Nota del editor: El profesor Matt Qvortrup es el autor de "Angela Merkel: Europe's Most Influential Leader", publicado por Duckworth. Las opiniones expresadas en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN)– Angela Merkel le podría enseñar al presidente estadounidense una o dos cosas sobre la diplomacia internacional.

Era el año 2005, y el exprimer ministro británico, Tony Blair, seguía siendo una superestrella política en la escena internacional.

La entonces líder de la oposición alemana, Angela Merkel, era una política generalmente subestimada que estaba destinada a convertirse en líder de su país. Blair sabía esto. Por eso se reunió con ella. Pero Merkel no se aferró a las cortesías. Fue directo al grano.

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"Tengo diez problemas", dijo Angela Merkel, y luego comenzó a enumerarlos, comenzando con su propia falta de carisma. Así fue como Jonathan Powell, jefe de gabinete de Tony Blair, recordó el primer encuentro de Merkel con su colega británico.

Merkel se sintió honrada por la tarea de convertirse en canciller de Alemania, la posición política más poderosa de Europa. Y no estaba demasiado orgullosa de pedirle consejo a Tony Blair.

Blair estaba feliz de ayudar. El conseguir una amiga en Berlín fue bastante útil antes de las importantes negociaciones sobre el presupuesto de la Unión Europea al año siguiente.
Blair consintió de forma magnánima en que Thomas de Maizière, el jefe de gabinete de Angela Merkel, le hiciera sombra a su contraparte británica para aprender las habilidades del trabajo.

Blair creía que había encontrado una amiga y aliada. Pero esa alianza sólo duró hasta la Cumbre de la UE. Merkel superó a su colega británico. Blair estaba furioso pero no podía hacer nada. Todo es justo en el amor, en la guerra y en las cumbres de la UE.

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Otros líderes también han aprendido que el irresistible encanto y la humildad de Merkel cuentan poco en la mesa de negociaciones.

Donald Trump (quien es un maestro en adoptar poses) hasta ahora ha mostrado poca inclinación hacia la humildad. Incluso siendo más novato en el juego que Merkel en su tiempo, es poco probable que le pida consejo a sus contrapartes.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, saluda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la primera sesión de trabajo de la cumbre del G20 en Hamburgo (Alemania). (Crédito: MATTHIAS SCHRADER/AFP/Getty Images)

La canciller de Alemania siempre ha sido una ávida oyente. Cuando ella, como ministra de Medio Ambiente, negoció el acuerdo climático de Berlín, se dirigió al diplomático indio Kamal Nath, quien le aconsejó sobre cómo conseguir un trato.

Encontró puntos en común con los países asiáticos y utilizó esto para conseguir un acuerdo que fuera bueno para las firmas de ingeniería alemanas que se especializaban en energía verde.

A lo largo de su carrera política, la habilidad de Merkel ha sido escuchar consejos de otras partes y esperar pacientemente por señales de un gran avance. Esto significa que siempre ha sido capaz de conseguir acuerdos que ponen a "Alemania en el primer lugar".

En este sentido, sus prioridades no son tan diferentes de las de Donald Trump. Es sólo que Frau Merkel se presenta como una internacionalista, y luego obtiene acuerdos que en primer lugar benefician a las empresas alemanas.

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Muchos otros políticos (y ninguno más que Trump) quieren hacer afirmaciones audaces, actuar rápido y pensar mucho después. No es así con Merkel.

Los alemanes excelentemente han inventado la palabra 'Merkeln' para describir el paciente, lento y casi procrastinador estilo de negociación de Angela Merkel, pero no siempre es un cumplido.

Pero ha demostrado ser un arma eficaz contra los machistas desbordantes con los que Merkel tiene que lidiar como canciller de Alemania y actualmente como anfitriona de la reunión del G20.

Durante este fin de semana, podemos esperar que Angela Merkel sea un anfitriona cortés, atenta y relajada. Así fue como trató a Blair, a una serie de primeros ministros griegos y al presidente de Rusia, Vladimir Putin, tras la anexión de Crimea en 2014.

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En todas estas ocasiones, Frau Merkel ha sido capaz de derrotar a los oponentes masculinos que declaran sus intenciones muy pronto.

Parte de esta estrategia se debe a una preparación y planificación meticulosas. En los días previos a la cumbre (mientras Donald Trump probablemente estuvo ocupado enviando tuits sobre sus oponentes), Angela Merkel pudo haber forjado alianzas y acuerdos.

Donald Trump podría aprender una cosa o dos sobre la estrategia de su anfitriona alemana.