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(CNN Español) – Los votantes británicos propinaron un duro golpe a la primer ministra, Theresa May, acabando con su mayoría parlamentaria en una elección que se suponía iba a reforzar su poder.

El partido Conservador obtuvo 316 asientos, 12 menos que en las elecciones pasadas, mientras el Partido Laborista se coloca con 261, un impresionante resultado con 31 asientos más de los que tenía.

Ningún partido en el Parlamento británico logró la mayoría. Cuando ningún partido obtiene 326 escaños se habla de un Parlamento sin mayoría absoluta, lo que implicaría que un gobierno no obtendrá los suficientes votos para aprobar leyes a las que se opongan otros miembros del órgano legislativo.

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Esto es una gran derrota para May, quien llamó a la elección anticipada con el objetivo de obtener una mayoría más amplia.

May argumentó que necesitaba un mandato mayor para fortalecer su posición en las negociaciones del brexit con la Unión Europea. Ahora el tono de las conversaciones del brexit, preparadas para comenzar en tan sólo 10 días, e incluso la propia posición de May están en el aire.

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Después del resultado de las elecciones en su circunscripción de Maidenhead, May dio un discurso vacilante: "En este momento, más que nada, este país necesita un periodo de estabilidad", dijo, lo que sugiere que podría intentar formar un gobierno incluso si su partido pierde la mayoría.

Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, dijo que los primeros resultados mostraron que May había perdido su mandato y pidió que renuncie.

"La gente ha dicho que ya ha tenido bastante de política de austeridad", dijo, repitiendo sus promesas de campaña para presionar por una mejor financiación para la salud y la educación.

En los círculos conservadores se hablaba de que May podría tener que renunciar, menos de un año después de llegar al cargo tras la renuncia de David Cameron después del referéndum del brexit.

Sin embargo, la primera ministra irá a Buckingham Palace para comunicar a la reina Isabel que buscará formar gobierno.

El exministro de Finanzas George Osborne aseguró que ahora hay un "gran signo de pregunta" sobre el liderazgo de Theresa May en el Partido Conservador. Cuando habló con la afiliada de CNN ITV News aseguró que el manifiesto del partido –o la plataforma de políticas– era un "desastre total", describiéndolo como "uno de los peores manifiestos en la historia". Osborne fue canciller bajo el gobierno del ex primer ministro David Cameron, pero decidió retirarse de la política para estas elecciones.

Hubo sorpresas en otros lugares: en Escocia, el Partido Nacional Escocés estaba en curso de cosechar pérdidas significativas. El exlíder escocés Alex Salmond perdió su asiento, ya que el partido conservador logró algunas extrañas victorias en Escocia.

El anti-brexit Partido Liberal Demócrata no logró sus resultados esperados. El ex vice primer ministro Nick Clegg, y exlíder del partido, perdió su escaño por Sheffield Hallam. Tim Farron, el actual líder, conservó su asiento por una estrecha mayoría.

La secretaria del Interior Amber Rudd, una de las aliadas más cercanas de May, apenas retuvo su asiento por Hastings y Rye, quedando poco más de 300 votos por delante del candidato laborista.

Los comentaristas coincidieron en que los resultados fueron malos para la primera ministra. "Esto es un desastre para su autoridad personal sobre el país y el Partido Conservador, sobre todo porque ha centrado toda esta elección en su liderazgo 'fuerte y estable'", escribió Jane Merrick a CNN. "Ella convirtió la elección en un referéndum sobre Theresa May y ha perdido".

El resultado parecía determinado a sumir al Reino Unido en otro período de incertidumbre política. La libra cayó en los mercados de divisas tras los resultados.

Un desastre para May

El resultado es un desastre personal para May, que apostó su autoridad a la elección. Ahora parece que sólo puede permanecer en el poder apoyándose en el respaldo de uno o los dos partidos unionistas en Irlanda del Norte, el DUP y el UUP.

Sin embargo, algunos parlamentarios conservadores, furiosos por haber sido forzados a una campaña prematura e innecesaria, comenzarán a exigir que renuncie.

Es posible que haya un desafío a su liderazgo tan pronto como este viernes o el fin de semana, con parlamentarios pro-brexit como Boris Johnson, el secretario de Asuntos Exteriores, y David Davis, el secretario para el brexit, señalados como posibles rivales.

Éxito para los laboristas

Si bien es importante recordar que el Partido Laborista no ha ganado estas elecciones, su logro es considerable.

Hay más que el brexit en el juego, sin embargo. El manifiesto -programa político- de Corbyn fue un despliegue de políticas de izquierda: impuestos más altos, pero más dinero para el Sistema Nacional de Salud, escuelas y estudiantes universitarios, así como la renacionalización de algunas industrias clave.

El manifiesto conservador, por el contrario, marcó un punto de inflexión: se incluyó una sacudida en los fondos para el cuidado de ancianos, que los oponentes calificaron de "impuesto a la demencia", una etiqueta que pegó y provocó que May tuviera que anunciar ajustes a toda prisa.

Dos ataques terroristas, en Manchester el 23 de mayo y en Londres el 3 de junio, provocaron un gran debate acerca de la seguridad nacional. Esto debería haber beneficiado a May, exsecretaria del Interior, y dañado a Corbyn, quien en el pasado ha expresado su apoyo al IRA y Hamas. Sin embargo, May se enfrentó a acusaciones por los recortes a la policía durante su período como secretaria y el laborista no pareció sufrir en este tema.

Cómo podrían derivar las conversaciones del 'brexit'

Una de las muchas cuestiones clave para los próximos días será qué enfoque se toma en las negociaciones del brexit, incluso si May se mantiene como primera ministra.

Ella había prometido un "Brexit duro" si al Reino Unido no le gustaban los términos del divorcio negociado con la UE. Se comprometió a sacar al país del mercado único, cambiando radicalmente la relación del país con uno de sus principales socios comerciales.

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