(CNN Español) – Como si las heridas abiertas de un doloroso atentado no fueran suficientes, la amenaza de un ataque volvió a cernirse sobre un concierto de la artista Ariana Grande. Esta vez fue en Costa Rica y las autoridades lograron detener al sospechoso: un colombiano de 22 años quien, según las autoridades, dijo que todo se trató de una “broma”.

Este sábado, un día antes de que la cantante de pop se presentara ante su público costarricense, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) del país recibió información de que había una alerta circulando en “medios electrónicos” acerca de un aparente atentado que se perpetraría en el evento. Con el antecedente del terrible ataque en Manchester tras una presentación de la artista en mayo pasado, que dejó al menos 22 personas muertas, las autoridades sabían que había poco tiempo que perder.

Por eso, según lo reveló el ministro de Seguridad Pública Gustavo Mata en rueda de prensa, mientras se reforzaban las medidas en el lugar del evento también se estableció un centro de mando unificado donde el OIJ, el Ministerio Público, la Fuerza Pública y la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) trabajaban para analizar la situación de amenaza y dar con el responsable. Este trabajo permitió obtener información para identificar al sospechoso, de apellido Caicedo Peláez, y encontrar el lugar desde donde salieron “los mensajes electrónicos amenazantes era del sector”, como lo reportó el OIJ a través de un comunicado de prensa.

Una vez la autoridades allanaron el lugar este domingo, el joven colombiano confesó que no existe tal amenaza, que era una broma y que nunca esperó que la situación se tomara con tal seriedad, de acuerdo a lo narrado por el ministro Mata. “Ahí mismo fue reprendido por los padres, eso hay que dejarlo claro, estaban muy muy angustiados por la situación que causó la irresponsabilidad de su hijo”, indicó el funcionario. Además agregó que si bien en la residencia no se encontraron ni artefactos explosivos ni armas que pudieran utilizarse para el supuesto atentado, el joven fue detenido y trasladado a los tribunales de justicia. También se le decomisaron dos teléfonos celulares, de donde se cree salieron los mensajes con las amenazas.

Ni el sospechoso ni sus padres se han pronunciado al respecto

El OIJ explicó que contra el colombiano pesan los delitos de amenazas e instigación pública. Sin embargo, como lo informó Mata, el joven fue dejado en libertad la misma noche del domingo, aunque ahí no termina el proceso, pues queda a discreción del Ministerio Público seguirle una causa judicial (que podría derivar en un juicio).

Situación migratoria

Un comunicado del Ministerio de Seguridad Pública reportó que el colombiano detenido tiene estatus de residente permanente en Costa Rica desde el 21 de julio de 2003, pero que ingresó al país en 2005. Además reporta cuatro movimientos migratorios: tres durante 2005 y una en 2016.

El pronunciamiento también indica que las autoridades están a la espera de si el incidente “se eleva o no a juicio y ver qué se determina para que a partir de ahí las autoridades de Migración” puedan tomar las medidas correspondientes de cara a la posible expulsión del colombiano. La legislación costarricense prevé que “la persona que goce de permanencia legal deberá abandonar el país cuando sus actividades comprometen la paz, la seguridad pública, la tranquilidad o el orden público”.

Por último Mata insistió en la responsabilidad que implica utilizar las redes sociales pues, “cualquier broma que atente contra la seguridad del Estado será investigada sin excepción y las personas deberán responder por ellas”.

Con información de Djenane Villanueva