(CNN) - El bromance favorito del mundo está de vuelta.

El expresidente de Estados Unidos Barack Obama y el primer ministro canadiense Justin Trudeau salieron a cenar la noche del martes en Montreal.

El ya viral encuentro incluyó todos los elementos románticos que los fanáticos de Trubama (¿Obdeau? ¿Barstin? ¿Jurack?) hubieran soñado: una cabina íntima en un restaurante, largas miradas a los ojos, probablemente elementos del Servicio Secreto afuera de la puerta...

La pareja incluso se dio un largo abrazo al final de la velada.

Los rumores decían que la pareja favorita de la política internacional se había separado el mes pasado, en la cumbre del G-7, cuando fotos de Trudeau con el recién elegido presidente francés Emmanuel Macron sugerían que había un nuevo líder transnacional en la vida del primer ministro canadiense.

Macron y Trudeau (¿Macréau? ¿Trucron?) dieron paseos con el paisaje italiano de fondo, haciendo pausas para compartir ideas y hablar sobre los problemas del mundo frente a una brillante vista del mar Jónico. Sus persistentes miradas de admiración y apretones de manos aparentemente no incómodos hicieron al mundo dejó escapar un suspiro colectivo.

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Y mientras Trudeau y la relación en ciernes con Macron nos dio un descanso muy necesario de los titulares políticos, las fotos se tiñeron de nostalgia y recuerdos agridulces del bromance norteamericano que parecía haberse desvanecido.

Después de todo, Obama fue reemplazado en la Casa Blanca por el presidente de Trump, con quien Trudeau hasta ahora parece tener mucha menos... química.

El discurso de Obama en Montreal les dio la oportunidad de reunirse y hablar de objetivos políticos. Más importante aún, aplacó todos nuestros anhelos por la relación perdida de esta fotogénica pareja.