(CNN) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está listo para irse de vacaciones la noche de este viernes y estará de descanso durante 17 días, en su club de golf en Nueva Jersey.

Las vacaciones de Trump, como lo señaló Philip Bump en The Washington Post, ya son el doble de las vacaciones que el presidente Barack Obama se tomó en Martha's Vineyard en su primer año en la Casa Blanca, y significarán que Trump se tomó 53 “días de placer” de enero a agosto del 2017, comparado con los 15 que Obama se tomó de enero a agosto del 2009.

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En general, creo que decir que “el presidente se está tomando unas vacaciones muy largas” es un argumento tonto. Los presidentes, de ambos partidos, merecen algún tiempo de descanso. No importa si juegan golf o si limpian su jardín en su tiempo libre. Todos necesitamos un pequeño descanso.

Comparación del tiempo por fuera de la Casa Blanca tras 196 días en el cargo
No incluye viajes oficiales como presidente

 Donald Trump

41 días por fuera 7 visitas a Mar-a-Lago
1 visita a Camp David
4 visitas a club de Gol en Nueva Jersey

Barack Obama

21 días por fuera 1 visita a Chicago
8 visitas a Camp David

George W. Bush

67 días por fuera 6 visitas a finca en Texas
13 visitas a Camp David
1 visita a Kennebunkport

Y seamos honestos: yo nunca estoy del todo lejos de mi teléfono (y del trabajo) en mis vacaciones, así que les puedo jurar que el presidente de Estados Unidos también permanece conectado. No es como si estos presidentes se fueran a una isla remota donde no hay teléfonos ni servicio de internet.

Dicho esto, Trump pidió esta crítica. Fue implacable en sus ataques sobre las costumbres vacacionales de Obama e insistió en que no se tomaría tantas vacaciones si fuera elegido presidente.

“El presidente Obama está a punto de irse de vacaciones por 17 días a su natal Hawai, alejando al Servicio Secreto de sus familias en Navidad. ¡Aloha!”, escribió Trump en Twitter en diciembre del 2013. “El presidente Obama tiene una importante reunión en Nueva York. El brote de Ébola, con personas que están volando por todo el país, pero él decidió jugar golf”, tuiteó en octubre del 2014.

Durante la campaña presidencial del 2016, Trump prometió en repetidas ocasiones que se rehusaría a tomar vacaciones para seguir haciendo el trabajo del público estadounidense.

“Muy pocas veces me iré de la Casa Blanca porque hay tanto trabajo por hacer”, dijo Trump en julio del 2015. “No seré un presidente que tome vacaciones. No seré un presidente que se tome un descanso”.

“Voy a trabajar para ustedes”, dijo Trump en agosto del 2016. “No voy a tener tiempo para jugar golf”.

Eso es lo que comúnmente se conoce como ser muy, muy hipócrita. Un defecto no tan raro en los políticos, pero aún así vale la pena decirlo.

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El presidente habla con un caddie durante una ronda de golf en West Palm Beach, Florida, el 8 de abril. Con frecuencia, Trump criticó al expresidente Obama por jugar este deporte, pero en sus primeros meses en el cargo el magnate ha sido un golfista recurrente.

La razón por la que Trump hizo tanto escándalo con las vacaciones de Obama y con sus prácticas de golf– era porque en ese momento le servía decir eso para sus intereses políticos. La base republicana pensaba que Obama era perezoso, distraído e inefectivo. El hecho de que se tomara vacaciones ¡y en enclaves liberales como Martha's Vineyard! coincidía perfecto con esa percepción.

Lo mismo se puede decir de la promesa de campaña de Trump de no tomarse vacaciones. Él se presentaba como el candidato anti-Obama, el candidato de mano dura, el experto en negocios que sabía cómo hacer que las cosas funcionaran, no como el profesor que se convirtió en un organizador de la comunidad y que pensó que el Gobierno era la respuesta a todo.

Si Obama se iba de vacaciones, Trump no lo haría. Punto.

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El millonario y aventurero Richard Branson pasó varios días con el expresidente Barack Obama e incluso hicieron un reto de deportes acuáticos.

Pero como muchas cosas que Trump dice, él realmente no estaba diciendo que no fuera a tomarse vacaciones. Así como realmente no estaba diciendo que no fuera a jugar golf.

Por la hipocresía de Trump en todo este asunto de las vacaciones, no vamos a escuchar la última de las políticas sobre las vacaciones durante, al menos cuatro años. ¿Pero podemos hacer que los dos próximos candidatos a la presidencia firmen algún tipo de compromiso para no armar un escándalo sobre las vacaciones del otro?

Todos lo necesitamos. Esto es algo en lo que todos deberíamos poder ponernos de acuerdo. ¡Bipartidismo!