(CNN) - “¿Ves todo esto? Ahora pertenece a mi familia, después de décadas de trabajo duro y sudor. Lo hemos rescatado”, expone Lorenzo Pacitti mientras señala las colinas que rodean a su estado.

Pacitti es un pastor de mejillas rosadas, pero no se trata de un hombre común y corriente. Es multimillonario, como todos los que viven en el Valle di Comino en Ciociaria, una zona nublada de tierra verde brillante y virtualmente desconocida, enclavada en medio de montañas salvajes en el centro de Italia.

Su nombre viene de cioce, los zapatos peludos de cuero de oveja que solían usar los pastores en épocas pasadas. Ciociaria no está oficialmente en ningún mapa y es un secreto incluso para la mayoría de los italianos.

Este es el lugar donde algunos esqueletos de nuestros primeros ancestros fueron hallados en profundas cuevas, donde las tribus samnitas lucharon contra los sanguinarios romanos y donde funcionó la Línea Gustav durante la Segunda Guerra Mundial.

Por cientos de años fue un reino de nadie en los límites del rico Estado Pontificio, una región pobre y marginada, a la que llegaban bandidos, santos y peregrinos.

Pero hoy vive un renacimiento gracias a sus campesinos, ganaderos y pastores, quienes han hecho fortuna con cerdos, carnes curadas y quesos que hacen agua la boca.

Ellos han abierto elegantes hoteles y restaurantes gourmet. Cabañas lujosas salpican el paisaje en medio de santuarios medievales, fuentes de sanación y sitios de peregrinación que se levantan de las cenizas de los templos paganos.

Ovejas, cabras y vacas todavía atraviesan sus calles. Los pastores se detienen para saludar. Pero también han evolucionado. Ya no visten cioce ni dan vueltas alrededor de propiedades abandonadas con enormes fajos de billetes embutidos en sus bolsillos.

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Ciociaria le debe su nombre a los 'cioce', zapatos peludos de cuero de oveja que solían usar los pastores en épocas pasadas.

El mejor queso pecorino

Pacitti, quien conduce una motocicleta Kawasaki verde, es dueño de un hotel que funciona en una casa de estilo victoriano llamada Casa Lawrence, donde se alojó el escritor inglés D. H. Lawrence en 1919 para escribir su novela The Lost Girl. Parte de la mansión fue convertida en una quesería rústica llamada Caciosteria.

Pacitti hace algunos de los mejores quesos pecorino de Italia. También vende otra exquisitez: Il Blu, un gorgonzola refinado y caro, a punto de tener gusanos encima, que se vende por 45 euros (cerca de 50 dólares) por kilo.

¿El mejor digestivo? Un trago de licor de ratafia con cerezas negras.

Casa Lawrence: http://www.casalawrence.it/

En Ciociaria se hacen algunos de los mejores quesos pecorino de Italia, así como tocino de cerdo y queso azul.

Carpaccio de potro

En la cercana ciudad de Picinisco donde alguna vez el bandido más temido de Italia Domenico Fuoco, alias Robin Hood, usó sus armas para persuadir a los ricos de que les dieran sus fortunas a los pobres, un joven ganadero llamado Davide Gargaro abrió una elegante hostería llamada La Taverna di Arturo.

Si vas, deberás tener un estómago muy fuerte, porque encontrarás platos tan extravagantes como carpaccio de potro, salami de caballo, tocino de cerdo negro (sus muchas capas de grasa lo hacen más sabroso), mejillas de cochinillo y salchichas de ovejas y cabras disecadas llamadas misischia, que tradicionalmente se guardan debajo de la silla de montar de un caballo.

La Taverna di Arturo: http://www.lalocandadiarturo.it/ 

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"La fe se usa como una minifalda", apunta el sacerdote de Picinisco Antonello Dionigi.

‘La fe es una minifalda’

Picinisco está en el cruce del llamado ‘triángulo de la fe’, donde el folclor se mezcla con leyendas de milagros y apariciones santas de la Virgen María.

“La fe aquí se usa como una minifalda”, dice el cura del pueblo Antonello Dionigi. “Debe estar apretada en el centro, corta los en cabos sueltos y sostener el misterio de la vida justo en el medio”.

Y también hay fantasmas. Se dice que el patrón del pueblo, San Lorenzo, salvó a la ciudad de los invasores sarracenos al crear un ejército fantasma que expulsó a los piratas.

Espinaca de estiércol de cabra

Otro hotel de lujo de la región es el 'Sotto le Stelle'. Está dentro de un antiguo palacio abacial en Picinisco.

Un exabogado escocés, Cesidio Di Ciacca, creó un hotel de lujo en Picinisco llamado Sotto le Stelle, dentro de un palacio abacial.

Un helicóptero privado te lleva allí desde Roma. Los apartamentos de lujo del hotel tienen balcones con vistas panorámicas a las antiguas murallas de la ciudad.

Temprano, en la mañana, abuelas del pueblo golpearán en tu puerta para servirte un desayuno con cestos tejidos a mano llenos de ricotta de cabra, llamada fusciella. Para el almuerzo, el conserje ofrecerá a los huéspedes un plato de espinaca salvaje llamada orapi, una exquisitez suprema. Es especial y muy difícil de encontrar porque crece debajo del estiércol de la cabra, lo que la fertiliza.

En el parque nacional se organizan recorridos para ver osos.

Sotto le Stelle: http://www.sottolestellepicinisco.com/

Cucharas subterráneas

Cesidio incluso recuperó de la tumba la aldea fantasma de sus ancestros y la convirtió en una próspera granja llamada I Ciacca, donde se hacen el antiguo vino blanco Maturano, aceite extravirgen de oliva y miel de acacia transparente.

Contrató a jóvenes de la localidad para impulsar la adormecida economía local.

Allí parece que todo estuviera congelado en el tiempo. Cuando Cesidio cavó en la tierra, por ejemplo, descubrió objetos fascinantes como una vieja medalla de Nuestra Señora de los Dolores y una cuchara de su abuelo.

“Mi familia ha vivido aquí desde los años 1500. Quiero darle a este lugar una segunda vida”, dice. “Cada semana hacemos pan fresco y pizza en el mismo horno en el que mi abuela horneaba y durante el verano nos reunimos para hacer picnics. Mi sueño es abrir una escuela de agronomía”.

I Ciacca: http://www.iciaccapicinisco.com/