(CNN) - Harry Reid, el exlíder democrático en el Senado, recientemente hizo un comentario sobre la avanzada edad de los candidatos más destacados de su partido que podrían ser candidatos en las elecciones presidenciales de 2020.

“Tenemos a (Elizabeth) Warren, ella tendrá 71; (Joe) Biden, tendrá 78. Bernie (Sanders) tendrá 79 años”, dijo Reid. “Al parecer tendremos a un viejo en casa”.

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La cara del Partido Demócrata era considerablemente más joven hace medio siglo cuando el joven John F. Kennedy, de 43 años, golpeó el establishment e inventó la política presidencial moderna.

Y la campaña presidencial de Kennedy empezó justo después de su cumpleaños número 40.

“Hubo una búsqueda constante por la presidencia que duró cinco años”, dijo Thomas Oliphant, quien junto a Curtis Wilkie escribió un nuevo libro sobre este tema.

Los dos exreporteros del Boston Globe argumentan que la campaña de JFK fue mucho más larga que el año que describió Teddy White en el libro “The Making of the President 1960”, un clásico del periodismo político que ganó un premio Pulitzer.

El libro The Road to Camelot: Inside JFK's Five-Year Campaign (El camino a Camelot: Al interior de los cinco años de campaña de JFK) empieza con un “paro cardiaco consecutivo”. En 1955, el presidente Dwight D. Eisenhower y el líder democrático en el Senado Lyndon B. Johnson (LBJ) acababan de sufrir ataques cardiacos cuando Joseph Patrick Kennedy elaboró el plan. El padre del futuro presidente le dijo a Johnson: “Con Eisenhower hospitalizado, la arquitectura de la elección de 1956 cambió. Deberías postularte a la presidencia. Me aseguraré que a tu campaña nunca le falte financiación. Y mi hijo será tu compañero de fórmula”.

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Johnson nunca tomó la oferta. Pero en la convención demócrata en la que se nominó a Adlai Stevenson formalmente se consideró a JFK para que fuera el vicepresidente. Y aunque Kennedy nunca fue aceptado, en ese momento empezó a buscar su postulación presidencial, recolectando información sobre cada persona que llegara a su órbita, creó los Kennedy clubs y guió sus actitudes públicas a través de su fe católica.

El libro cita a Larry O'Brien, un estratega político de Kennedy, quien expresó su sorpresa de que el senador de Massachusetts siguiera su camino sin protesta en las bases.

“Kennedy fue capaz de trabajar sin oposición durante meses de nominación, al menos en lo que respecta a la política estadounidense de base”, dijo O’Brian. “Los columnistas de Washington seguían escribiendo sobre el genio político que era Lyndon Johnson, y nosotros seguíamos asegurando delegados”.

El libro argumenta que el catolicismo de Kennedy le ayudó más de lo que le hizo daño en el colegio electoral. Lo mostró más ‘coqueto’ con los segregacionistas del sur, intercambiando cartas con George Wallace. Y reveló que la propia guía de Kennedy mostró que los debates de otoño no eran lo que parecían. Kennedy demostró que mientras los electores pensaban que él lucía mejor que el sudoroso Richard Nixon, la subyacente carrera presidencial no había cambiado perceptiblemente su estrecha realidad.

¿Cómo consiguió LBJ el trabajo de vicepresidente?

El libro ofrece nuevos detalles sobre cómo Johnson terminó como vicepresidente luego de que Kennedy asegurara su nominación.

Durante la campaña, Kennedy había operado bajo el supuesto de que Johnson nunca podría aceptar ser el número dos en el tarjetón. La nominación como vicepresidente iba ser para el senador Stuart Symington y “entonces todo cambió”, dice Wilkie.

“Hubo un caos luego de media noche cuando Kennedy estaba comiendo cereal. Dave Powers (un asistente de Kennedy) recibió un mensaje de Johnson que decía: “LBJ ahora significa Let’s Back Jack” (Volvamos Jack).

JFK y su padre discutieron si Johnson debía estar en el boleto electoral. Entones decidieron que no lo querían. “La cuestión era de confianza”, dijo Oliphant. “Pero aún así, necesitaban una manera de aplacar al poderoso texano si no lo seleccionaban, pero no hallaron la manera”.

“Hasta hace un par de años, no tenía ni idea que John Kennedy rechazó a Lyndon B. Johnson casi hasta dos horas antes de elegirlo como compañero de fórmula”, dijo Oliphant. “Estos pedazos de historia son apenas profundos, secretos oscuros. Han estado ocultos a la vista de todos durante décadas, sobre todo en la Biblioteca Presidencial Kennedy”.

“Pero muchas de estas cosas apenas se han visto", agregó Oliphant.