(CNN) – En medio de recientes grafitis y ataques por motivos raciales, una iglesia negra en Greenville, Carolina del Sur, compartió un momento de humanidad muy necesitado.

El reverendo Michael Sullivan, de la Iglesia Presbiteriana de Nicholtown, asegura que le conmovió una carta anónima que llegó a la iglesia… junto con una donación considerable.

“Soy blanco y solía ser un terrible racista”, se lee en la carta. “… Debido a las enseñanzas de Cristo estoy impactado por mis antiguos pensamientos y palabras”, añade la misiva.

Y la nota no se quedaba sólo en palabras: incluía un cheque por 2.000 dólares.

“Envío esta donación como una disculpa sincera a la comunidad afroestadounidense, como una señal del amor de Dios por ustedes y un signo de mi amor por ustedes también”, explica la carta.

Sullivan le aseguró a la afiliada de CNN WSPA que sí cree en las palabras del donante anónimo y que espera que el gesto le demuestre a otros que el amor y la comprensión puede imponerse, así como el hecho de que las personas pueden unirse a pesar de la fealdad en el mundo.

“No me importa si estamos hablando de negros o de blancos, de cristianos o islámicos”, sostuvo Sullivan. “Si podemos oír el corazón de este hombre como si fuera el corazón que nos representa a todos, creo que todos podríamos ser mejores”, insistió.

El reverendo también espera que el autor anónimo de la misiva y de la donación se presente en algún momento, pero hasta entonces el pastor informó que el dinero será destinado a programas para jóvenes y a los costos de la iglesia.

“Cuando leí la carta dije: ‘wow, mira cómo obra Dios’”, explicó Sullivan.

El mensaje del donante anónimo también habla de los milagros.

“Si algunas buscaste evidencia de que Jesús y el Espíritu Santo están vivos ahora mismo y que los milagros, como en los tiempos bíblicos, aún existen: esta es la prueba”, indica la carta.

Queda en manos de los lectores decidir qué tipo de “milagro” se está discutiendo en este caso: el verdadero bien que unos pocos miles de dólares inesperados pueden hacer por una iglesia, o la simple idea de que un corazón realmente puede cambiar para ser mejor.