hecho porque si no, no podríamos funcionar. Pero vamos más allá. Lo que hemos encontrado nosotros es que los consumidores, más que miedo a otorgar sus datos financieros en internet, tienen un poco de desconfianza del comercio. De que ese comercio entregue el producto a tiempo o de que el producto llegue en buenas condiciones. Entonces también trabajamos mucho en que esa primera experiencia con un comercio afiliado a nosotros sea buena.

¿PayU también ha tenido pesadillas con ese tipo de temas en el pasado?

Hace muchos años nos pasó que fuimos víctimas de un fraude y tomamos la decisión de desarrollar una tecnología que nos permitiera controlar el peligro al máximo y eso es lo que nos ha diferenciado en buena medida y lo que permitió que en Colombia tuviéramos una participación de mercado tan grande. Desarrollamos una tecnología que permite analizar las transacciones que están llegando en tiempo real y detecta si hay algo extraño en esas transacciones e inmediatamente si hay algo extraño, genera una alerta. Y tenemos un equipo de personas que todo el tiempo, los siete días de la semana, están monitoreando las transacciones. También hacemos pruebas periódicas en nuestro sistema, contratamos hackers “buenos” para que intenten entrar en nuestro sistema así llegan a detectar cualquier problema e inmediatamente lo solucionamos.

Uno se imagina que empresas como esta tienen muchísimas informaciones o secretos que guardar. ¿Es así?

No creo. Lo que está pasando con el internet es que a alguien se le ocurre una idea en China y a los dos meses está saliendo una empresa que hace lo mismo en Estados Unidos. Hoy en día no juegan tanto rol los secretos industriales. Sí a qué velocidad puedes innovar, a qué velocidad te puedes mover, cómo haces para mantener contentos a tus empleados y que sigan trabajando contigo y no se vayan a trabajar con la competencia. Las ideas están fluyendo. Internet está dándole acceso a millones de personas, esa es la revolución de la información y hoy en día el reto de la empresa es: ¿cómo innovo más rápido que mis competidores?

¿Cómo empezó haciendo dinero PayU y cómo hace dinero hoy día?

Cuando PayU nació, la verdad es que no había transacciones. Entonces nosotros encontramos un modelo de negocio muy bonito y es que cobrábamos una inscripción y cobrábamos una anualidad. Hoy en día nuestra principal fuente de ingresos son las comisiones que cobramos por procesar un pago. Hoy en día procesamos millones de transacciones mensuales. A nivel mundial estamos procesando más de 300 millones de transacciones. O, es decir, unas 800.000 o 850.000 diarias.

Si fuera una persona, ¿en qué etapa dirías que está PayU?

El mundo está cambiando mucho, las personas quieren comprar por internet, no quieren desplazarse. Los servicios financieros están cambiando, las empresas que tienen acceso a información privilegiada pueden empezar a ofrecer productos muy atractivos para los consumidores, para los comercios. Entonces yo creo que es un adolescente que se empieza a independizar, que tiene una oportunidad enorme en su vida y lo que me desvela a mí es no aprovechar esa oportunidad. No me enfoco tanto en los problemas, no me enfoco tanto en los riesgos. Me enfoco mucho más en cómo hago para no desperdiciar esta oportunidad que tenemos hoy en día.

¿Cuál es la respuesta?

La respuesta es trabajo incansable. Trabajo prácticamente los 7 días de la semana. Y ser innovadores. Yo creo que el espíritu emprendedor, esa semilla original de inventarse una nueva solución a un problema, no se puede perder. Y es muy fácil perderla. Cuando empieza a crecer, empiezan a haber retos muy grandes como manejar el presupuesto, problemas legales, algunos temas con los empleados... Y uno se puede olvidar que los clientes están esperando que haga algo nuevo, haga algo mejor e innove.

Tú tienes un título de CEO, pero eres un programador de corazón, ¿no es así?

Es así. Añoro las épocas en que programaba. Desafortunadamente ya no me queda mucho tiempo, pero todavía por ahí en el sistema en algunas partes del código, aparece escrito “por José Vélez” y los ingenieros me molestan todavía porque dicen “Ahhh, esta es la parte del código que no funciona bien”. Programar es un arte y yo siempre me he sentido un poquito incomprendido porque es un arte que no lo entiende todo el mundo si no prácticamente los ingenieros, no más. Cuando miras un código, te das cuenta si ese código tiene estética, si tiene sentido, si es elegante, si es armonioso. Un buen código es sencillo, es fácil de entender. Y una de mis frustraciones es que explicarle eso a alguien es muy difícil. Cuando yo todavía programaba a veces desarrollaba códigos que me enorgullecían y llegaba a mi casa a contarles a mis padres o a mi novia y no me entendían.

Un buen código es aquel que…

Un buen código es aquel que es fácil de entender, sencillo.

Y uno que es una obra de arte...

Una obra de arte en el código es un código que en cinco líneas puede hacer lo que otro código haría en 100.000.

Hoy en día el reto de la empresa es: ¿cómo innovo más rápido que mis competidores?

José Vélez, CEO y fundador de PayU Latam