(CNN Español) – Juan Claudio de Oliva es un boliviano que proviene de una familia ganadera del sur de Bolivia pero vive en Costa Rica desde hace años. Llegó a este país para estudiar en la Universidad Earth, donde aprendió el valor de cuidar el medio ambiente durante los procesos productivos. A eso enfocó su vocación ambientalista y sus motivación por ser un agente de cambio: su empresa GreenCloud monitorea indicadores que señalan la contaminación de las empresas y las ayuda a mitigar ese daño ambiental.

Con el contexto de Costa Rica como país que se propuso ser la primera economía con carbono neutral del mundo para 2021, su emprendimiento crece y ya trabaja en 14 países de América Latina.

Por mucho tiempo hemos escuchado de compromisos internacionales por el cuidado del medio ambiente. ¿Cuál es tu visión sobre este tema?

De alguna manera existe una desconexión con nuestra naturaleza humana y es eso lo que nos tiene todavía escépticos sobre la crisis que estamos atravesando del cambio climático. Fuimos una generación educada con la idea de que los recursos naturales son inagotables. Por ende, pasar a un nuevo paradigma, a un nuevo estilo de vida, a un nuevo concepto de producción limpia tiene sus barreras y sus desafíos en todos los países. Principalmente en países que están en desarrollo porque hay unos temas que preocupan más, como la pobreza.

Pero tu trabajo es, como empresario, cambiar esa manera de pensar y estas empezando por los agentes más importantes en todo el mundo que son las pequeñas empresas. ¿Cómo logras convencerlos que esto es un ganar-ganar para el medio ambiente y para las empresas?

Costa Rica es un país que siempre se ha destacado por su compromiso ambiental y esto se manifiesta en el compromiso que asumen los empresarios de los distintos sectores. Principalmente, lo que trabajamos se conoce como carbono neutralidad que consiste en que la organización año a año mida su huella de carbono y pueda implementar distintas acciones que ayuden a reducir estos impactos y que aquello que no logre reducir, lo compense con la protección o la conservación de una proporción de área de bosque que tiene capacidad de captar o de remover el CO2 que por otro lado la organización está generando. Lo que se llama créditos de carbono.

¿Qué es un crédito de carbono?

Los créditos de carbono se obtienen a través de la implementación de un estándar que se hace dentro de los bosques. Lo explico: uno hace un muestreo del 1% del área de la propiedad que tiene un bosque. Si son 100 hectáreas uno muestrea el 1% y dentro de esta muestra del 1% uno va a medir el diámetro a la altura del pecho del tronco de los árboles que midan más de 1,30 de altura. Teniendo ese dato ya puedo estimar cuál es la biomasa que hay en el tronco o en el fuste, en las ramas, en las hojas, en las copas de los árboles y en las raíces y yo puedo extrapolar ese dato para ver cuánto carbono se está capturando o se ha captado en toda una propiedad. Entonces es la implementación de este estudio lo que permite que una organización pueda ofertar créditos de carbono o bien tener un propio sumidero dentro de la organización. Y cuando me refiero a sumidero es que la empresa tiene su propio bosque que le ayuda de alguna manera a compensar año a año su huella de carbono, minimizando también las inversiones que necesitan para sostener este proceso en el tiempo

¿Cómo les vendes la idea, sumas clientes y creas cultura?

El precio es totalmente accesible para una pequeña o mediana organización, pero la eficiencia que ofrece también nuestra tecnología es muy útil incluso para multinacionales. Tenemos clientes que tienen operaciones en más de 15 países, donde ellos pueden tener una visión amplia sobre todo lo que sucede dentro de su institución, como también una visión detallada sobre lo que sucede en un caso específico país a nivel de producción. Y esta versatilidad que tiene la aplicación de ajustarse a tu necesidad a la hora de implementar una estrategia ambiental es lo que hace que realmente sea atractivo para las empresas.

¿Cuál ha sido el desafío más importante que has tenido que enfrentar si comparas a Costa Rica con el resto de los países de la región?

Cuando yo comencé con todo este emprendimiento, la visión que tuve fue que Costa Rica eventualmente se transformaría en un laboratorio ambiental donde las buenas prácticas implementadas o el conocimiento adquirido luego podría replicarse en otros países que están en un proceso similar de desarrollo o bien ser adoptadas por países desarrollados. Este país se destaca por tener mayor desarrollo económico a diferencia del resto de América Latina. Nosotros ya estamos trabajando en catorce países de América Latina y algunos países tenemos que llevar el mensaje y la estrategia con más suavidad, dicho de otra forma, porque no existe todavía mucho conocimiento sobre el tema como quizás hay en este momento en Costa Rica. Incorporar estos temas de eco-eficiencia en el ADN de las organizaciones probablemente sea uno de los grandes desafíos del siglo XXI. No solo para América Latina, sino para el mundo.

Pero has visto muchas iniciativas en la región que no prosperan, ¿Por qué crees que no prosperan?

Por la falta de financiamiento, por la falta de apoyo de los actores que deberían estar involucrándose con este tema. Por el escepticismo que todavía hay en el mercado. La crisis del cambio climático no puede percibirse como una moda. Es un problema real, es un problema que cada día más está cayendo por su propio peso y es responsabilidad de todos nosotros hacerle frente a esta situación.

La crisis del cambio climático no puede percibirse como una moda. Es un problema real

Juan Claudio de Oliva, fundador de GreenCloud