(CNN) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participa en la elaborada exhibición militar por el Día de la Bastilla en Francia, una muestra estratégica de amistad del nuevo líder francés con la que espera elevar la posición global de su país al halagar a su homólogo estadounidense.

Miles de soldados franceses desfilan por los Campos Elíseos en una pomposa exhibición para conmemorar el asalto de la prisión militar de la Bastilla en 1789, un punto de inflexión en la Revolución Francesa.

Este año la celebración también está destinada a conmemorar el centenario de la entrada de EE.UU. en la Primera Guerra Mundial, de ahí la invitación del presidente francés, Emmanuel Macron, a Trump.

Además del despliegue del poderío militar francés, en el desfile participan unos 150 soldados estadounidenses y marines, así como aviones estadounidenses.

Trump y Macron presencian el desfile desde una tribuna en la Place de la Concorde. La seguridad alrededor de la zona es estrecha, en medio de una mayor seguridad en París después de una serie de ataques terroristas.

El Día de la Bastilla de este año también marca el primer aniversario del ataque en Niza en el que murieron más de 80 tras ser embestidos por un camión. Macron volará a Niza para recordar a las víctimas después de despedirse de Trump en París.

El nuevo presidente francés ha demostrado el esplendor galo en la acogida de Trump en Francia. El jueves revisaron tropas y visitaron la tumba de Napoleón en Les Invalides, antes de disfrutar de una experiencia de alta cocina en el segundo rellano de la Torre Eiffel.

Francia actúa como un socio de seguridad clave para Estados Unidos y ha sido el segundo mayor contribuyente a la coalición anti-ISIS dirigida por Estados Unidos, pero sus días como potencia militar se han desvanecido un poco. Macron espera devolver a su país a una posición global importante.

Además, Macron espera actuar como puente entre Trump y Europa, dijeron sus asesores, mientras otros líderes aíslan a EE.UU. sobre un conjunto de cuestiones clave. Aunque Macron ha dado a conocer sus diferencias con su contraparte estadounidense, también dejó claro su deseo de fomentar un vínculo cercano.

Trump, por su parte, parece más que complacido con su recepción en Francia.

Según se informó, el mandatario estadounidense pidió que se incluyera equipo militar en su desfile inaugural, aunque en última instancia la mezcla usual de bandas marchantes fueron las que desfilaron por la avenida Pennsylvania, en lugar de los tanques y las tropas.

En París, sin embargo, Trump es testigo de su deseada muestra de poder militar, aunque de otro país.