Washington (CNNMoney) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene que cubrir aproximadamente 1.100 puestos de primer nivel en su gobierno.

Hasta ahora, solo ha nombrado a 111 de ellos.

Ningún presidente de la historia moderna de EE.UU. ha estado tan rezagado en nombrar jefes de agencias, secretarios asistentes, embajadores y otros cargos fundamentales de liderazgo que requieren la aprobación del Senado.

Hasta este martes, solo 41 de los 111 candidatos de Trump habían sido aprobados por el Senado, según datos compilados por Partnership for Public Service, una organización independiente sin fines de lucro que ha hecho un seguimiento de los nombramientos presidenciales desde 1989.

En los primeros cuatro meses de sus gobiernos, los expresidentes Barack Obama y George W. Bush designaron a más de 200 personas cada uno, y más de la mitad fueron aprobados por el Senado.

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La imposibilidad de llenar estos altos cargos socava la capacidad del presidente para cumplir con su agenda política, que incluye su ambicioso plan de reforma fiscal y su promesa de revisar el programa de atención de salud. Sin un liderazgo clave que esté en firme, las agencias pueden quedar sin timón.

La escasez de personal se produce a medida que la Casa Blanca está lidiando con una investigación sobre el supuesto papel de Rusia en las elecciones de 2016. Cuanto más tarda el Gobierno en ocupar los puestos más altos, más se arriesga a no cumplir con sus necesidades de personal.

“Incluso si comenzaran a nombrar a las personas al ritmo deseado, ahora están compitiendo contra otras prioridades legislativas”, dijo Max Stier, presidente de Partnership for Public Service, citando el aumento del límite de la deuda, la reforma tributaria y la asistencia sanitaria. “Cuanto más esperen, más difícil será”.

Este lunes, el presidente culpó a los demócratas de frustrar sus esfuerzos para ocupar los cargos de su gobierno.

“Los demócratas tardan una eternidad en aprobar a mi gente, incluyendo a embajadores. ¡No son más que OBSTRUCCIONISTAS! Queremos aprobaciones”, tuiteó Trump.

El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, increpó el reclamo del presidente este lunes, al decir que es culpa de él que cientos de puestos no hayan sido llenados. Pero la portavoz de la Casa Blanca, Lindsay Waters, aseguró que “solo uno de cada tres (nominados) ha sido confirmado por el Senado”.

De hecho, el Senado ha tomado un promedio de 44 días para confirmar cada nombramiento de Trump, el ritmo más lento en la historia. Las selecciones del expresidente Barack Obama tuvieron un récord previo de 32 días.

Sin embargo, parte de la culpa recae en la Casa Blanca, que tuvo un comienzo lento en su campaña de contratación en enero pasado, según entrevistas con más de una docena de exfuncionarios del Gobierno, cabilderos y ejecutivos familiarizados con el proceso.

“Trump puede criticar al Senado todo lo que quiera”, dijo Christopher Lu, subsecretario del Departamento de Trabajo durante el gobierno de Obama, y profesor emérito de la Universidad de Virginia. Pero “él tiene gran parte de la culpa”, señaló, por la “mala planificación de la transición” del Gobierno.

Algunas de las principales selecciones del presidente se han retirado después de haber sido designadas. Entre ellas: Andrew Puzder, como secretario de Trabajo, y Jim Donovan, para servir como el segundo a cargo en el Departamento del Tesoro. Vincent Viola y Mark Green declinaron convertirse en el próximo secretario del Ejército. Y Todd Ricketts también retiró su nombre para ser subsecretario de Comercio.

El lento ritmo de implementación de los nombramientos políticos en puestos es emblemático de un problema mucho más amplio en el Gobierno, que los expertos sostienen no estaba listo para iniciar una campaña de contratación. En total, el presidente tiene cerca de 4.000 contrataciones por hacer, incluyendo las 1.100 que requieren la confirmación del Senado.

“Es una falla de comprensión de las necesidades operativas del Gobierno”, opina Stier, quien trabajó con la campaña de Trump en los potenciales nombramientos. “Creo que no se reconoció que dirigir una campaña exitosa requeriría de un enfoque diferente en gestionar un gobierno exitoso versus un negocio exitoso”.

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Varias agencias, incluyendo la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Comercialización de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés), están ahora operando sin Consejos completos, lo cual debilita efectivamente su capacidad de progresar sobre la promesa de campaña de Trump de relajar las regulaciones financieras.

Y aquellos que están en puestos temporalmente están limitados por el poder que pueden ejercer. A menudo también enfrentan una reticencia entre los sustitutos a tomar decisiones de largo plazo.

En el Departamento de Estado, solo siete personas confirmadas por el Senado han ocupado su puesto, incluyendo al secretario de Estado, Rex Tillerson y a sus dos subsecretarios, además de Nikki Haley, la representante de Estados Unidos en Naciones Unidas.

Bill Clinton había llenado 34 puestos en el Departamento de Estado a esta altura de su gobierno, y George W. Bush había ocupado 25, según Partnership for Public Service.

Aunque el personal constante a largo plazo es clave, los funcionarios extranjeros observan los nombramientos políticos como aquellos con la capacidad de ejecutar las políticas del presidente. Actualmente faltan, en el Departamento de Estado, los subsecretarios que supervisan el control de armas, la seguridad diplomática y los asuntos políticos, por solo nombrar a algunos.

Vacantes similares pueden encontrarse en el Departamento de Defensa, en el que Trump ha nominado a una docena de personas, menos de la mitad de las que Obama había presentado para estas mismas fechas. De los 24 individuos nombrados por Obama, 16 fueron confirmados por el Senado cuatro meses después de su toma de posesión, en comparación con los cinco que Trump ha conseguido que sean aprobados.

El Departamento del Tesoro también está teniendo dificultades con el personal en sus filas, mientras trata de cumplir con la ambiciosa agenda económica del presidente.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, un exbanquero de Goldman Sachs, actualmente se apoya en cuatro consejeros y personal de largo plazo para llenar el vacío en la agencia. El presidente ha nombrado a nueve individuos para puestos clave que supervisan la política económica, los asuntos internacionales y el financiamiento del terrorismo, quienes todavía están aguardando la confirmación del Senado.

“Claramente, no pueden conseguir que sea aprobada la gente que quieren”, dijo un alto ejecutivo de un importante grupo de comercio y negocios.

Una portavoz del Tesoro señaló que la agencia ha hecho “progresos significativos” en la conformación de su equipo. “Tenemos casi dos tercios de nuestros nominados políticos de alto rango designados o ya en su puesto”, dijo.

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Hay muchas razones detrás de la contratación lenta.

En el Capitolio, los republicanos culpan a los demócratas de que la aprobación de los nominados avance lentamente.

“Ellos han impuesto continuamente obstáculos procesales contra las designaciones sin otra razón que la de estancar las confirmaciones, lanzando más tácticas de obstrucción contra el gabinete de este presidente que contra cualquier otro en la historia”, dijo el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, el mes pasado.

Sin duda, una causa de la ralentización proviene de problemas sistémicos en el proceso de nominación de Washington.

La Casa Blanca está sometiendo a los candidatos a un riguroso proceso de selección, que una persona familiarizada con el tema describió como “brutal”. Dicen que el proceso ha desalentado a varios candidatos, especialmente a aquellos que provienen de la industria bancaria con profundos lazos financieros.

“Fue bastante malo durante el gobierno de Obama, pero se ha vuelto cada vez peor”, dijo un abogado bancario, quien señaló que conoció al menos a dos personas que abandonaron el proceso debido al duro escrutinio.

Pero los expertos afirman que el gobierno de Trump también está frenando las cosas.

Funcionarios internos citan lo que llaman la ‘regla nunca Trump’, que bloquea a potenciales candidatos que han criticado al presidente.

“Incluso si eres republicano, el Gobierno quiere asegurarse de no seas un ‘nunca, nunca Trump’ ”, dijo otro abogado. “Es lo único peor que ser demócrata”.

La Casa Blanca de Trump también ha asumido un papel sin precedentes en la selección no solo de los secretarios de gabinete y de sus subsecretarios, sino también de funcionarios nombrados políticamente, de nivel medio. La incapacidad de los altos funcionarios del Gobierno para llegar a acuerdos ha frenado el proceso. A menudo se requiere una luz verde de la Casa Blanca para la mayoría de los nombramientos políticas.

El escrutinio más estricto de la Oficina de Ética Gubernamental (OGE, por sus siglas en inglés), dirigida por Walter Schaub y que se ha enfrentado repetidamente con la Casa Blanca, también ha incrementado el cuello de botella. Algunos han sugerido que la complejidad de las participaciones financieras de los individuos ha llevado a la agencia a tomarse más tiempo para despejar a los nominados de enredos éticos.

En un correo electrónico enviado este miércoles, Schaub dijo a CNNMoney que el factor principal de la rapidez con que un candidato puede ser aprobado se basa en la capacidad de respuesta de cada individuo.

“La OGE no puede revisar los informes que no ha recibido de la Casa Blanca”, dijo Schaub. “Sin embargo, hemos aprobado los que hemos recibido con más rapidez que durante la última transición, en el 2009. Es un logro impresionante porque los informes son más complejos esta vez”.

Los observadores advierten que si el ritmo actual persiste, la presidencia de Trump se enfrentará a mayores dificultades para cumplir sus promesas políticas.

“Tarde o temprano debes tener a tu propia gente”, asegura Oliver Ireland, socio de la firma de abogados Morrison Foerster y exfuncionario de la Reserva Federal. “Si estamos aquí el próximo año y todavía estamos en el hoyo, entonces tendremos verdaderos problemas”.