(CNN) - Para los funcionarios cubanos que luchan contra el tráfico de drogas, la amenaza del gobierno de Donald Trump de revertir el descongelamiento de las relaciones entre Estados Unidos y la isla llega en un momento muy peligroso.

En entrevistas inusuales, dos funcionarios cubanos a cargo de la lucha contra las drogas le dijeron a CNN que han visto un incremento en el narcotráfico mientras la cooperación estadounidense al parecer está en vilo.

Los funcionarios, ambos del Ministerio del Interior de Cuba, dijeron que desde que el presidente Barack Obama terminó con la "ley de pies secos, pies mojados", que les daba a los cubanos un tratamiento inmigratorio preferencial, los contrabandistas que alguna vez transportaban cubanos hacia Estados Unidos a bordo de lanchas de alta velocidad, ahora están llevando cada vez más drogas a través del estrecho de la Florida.

Funcionarios de la Policía cubana y guardias costeros descargan 25 sacos de marihuana, en febrero de 2005, en Las Tunas, al oeste de Cuba.

“Ha habido un reajuste”, le dijo el coronel Héctor González Hernández, jefe de la Dirección de Lucha contra la Droga. “Tenemos evidencia de que las redes criminales están pasando del tráfico de humanos al tráfico de drogas o ambos al mismo tiempo”.

En lo que va de 2017, las autoridades de Cuba han decomisado o recuperado cerca de tres toneladas de marihuana y cocaína, una cantidad que representa más del triple de la droga decomisada durante los primeros seis meses del año pasado.

‘Estamos esperando para ver qué pasa’

Al mismo tiempo, los funcionarios cubanos dijeron que dos reuniones con su contraparte estadounidense -programadas para este año, en las que se tenía planeado discutir el tráfico de drogas- fueron canceladas o pospuestas mientras el gobierno de Trump se prepara para revertir el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, cuyas relaciones se descongelaron durante el gobierno de Barack Obama.

“Estamos esperando a ver qué pasa”, dijo el coronel Víctor López Bravo, de la Guardia Costera de Cuba y de la Patrulla Fronteriza, sobre las reuniones en las que las autoridades de los dos países discuten tácticas y comparten inteligencia.

“Depende de Estados Unidos anunciar e invitarnos a la próxima reunión. Esperamos que ocurra porque realmente beneficia a los dos países”, dijo.

Se espera que Trump anuncie este viernes, en un discurso en Miami ante una multitud anticastrista, que revertirá parte de las medidas de apertura con Cuba del gobierno Obama, el más importante mejoramiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en décadas.

La política de Trump con Cuba está siendo finalizada, dicen funcionarios estadounidenses, pero se espera que vuelva a una línea más dura con la isla y acuse a su gobierno de abusos de los derechos humanos.

Una medida que aún está siendo considerada, según una fuente de la Casa Blanca, es prohibir que funcionarios del Gobierno de Cuba y miembros del Partido Comunista visiten Estados Unidos.

Si se adopta, la medida podría enfriar la naciente colaboración incipiente en una amplia gama de cuestiones, incluida la lucha contra las drogas.

Castro decretó ‘tolerancia cero’ sobre narcóticos

A solo 150 kilómetros de Key West, los 5.750 kilómetros de costa de Cuba y sus más de 4.000 cayos han hecho de la isla una área favorita para la operación de contrabandistas, que históricamente llevaron alcohol durante la época de la prohibición y más tarde drogas a Estados Unidos.

La Habana de la prerrevolución era dirigida por la mafia estadounidense y estaba repleta de drogas ilegales. Para muchos visitantes estadounidenses la corrupta vida nocturna de la ciudad era su primera oportunidad para inhalar cocaína o visitar una sala de opio. “Uno podría obtener cualquier cosa que quisiera”, escribió sobre la ciudad Graham Greene, “ya sean drogas, mujeres o cabras”.

Pero en 1959, cuando Fidel Castro llegó al poder, decretó una política de “tolerancia cero” para los narcóticos. Cualquiera que estuviera en posesión de drogas y fuera atrapado por los informantes o la Policía de la revolución enfrentaba una larga sentencia a prisión o a veces, un pelotón de fusilamiento.

Fidel Castro decretó "tolerancia cero" a las drogas.

Casi de la noche a la mañana, se volvió imposible conseguir drogas en Cuba, a no ser por algo de marihuana cultivada en las profundidades de las montañas o un raro kilo de cocaína que salía de una operación de contrabando.

Pero en 1989, la reputación del Gobierno cubano y su combate al tráfico de drogas recibió un golpe devastador cuando 13 militares y funcionarios del Ministerio del Interior fueron descubiertos siendo parte de una conspiración con carteles de la droga y permitirles envíos de cocaína a Estados Unidos a través de Cuba.

Cuatro funcionarios cubanos, incluyendo un alto coronel condecorado llamado Arnaldo Ochoa, fueron juzgados y ejecutados por su papel en el esquema ilegal, y docenas más fueron destituidos como parte de un escándalo que sacudió los niveles más altos de Cuba.

Desde entonces, las autoridades estadounidenses dicen que Cuba ha intensificado sus esfuerzos para combatir el contrabando y cooperar con Estados Unidos, una rareza en el Caribe, donde la corrupción desenfrenada significa a menudo que los funcionarios encargados de luchar contra el narcotráfico se benefician generosamente si cierran los ojos.

Toneladas de drogas ilegales fueron interceptadas

Los funcionarios cubanos le dijeron a CNN que, a pesar de las diferencias políticas con Estados Unidos, han otorgado información de inteligencia clave para ayudar a capturar a los contrabandistas. Según López Bravo, el funcionario del Ministerio del Interior, en los últimos 10 años los cubanos han alertado a Estados Unidos de más de 500 operaciones de contrabando y, entre 2003 y 2016, han incautado o recuperado más de 40 toneladas de marijuana, cocaína y hachís.

“Hemos evitado que una gran cantidad de drogas llegue a Estados Unidos”, dijo Bravo.

En 1996, los funcionarios cubanos entregaron a Estados Unidos seis toneladas de cocaína incautadas en un carguero colombiano.

Desde el año 2000, el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos tiene un funcionario de enlace en La Habana para trabajar con los funcionarios cubanos en temas marítimos, incluyendo interdicción de drogas.

En diciembre de 2014, el presidente Barack Obama anunció que implementaría una nueva política con Cuba que se había movido de la era de la confrontación de la Guerra Fría para enfocarse en áreas de mutuo interés.

Tras el cambio de política, los funcionarios encargados de la lucha contra las drogas de ambos países empezaron a sostener diferentes reuniones en Cuba y en la Florida y, en 2016, firmaron un acuerdo de cooperación de lucha contra las drogas que por primera vez les permitía a botes de ambos países perseguir traficantes de narcóticos y estar en contacto directo durante esas persecuciones.

Previamente, las unidades estadounidense y cubanas no tenían permitido compartir información sin la autorización de sus superiores en La Habana y en Miami, un retraso que según los funcionarios cubanos les daba a los traficantes tiempo suficiente para escapar.

Los gasoductos cambian de México al Caribe

Según funcionarios de Estados Unidos, la asistencia de Cuba ha sido un punto positivo mientras los traficantes de drogas cambian las rutas a través de México y pasan por el Caribe.

“A pesar de su ubicación entre los más grandes exportadores de drogas ilegales en el hemisferio y el mercado de Estados Unidos, Cuba no es un gran consumidor, productor o punto de tránsito de narcóticos ilícitos”, dijo en 2016 el Departamento de Estado en un reporte sobre tráfico de drogas. “La intensa presencia de Cuba en la seguridad y los esfuerzos de interdicción han mantenido bajo el suministro e impedido que los traficantes establezcan un punto de apoyo”.

Recientemente, los funcionarios cubanos dijeron que han compartido inteligencia con su contraparte estadounidense sobre casas en las que se siembra marihuana operadas por inmigrantes cubanos en la Florida y sobre bandas de tráfico de estupefacientes que tratan de introducir drogas sintéticas a Cuba desde Estados Unidos para abastecer el creciente mercado turístico de la isla.

Ahora los funcionarios cubanos están preocupados de que revertir las relaciones pueda degradar la cooperación binacional en la lucha contra las drogas.

“El impacto mayor lo va a tener los Estados Unidos”, dijo Bravo. “Cuba no es un país donde viene la droga, la droga en lo fundamental va hacia el norte. Si hay un retroceso en la cooperación, el mayor impacto va a ser para la sociedad norteamericana, para el contribuyente norteamericano, para el pueblo norteamericano”, advirtió.