(CNN) - Un grupo de estudiantes revoltosos de tercer grado entró a un salón de clases en Seattle un día de otoño. Uno de ellos arrojó su mochila y el horror empezó.

Ese estudiante había traído un arma de sus padres a la escuela y la llevaba en su morral. Cuando este cayó al piso, el impacto hizo que el arma se disparara, mandando una bala directamente al abdomen de una estudiante, dijo Thomas Weiser, cirujano de trauma del Centro Médico de la Universidad de Stanford.

Weiser atendió la herida de bala de la menor de tercer grado cuando terminaba una beca en el Harborview Medical Center en Washington, en 2011.

Cuando la estudiante llegó al hospital, despierta y alerta con el agujero de una bala sangrando justo debajo de su corazón, tenía una expresión chocante de confusión en sus ojos cafés, dijo Weiser.

“Tenía esta mirada en sus ojos. No era miedo… Obviamente tenía un poco de miedo… pero recuerdo que mi impresión era que ella tenía esta pregunta: ¿Por qué está pasando esto? Ella no podía procesar realmente nada de lo que estaba pasando a su alrededor”, dijo Weiser. “Sobrevivió pero tenía esta terrible herida”.

Ahora, un estudio basado en información de entre 2012 y 2014 sugiere que, en promedio, unos 5.790 niños en Estados Unidos han recibido tratamiento médico en una sala de emergencia cada año por heridas relacionadas con armas. Cerca del 21% de estas heridas no son intencionales, similares al caso de los niños de tercer grado.

Entre 2012 y 2014, en promedio, 1.297 niños en Estados Unidos murieron cada año por una herida relacionada con arma de fuego, publicó la revista Pediatrics este lunes.

El estudio también reveló qué estados en el país tuvieron más de esas muertes entre niños y en cuáles estados los niños pueden estar en más riesgo de sufrir una herida de bala.

“Cuando empiezas a poner números como esos en vidas reales, gente real que cada día está herida por un arma de fuego… esto confirma una estadística de la que ya sabemos mucho”, dijo Weiser, que no está involucrado en el estudio.

Los médicos también enfatizan que hay métodos disponibles para almacenar y asegurar las armas de fuego y ponerlas lejos de los niños, y recomiendan que los padres empleen esos métodos cuando guarden armas en sus casas.

Los niños y las armas

Los investigadores examinaron desde información nacional sobre heridas fatales con armas de fuego hasta certificados de defunción en la base de datos del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su siglas en inglés).

Para heridas con armas de fuego no fatales, los investigadores examinaron información de la base de datos del Sistema Nacional de Vigilancia de Lesiones Electrónicas de la Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos.

Especialmente, revisando las muertes y heridas entre menores de 17 años, los investigadores analizaron información de tendencias que ocurrieron entre 2002 y 2014.

Encontraron que, entre las muertes, un 53% fueron homicidios, 38% fueron suicidios, 6% fueron involuntarias y 3% estuvieron relacionados con orden público o no determinados. Entre las heridas, 71% fueron ataques, 21% no intencionales, 5% se relacionaron con aplicación de la ley o no determinadas y un 3% daño autoinflingido.

Sobre las heridas no intencionadas con armas de fuego, Weiser dice que el caso de la niña de tercer grado que él atendió no fue el primero que vio en un menor de edad. Otro caso involucraba a un niño de unos 9 años a quien le dieron un arma de regalo de cumpleaños.

“Él le disparó a su hermano de 6 años, jugando en el patio trasero”, dijo Weiser, agregando que los hallazgos del nuevo estudio muestran que los niños son mucho más propensos a resultar heridos con armas de fuego que las niñas.

Los varones ocupan el 82% de todos los niños que mueren por armas de fuego y un 84% del total de heridas no fatales que fueron tratadas médicamente. Los niños negros tenían tasas más altas de homicidio con armas de fuego, mientras que los niños blancos y nativos americanos tenían índices más altos de suicidios con armas de fuego.

Esos patrones de muertes relacionadas con armas parecen fluctuar entre estados.

¿Dónde mueren más niños por armas de fuego?

Mientras que el Distrito de Columbia y Louisiana tenían los índices más altos de muertes de niños por armas de fuego, varios estados —como Delaware, Hawai, Maine y Nueva Hampshire— tenían 20 o menos muertes, según el estudio.

 

Las tasas más altas de homicidios estaban concentradas en el sur del país; a través de los estados del medio oeste como Illinois, Missouri, Michigan y Ohio, y en California, Nevada, Connecticut, Maryland y Pensilvania.

Sobre suicidios —que fueron calculados en el estudio únicamente para niños de 10 años en adelante— los investigadores encontraron que los incidentes estuvieron muy dispersos en todo el país. Sin embargo, investigaciones separadas encontraron que los índices de suicidios con armas de fuego fueron desproporcionadamente más altos en áreas rurales en comparación con zonas urbanas.

Para el doctor David Wesson, cirujano pediátrico en el Hospital para niños de Texas, que no estuvo involucrado en el estudio, los índices de suicidio eran una de las tendencias más inquietantes.

“Es importante que los padres estén alerta del estado mental de sus hijos y si ellos están deprimidos”, dijo el especialista. “Tener acceso a un arma en una situación en la que estás molesto con lo que está ocurriendo en el colegio o con tus amigos, o con tu propio estado emocional, puede llevar desafortunadamente al suicidio. Es muy importante que los padres estén alerta de eso, particularmente si tienen armas en casa”.

Los investigadores encontraron que entre los niños mayores —aquellos entre los 13 y 17 años— había un índice de heridas fatales con armas de fuego más de 12 veces mayor que entre niños menores de 12 años.

“Esas son lesiones prevenibles que tienen un mayor impacto en la salud pública sobre muertes tempranas y discapacidad entre niños”, dijo Katherine Fowler, científica de comportamiento de los CDC y líder del estudio.

Sin embargo, agregó que algunas tendencias prometedoras también aparecieron en la información.

“Aunque los homicidios con armas de fuego entre niños aumentaron significativamente entre 2002 y 2007, también decayeron significativamente entre 2007 y 2014”, dijo Fowler.

“Esta es una tendencia muy alentadora. Existen muchos programas y políticas basadas en la evidencia que han sido eficaces para prevenir la violencia juvenil, incluyendo homicidios juveniles”, añadió Fowler. “Prevenir este tipo de heridas y asegurar que todos los niños tengan relaciones y ambientes seguros, estables y cuidadosos, sigue siendo una de nuestras prioridades más importantes".

“Una enfermedad compleja”

La información sugiere que cerca de 19 niños mueren por día o son tratados médicamente en salas de emergencias por heridas con armas de fuego.

Anteriormente, se estimaba que en promedio 16 niños eran hospitalizados cada día por este tipo de heridas en Estados Unidos, según una investigación presentada en la reunión de Sociedades Académicas Pediátricas en San Francisco, el pasado mes de mayo.

El doctor Stephen Hargarten, profesor y presidente de Medicina de Emergencia en el Colegio Médico de Wisconsin, comparó la violencia armada en Estados Unidos con una enfermedad.

“El hecho de que estos niños estén heridos, sean atendidos por cirujanos dentro del sistema de salud, que tengan fracturas, daños cerebrales, laceraciones en su cuerpo y así sucesivamente, hace parte de la biología de esta enfermedad”, dijo Hargarten, que no estuvo involucrado en el estudio.

Agregó que el agente de enfermedad podría ser la energía kinética de una bala que se dispara de un arma.

“Los componentes psicológicos están relacionados a las circunstancias de esos eventos, de las disputas de violencia doméstica que resultan en que los niños sean heridos o mueran, los problemas psicológicos que rodean las transiciones del pensamiento o el sentimiento de suicidarse y poner fin a su vida”, dijo Hargarten.

Consejos de seguridad para padres con armas

Hay varias maneras en que los niños pueden no tener un acceso tan fácil a las armas de fuego.

Una caja de seguridad o una caja fuerte para armas de fuego puede ser una manera efectiva de mantener un arma lejos de los niños, dijo Hargarten. O estimular el mercado de armas de seguridad diseñadas para que se activen únicamente para personas que estén autorizadas podría ser prometedor.

Ser consciente de quién está cerca cuando un arma está siendo manipulada en casa también juega un rol importante en la prevención, dijo Wesson, cirujano pediátrico en Texas.

En sus 35 años de carrera, el primer menor con una herida de bala que Wesson trató fue herido accidentalmente mientras estaba en una silla en la cocina. El infante tenía solo cuatro semanas de nacido.

“El padre estaba sentado allí, en la cocina, y estaba haciendo algo con su rifle. Dijo que lo estaba limpiando”, dijo Wesson.

De repente, el rifle se disparó accidentalmente en dirección al bebé.

“Afortunadamente era un rifle de bajo poder. Hirió al bebé en el abdomen”, dijo. El bebé sobrevivió.

El doctor Eliot Nelson, un pediatra en el Centro Médico de la Universidad de Vermont, escribió un editorial que acompañaba el nuevo estudio de la revista Pediatrics.

La recomendación de eliminar completamente todas las armas de la casa puede ser molesta para padres que las tienen para cazar o para protegerse, dijo Nelson.

En cambio, “podemos señalar que los padres pueden subestimar la propensión de los niños a manejar las armas de manera insegura, incluso cuando se les ha enseñado”, escribió Nelson que agregó que compartir información sobre almacenamiento seguro y métodos de bloqueo pueden ayudar a promover la seguridad.

Weiser, el cirujano de trauma de Stanford, espera que haya menos lesiones y muertes relacionadas con armas de fuego en los niños en el futuro. Comparó la violencia armada con un terremoto.

"Cuando se construye una ciudad en una zona de terremotos, se hacen edificios a prueba de terremotos, tratando de construir una ciudad lo más segura posible", dijo Weiser. “Entonces ¿por qué no podemos hacer armas más seguras y hacer leyes más seguras?”.